Memorias Tercer Congreso Colombiano de Estudiantes de Filosofía

El conflicto árabe-israelí y la vigencia de la filosofía de la liberación.


Felix Antonio Cossio Romero felizantonioc4@gmail.com Fundación Universitaria Luis Amigó

ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

El objetivo principal del siguiente artículo es analizar el conflicto árabe-israelí a través  de la filosofía de la liberación propuesta por Enrique Dussel, con el propósito de identificar  la vigencia   de su propuesta filosófica en la geopolítica del siglo XXI. La filosofía de la liberación de Enrique Dussel  propone que los países en vía de desarrollo y periféricos se emancipen de los países desarrollados  y de centro. El mundo árabe (Palestina,  Líbano, Siria, Irak e Irán), harían parte de la periferia según la propuesta de Dussel; Estados Unidos  y Europa harían  parte del centro. La siguiente investigación defiende que el Estado de Israel hace parte del centro hegemónico porque cumple con las mismas características que tienen los países de Occidente.

Abstract

The main objective of the following article  is  analyze the Arab-Israeli conflict through the philosophy of liberation proposed by Enrique Dussel, with the purpose of identifying the validity of his philosophical proposal in the geopolitics of the XXI century. The philosophy of liberation Enrique Dussel proposes that developing countries and peripherals developed countries emancipate and center. The Arab world (Palestine, Lebanon, Syria, Iraq and Iran), would be part of the periphery as proposed by Dussel; United States and Europe would be part of the center. The following research argues that the State of Israel is part of the hegemonic center that meets the same characteristics with Western countries.

Palabras Clave

State of Israel, center-periphery, geopolitical, Islam, philosphy of liberation

Introducción

El punto de partida de la geopolítica del siglo XXI es Medio Oriente  y los múltiples conflictos que acontecen en esta región.  El conflicto árabe-israelí es uno de los más importantes, debido a que Israel, desde su fundación, ha estado en constante guerra y tensión con sus países vecinos, principalmente con  Palestina, Líbano, Siria Irak e Irán (país que desde su revolución se ha comprometido con los grupos que hacen frente a Israel y sus políticas expansionistas en Medio Oriente).  Israel hizo “acuerdos” parciales con Egipto y Jordania, pero la tensión política  continúa, uno de los principales motivos es que el Estado de Israel se niega a reconocer un Estado palestino (suceso que de llegar a materializarse  bajaría las tensiones en Oriente Medio);  otro motivo  sería  su plan de colonizar  la región, para el cual ha desplegado todo su poderío militar y logístico en este territorio. Estados unidos y Europa son los patrocinadores  de Israel y buscan  protegerlo de los grupos radicales hostiles a sus políticas, y por el otro lado están Palestina, Líbano, Siria, e Irán que son el bloque de resistencia frente a Israel y sus aliados.

Enrique Dussel es el máximo representante de la filosofía de la liberación, su propuesta filosófica tiene como propósito reivindicar  la alteridad, los pueblos que han sufrido el atropello de sus habitantes y la violación a sus territorios. Occidente (Estados Unidos y Europa), es el centro, según la concepción dusseliana, porque son países potencias. Por su parte, los países de América Latina, África y Medio Oriente serían  la periferia oprimida, lo contrario al centro hegemónico mundial. La siguiente investigación defiende que Israel hace parte del centro y Palestina y la comunidad árabe  hacen parte de la periferia excluida.

 

Los orígenes del conflicto

La fundación del Estado de Israel en el año 1948 representa un evento geopolítico muy importante del siglo XX. Desde su creación  el Estado de Israel ha deteriorado el panorama político y social de Medio Oriente y es la principal causa de los  desórdenes y conflictos que vive esta región del planeta.  En el año de 1947 las  Naciones Unidas y los países que la conformaban votaron a favor de la creación de una nación judía, en el territorio que ocupaban los palestinos, otorgando la mayor parte del territorio  a los israelíes, suceso que desembocó en una guerra. Todos los países vecinos del nuevo Estado le declararon la guerra un día después de su creación. Lo que se dio a conocer como la primera guerra árabe-israelí, estos países fueron Líbano, Siria, Egipto, Irak y Trasjordania (actual Jordania). La guerra no duró mucho pues Israel tenía mucha más capacidad  militar y  más soldados que los países de la comunidad árabe juntos. A partir de ese momento la región del Medio Oriente no volvería a vivir en  paz.

 1948 representó para los judíos el regreso a la patria después de 2000 años en el exilio,  luego de  sufrir todo tipo de adversidades pudieron volver a su territorio natal. El objetivo de este nuevo país era que todos los judíos distribuidos en  el mundo  volvieran a su nación de origen. Aquí vemos un profundo dilema ético, el pueblo judío venía  de una gran persecución en la segunda guerra mundial, donde se asesinaron a muchos judíos en toda Europa y se les expropiaron  sus riquezas, esto llevó a que  reaccionaran de una manera similar con el pueblo palestino, descargando todo ese odio histórico acumulado durante siglos ya que el pueblo israelí ha sido uno de  los más maltratados en la historia.  Con la fundación del Estado de Israel se muestra la faceta más oscura de esta población. El especialista Adrián Mac Liman pone de manifiesto la actitud del Estado de Israel y sus políticas de exterminio con el pueblo palestino:

 

En 1948, tras la proclamación del Estado de Israel y coincidiendo con la primera guerra árabe-israelí, el ejército hebreo lanzó  la primera gran ofensiva destinada a expulsar a los palestinos de la franja costera. Durante los combates fueron abandonadas 418 ciudades y aldeas árabes  (Liman, 2001, p.15).

 

Estos hechos han contradicho las acciones de la comunidad judía en la historia. Los integrantes del pueblo judío en todo su largo exilio  fueron oprimidos, asesinados y discriminados, y a pesar de eso  se les caracterizó siempre por ser pacíficos, trabajadores y solidarios, saliendo adelante de las adversidades más difíciles,  e incluso terminada la segunda guerra mundial y realizado el juicio de Núremberg, donde se conocieron las atrocidades cometidas contra el pueblo judío por parte de la Alemania Nazi, hubo un reconocimiento mundial por parte de la comunidad internacional y apoyo incondicional a este pueblo. No obstante una de las consecuencias más perjudiciales del Estado de Israel ha sido que este deterioró la figura del judío. Pasaron de oprimidos a opresores, ocasionando una limpieza étnica de la población palestina, despojándola de sus tierras  y borrando su identidad y su cultura. El historiador judío Ilan Pappé  en un gran acto de honestidad intelectual dice acerca de este punto:

 

Por otro lado, 1948 marca también el peor capítulo de la historia de los judíos. Ese año, hicieron en palestina lo que no habían hecho en ningún otro lugar en los dos mil años anteriores. Incluso dejando a un lado el debate sobre por qué ocurrió lo que ocurrió, nadie parece cuestionarse el calibre de la tragedia que se abatió sobre la población indígena palestina (…), ese año, los judíos expulsaron, masacraron, destruyeron, violaron y se comportaron en general como cualquier otra fuerza colonial de los que operaban en oriente próximo y áfrica desde principios del siglo XIX (Chomsky Y Pappé,  2010, p.84).

 

La filosofía de la liberación reconoce a los pueblos explotados y colonizados como nación periférica,  es el caso de Palestina, un pueblo que ha sufrido el atropello de países desarrollados, a los que la doctrina de la liberación reconoce como el centro. En este sentido Israel representa el centro hegemónico dominante y Palestina la periferia marginada.

 

 Centro-Periferia: categorías para repensar el conflicto 

La filosofía de la liberación de Dussel propone dos categorías políticas  que determinan la historia política. El centro hegemónico: países líderes mundiales en la economía, en el ámbito  militar, político, y cultural. Y la periferia, lo opuesto al centro, países colonizados y en vía de desarrollo.  En mi investigación realizada en el año 2014 titulada: “La sociedad abierta de Karl Popper vista a través de la filosofía de la liberación de Enrique Dussel” se resumían las características del centro-periferia, descritas por Dussel:

 

Enrique Dussel hace una reinterpretación de la historia y divide el  mundo en dos partes. Primero está lo que él denomina el centro, aquí están los países de mayor desarrollo, y que Dussel identifica con Europa y Estado Unidos. Estas naciones se extienden por todo el planeta, implantando modelos políticos, económicos y culturales, generando así una expansión masiva que los convierte en potencias. En un segundo momento están los países de la periferia; son naciones en vía de desarrollo y ocupan un lugar secundario en la historia. Dussel pone como ejemplo a América Latina, África y algunos países asiáticos.  También son colonias y dependen de los países del centro en casi todos los sentidos. Este centro imperante genera una ideología justificadora de sus acciones, que los reivindica como las potencias dominadoras; además, creen que están en la obligación de ser guía de los países menos desarrollados, para mostrarles por todos los medios, incluyendo la fuerza, que ellos son el ejemplo a seguir  (Cossío, pp. 57-58).

 

Los países que tradicionalmente hacen parte del centro son: Estados Unidos Y  Europa (Francia, Reino Unido, Bélgica, Alemania, España, Portugal, Holanda y la antigua Unión Soviética), países con influencia internacional, y que han tenido colonias en diferentes  continentes.  La periferia es lo absolutamente opuesto al centro, naciones  pobres al servicio de los designios del centro. Algunas zonas periféricas son: América Latina,  África  y el mundo Árabe. Pero haciendo énfasis en la geopolítica actual, los países que mejor cumplen con las características de periferia oprimida son: Cuba, Corea del Norte, Irak, Siria, Palestina, y la República Islámica de Irán.  El centro se pone como el punto de partida y universaliza su sistema, anexando política y culturalmente a la periferia. Afirma Dussel:

 

No hay sino la expansión de “lo mismo”, habiéndose Avasallado la exterioridad de todas las otras culturas u hombres que, hasta este momento, (…), coexistentes. Ahora, la cuestión  está, justamente en que este centro se ha creído único  y ha creído que ser hombre es ser europeo.  (…), Es decir que el hombre europeo media o juzga a todos los demás hombres desde su propio proyecto (Dussel, 1983, p.115).

 

La concepción del árabe no es distinta a lo de los otros pueblos periféricos. El hombre Occidental (europeo y estadounidense), se considera a sí mismo como la raza superior. Su ciencia, su cultura, y sus modelos políticos son superiores al de los árabes, estos últimos visto a través de los ojos Occidentales son bárbaros y primitivos. En realidad el árabe-musulmán se concibe como una raza inferior que existe para ser sometida. Edward  Said destacado teórico palestino, en su libro Orientalismo hace un análisis crítico y profundo. Adecuadamente señala cómo el hombre Occidental de centro se consolida como el hombre superior, y se distancia de los árabes ya que estos no están al nivel intelectual del hombre europeo. Señala:

 

Por un lado están los Occidentales y por otro los arabo-orientales; los primeros son (…), racionales, pacíficos, liberales, lógicos, capaces de mantener valores reales y no son desconfiados por naturaleza; los segundos no tienen ninguna de estas características (Said, 2002, p.80).

 

Dussel (1980) propone un método que busca reconocer la alteridad, frente a la totalidad vigente, para que esta ocupe un lugar en la realidad histórica.  Israel en este momento representa el centro hegemónico dominante en Medio Oriente, ya que tiene superioridad  económica, política, cultural y militar. Palestina  es la periferia marginada: un pueblo pobre, maltratado, donde gran parte de su población vive en el exilio   y su cultura constantemente se ve amenazada por la imposición israelí.  Además países como Siria, Líbano,   Irak e Irán  han hecho parte, desde sus inicios, del conflicto árabe-israelí y   han estado comprometidos con la causa palestina, razón por la cual   también han sufrido el atropello  militar por parte del Estado de Israel, lo que los lleva a hacer parte de la periferia marginada.

La población de palestina se vio obligada a dejar sus tierras con la llegada de los colonos judíos  y buscar refugio en los países vecinos. De todo el territorio que tenía  Palestina antes de la llegada de los judíos hoy solo quedan las ciudades de Gaza y Cisjordania. La comunidad árabe no ha visto con buenos ojos el éxodo palestino, y tampoco aceptan la invasión y ocupación  de sus territorios sagrados en especial Jerusalén, el tercer lugar más sagrado para el islam, después de la Meca y Medina en Arabia Saudita. El Estado de Israel considera que esta es su capital, pero el mundo árabe no está dispuesto renunciar a ella, porque hace parte de su identidad religiosa, tanto es el respeto y el lugar que ocupa Jerusalén en el mundo árabe que se han creado grupos armados para retomarla por la fuerza, como la Yihad islámica.  El concepto de Yihad es de gran importancia para la tradición árabe. El politólogo colombiano Víctor De Currea-Lugo realiza una aproximación a este concepto:

 

Yihad es una palabra árabe masculina que significa esfuerzo. Hay dos yihad. Uno, el de la lucha interior: el esfuerzo por  ser mejor persona en el camino hacia Allah, también referido como yihad mayor. Y dos, la defensa del islam, incluso por medios violentos, la que sería la guerra de yihad menor. La segunda acepción de la misma palabra es “guerra defensiva en el nombre del islam”. Lo de defensiva aquí no es complacencia, en el Corán se prohíbe la agresión. El gran yihad es espiritual y el pequeño yihad es militar (De Currea-Lugo, 2016, p. 77).

 

Aunque la prensa Occidental al servicio del centro hegemónico, traduce la palabra yihad como guerra santa, casi al extremo de asociarla con terrorismo, no se debe olvidar su profundo significado gramatical y espiritual. Por tradición todos los musulmanes son yihadistas  en el sentido completo de la palabra. En primera instancia se busca ser mejor persona cada día para agradar a Allah (Dios),  y en segundo momento como última instancia se recurre a la violencia para proteger  el islam (pero solo cuando todas las opciones previas fueron agotadas),  como es el caso del movimiento Yihad islámica. Mac Liman (2001) explica la postura de este grupo: “es partidaria de la reconquista a Jerusalén mediante la lucha armada. Responsable de numerosos ataques contra objetivos militares y civiles israelíes” (p. 50).

Las acciones violentas que Israel ha desarrollado en el mundo árabe han hecho que algunos sectores y movimientos radicales apliquen acciones similares. Por otro lado la posición geográfica de Israel es una posición estratégica y táctica, es la entrada a  Europa, África  y por supuesto a Oriente Medio, no es extraño que las potencias occidentales apoyen a Israel porque este país es la plataforma para estas naciones. Estados Unidos usó  a Israel como base militar  para la invasión de Irak en 2003 suceso que amplió más las tensiones entre el mundo árabe e Israel. Se debe  tener en cuenta  que en Medio Oriente residen las mayores reservas de petróleo y gas natural  del mundo. A propósito de esto dice Noam Chomsky:

 

Si oriente medio no tuviera las mayores reservas energéticas del mundo, a los políticos les importaría tanto esa región como les importa la Antártida. Desde comienzos del siglo XX, cuando la economía mundial recurrió en gran medida al petróleo, se sabe que las mayores reservas energéticas de mayor tamaño y demás fácil acceso se encuentran en oriente medio (Chomsky y Achcar, 2007, p. 77).

 

 Europa y Estados Unidos necesitan de estos recursos para que sus economías sean  sostenibles, y si existen países  que no se someten a las condiciones económicas impuestas por las súper-potencias pasan a conformar  la lista negra o   el llamado “eje del mal”[1]. Realmente los países de Oriente Medio  se encuentran frente una amenaza  muy grande; el imperialismo  y el capitalismo salvaje de Occidente que no piensan renunciar a esos valiosos recursos naturales. Por estos estarían dispuestos a crear una guerra como último recurso, para poder tener acceso a los combustibles fósiles que tienen los países de Oriente Medio. En el caso de Irak,  el filósofo  Tzvetan Todorov explica todo el falso montaje de Estados Unidos y sus aliados para invadir este país:

 

La preparación y el desencadenamiento de la guerra contra Irak se apoyaban en dos mentiras o en dos ilusiones, a saber, que Al- Qaeda estaba vinculada al gobierno iraquí, y que Irak poseía armas  nucleares, biológicas o químicas de destrucción masiva (Todorov, 2008, p. 159).

 

Las armas nucleares  nunca se encontraron,  Estados Unidos y sus aliados se apoderaron de muchas de las reservas de petróleo de ese país, dejando a su vez esta nación en total miseria y sumergido en guerras civiles. Estados Unidos, en su objetivo de globalizar la democracia liberal, desconoce que cada pueblo tiene su propio desarrollo histórico y por  tanto viola la soberanía y la identidad de esos pueblos. Los países árabes por su lado son la oposición al nuevo orden mundial y luchan por una causa en común: la de proteger sus recursos y su religión,  el islam, símbolo supremo de su pueblo y de su cultura. La invasión de su territorio, la contaminación cultural y el apoderamiento de Jerusalén son hechos que no toleran tales países porque va en contra de su religión.

 

El Estado de Israel adopta un modelo democrático muy similar al de los Estados Unidos  (tanto que ha sido llamado la segunda América), que  permite libremente el flujo de todas las culturas en su territorio, fenómeno que no es bien visto  por los líderes religiosos del islam quienes   consideran a Estados unidos y su aliado Israel como sociedades del pecado que ponen en peligro los pilares básicos del mundo árabe.

 

El radicalismo de la clase política israelí es el responsable de todas las atrocidades cometidas contra los países árabes en especial   Palestina, además  de la colonización de sus territorio y el exterminio de su pueblo, los ciudadanos palestinos están  aislados en su propios ciudades porque son considerados una amenaza para Israel, que buscan expulsar definitivamente a los palestino  fuera de sus fronteras, para  anexar, finalmente, lo que queda del territorio palestino a su Estado.  El movimiento de resistencia Hamás[2] surge como producto de la represión y sufrimiento ocasionados por décadas contra la población civil palestina. A Israel, desde que se creó su Estado en 1948, se le otorgó el 56 % de la tierra siendo la minoría  y en lo que va del siglo XXI ya tienen  en su control el 80 % de las tierras, y no satisfecho quiere anexarse    Gaza y Cisjordania  como ciudades judías, despojando a los palestinos totalmente de su tierra para que se vean obligados a vivir en los países árabes vecinos.  Hamás recurre a la lucha armada para buscar la independencia de Palestina,  de igual manera busca un reconocimiento de la comunidad internacional.

 

Por otro lado en el sur del Líbano se encuentra el movimiento político-militar  llamado el Hezbolá[3]  (uno de los enemigos más poderosos de Israel).  Israel apoyado en los textos sagrados del judaísmo y en la tierra prometida que Dios prometió a los judíos, afirma que el  sur del Líbano le pertenece. Esta lógica dice que la mitad de Medio Oriente, por derecho  divino,  pertenece a Israel, por eso se justifica la invasión y colonización a sus países vecinos. Una muestra clara del fanatismo religioso mezclado con política. En otras palabras,   el Estado de Israel, desde sus inicios, siempre ha buscado expandirse y colonizar.  Esta nación no  se satisface  con la tierra de Palestina sino que reclama ciudades y territorios de sus países vecinos tales como la península del Sinaí de Egipto, los altos del Golán de Siria, el sur del Líbano y parte de Jordania, para  crear así la gran Israel. La política de colonización ha agudizado la crisis en Oriente Medio  dando lugar al surgimiento de guerrillas y grupos armados que defienden sus territorios. Movimientos fundamentalista como  Hezbolá del Líbano o, Hamás de palestina  se han convertido en focos de lucha y resistencia que  consideran que mientras exista Israel y sus planes de colonización en Medio Oriente no podrá haber paz en esta región, y pretenden una confrontación militar a gran escala para eliminar el Estado judío.

 

En  Enrique Dussel  hay una justificación de la guerra cuando esta cumple un papel autodefensivo, la guerra de la periferia, busca restablecer la dignidad perdida por la invasión y la dominación por parte del centro. La guerra es un elemento necesario para lograr la independencia de los pueblos oprimidos. Afirma el autor:

 

El choque de las dos violencias: una moralmente injusta, la dominadora, y la otra moralmente  justa, la defensiva del que se libera, es la guerra. La guerra es el inevitable fruto del pecado, de la dominación, (…), el que sufre la guerra, el que entra en ella defensivamente y como respuesta obtiene en ella dignidad mérito y honor; es la guerra que establecieron los héroes que originaron las patrias nuevas, los moisés, los mártires de las termópilas, y los de los circos romanos, los Hidalgo, Bolívar y san Martin y muchos otros héroes contemporáneos  (Dussel, 2014, pp.80-81).

 

Por lo tanto, siguiendo la propuesta de Dussel se podría afirmar que la guerra de Hamás y Hezbolá es moralmente justa. Porque es autodefensiva, y busca restablecer la dignidad perdida debido a la invasión israelí y las potencias extranjeras. La civilización Occidental etiqueta de una manera radical  los grupos guerrilleros  que surgen en los países del tercer mundo, llamándolos “terroristas” porque responden con la lucha armada las múltiples agresiones que Occidente ha hecho contra sus países. Por su parte Noam Chomsky expone la definición de terrorismo que defiende los Estados Unidos. Sostiene:

 

¿Qué es el terrorismo? En los  manuales militares de Estados unidos se define como terror la utilización calculada, con fines políticos y religiosos, de la violencia, la amenaza, la intimidación, la coerción o el miedo (Chomsky, 2003, pp.16-17).

 

Pero Chomsky reconoce que esta definición es dada por Occidente hacia los países del tercer mundo que representan una amenaza  a sus intereses. Hamás y Hezbolá son considerados organizaciones terroristas e Israel es el símbolo de la  lucha contra el terrorismo en Oriente Próximo, aunque viole constantemente los derechos humanos. Israel lucha contra “terroristas salvajes” y todos los actos y medidas que apliquen contra Palestina son justificados porque son en defensa propia, en cambio no es terrorismo el más de un millón de muertes que dejó la invasión a Irak, sino que este genocidio es justificado como un acto de defensa de la civilización occidental  de unos bárbaros atrasados que buscan desestabilizar la estructura hegemónica establecida.

 El concepto de terrorismo es un claro ejemplo de la doble moral occidental, todo lo que es diferente a la democracia liberal y al capitalismo se tilda de terrorismo. A eso se le debe sumar la creciente ola de islamofobia[4] en Occidente, donde los musulmanes son sinónimos  de fundamentalistas y terroristas. El filósofo colombiano Carlos Patiño analiza la situación de los musulmanes que habitan en el centro hegemónico: “Más de  25 millones de musulmanes que viven en Occidente son objeto de recriminaciones, detenciones arbitrarias, acusaciones de atentados y limitación de sus derechos religiosos, políticos y otros que tiene que ver con su vida diaria” (Patiño, 2006, p. 128).

 

El extranjero musulmán en Europa se ve como una amenaza para los valores del hombre Occidental, los prejuicios y la xenofobia frente a lo diferente ha llevado a que muchos  musulmanes sean discriminados y excluidos de Europa, que opta por una postura conservadora y por la protección de sus valores frente al incremento de la población musulmana en sus países.  Por ejemplo la tradición cristiana- católica en el mundo contemporáneo se enfrenta al  aumento de la población musulmana en su territorio, rivaliza con la expansión del islam en Europa. San Pedro, ubicado en la ciudad- Estado del Vaticano, se enfrenta con la mezquita de Roma, eje central del islam en Europa. Tal como lo señala Carlos Patiño (2006):

 

El mayor símbolo del islam en Europa es Roma, donde está la mezquita más grande del mundo Occidental, en una zona cercana al vaticano, algo que representa una especie de desafío cultural y religioso, pues Italia cada vez se descatoliza más en virtud del aumento de la población musulmana (p. 112).

 

Europa promueve la Islamofobia al ver cómo los pilares de su civilización se debilitan frente a una religión que considera hostil y enemiga.  Por su parte Enrique Dussel describe cómo el hombre que habita la periferia es visto por el hombre del centro como una amenaza. Afirma:

 

En efecto, los países pobres del mundo se han transformado en los enemigos del centro, (…), el hombre cotidiano de centro, en proceso de creciente fascistización, teme a las multitudes demográficas, mestizas, negras, amarrillas, las ha totalizado y las explota sistemáticamente (Dussel, 1980, p. 90).

 

La islamofobia, y   los prejuicios sin fundamento  son los recursos que el centro hegemónico  posee para desprestigiar al mundo árabe a escala mundial. De Currea-Lugo (2016), analiza cómo la represión brutal de Europa contra los musulmanes lleva al  surgimiento de grupos radicales  y despiadados como Al-Qaeda en su momento y hoy El Estado Islámico, lo que conlleva un aumento de la desestabilización política y social  en la región. Mientras el islam siga siendo considerado como  una religión que apoya al terrorista por parte del centro hegemónico, los grupos radicales apoyados por eso motivos de odio seguirán emergiendo.  Con respecto a esto De Currea-Lugo afirma: “El islam que está en crisis no es el de indonesia o de Jordania, sino el europeo, que no termina por hallar un espacio decente de realización en una Europa racista y xenófoba” (p. 66).

 Noam Chomsky denuncia la hipocresía de Occidente, y escucha también la voz de la oposición silenciada por el nuevo orden mundial emergente. Con respecto  a las guerrillas de Palestina y el sur del Líbano afirma lo siguiente:

 

Hay mucho que decir  acerca de los actos terroristas que se atribuyen a Hamás y Hezbolá, que palidecen en comparación con los actos terroristas cometidos por Estados Unidos e Israel en la misma región, que son en gran medida una forma de resistir la agresión y violencia de Estados Unidos e Israel y a los que sería fácil poner fin si Estados Unidos e Israel aceptan un alto al fuego y a un acuerdo político en lugar de preferir la violencia, la represión brutal y la expansión. (Chomsky, 2011, pp. 209-210). 

 

Dussel (1980) en su libro Filosofía de la Liberación  resalta la tarea de algunos hombres que fueron artífices de grandes cambios en sus respectivos países, y aunque no justifica los medios que utilizaron para liberar a sus países periféricos del centro, sabe que  estos son los ejemplos para las generaciones futuras. Dice:

 

En toda la periferia hay una lenta pero ascendente toma de consciencia de la necesidad  de la liberación; es decir, de romper los lazos de dependencia dominadora. Es al mismo tiempo  una realidad política nacional que cultural (…), los héroes de ese proceso histórico son conocidos mundialmente, aunque no signifique que sus gestos fueron viables; al menos son símbolos de las patrias futuras libres: Ho Chi Minh, Mao Tse Tung, (…), o el “Che” Guevara, significan esta nueva edad del mundo (p. 93). 

 

De igual manera los hombres de las próximas repúblicas islámicas   tendrán como referente  a hombres como  Yasser Arafat, premio Nobel de paz y diplomático palestino, una de las personas más importantes en la historia del pueblo palestino o a hombres como Hassan Nasrallah líder del movimiento Hezbolá,  apoyado por una amplia mayoría de la sociedad libanesa y símbolo de la lucha de su pueblo. Por otra parte también está el ayatolá Jomeini, líder de la revolución islámica de irán, y una de las personas más importantes del siglo XX. Y por último el ayatola Ali Jamenei, sucesor de Jomeini, y un gran guardián de la revolución de su pueblo.   Todos estos hombres han luchado contra el Estado de Israel y han buscado proteger la dignidad de la comunidad árabe oponiéndose al imperialismo norte-americano   y al radicalismo israelí.

 

Conclusiones

  1. Las categorías de centro-periferia planteadas por Enrique Dussel en la década de los 70  (del siglo XX). tienen vigencia en la geopolítica del siglo XXI. Específicamente en el conflicto árabe-israelí, y en Medio Oriente  en general. Países como EE.UU. y el Estado de Israel  son el centro hegemónico dominante, ya que tienen el monopolio político, económico, militar y cultural a escala global y por supuesto de la región, y  además  con sus políticas de colonización y de expansión en la región, pretenden un dominio y uso de los recursos naturales de Oriente Próximo a su favor, para reivindicarse como potencias mundiales y subordinar a los países árabe-musulmanes a sus intereses y designios. Por otra parte pueblos como Palestina, Líbano, Siria y la república islámica de Irán  (estos dos últimos incluidos en la lista del “eje del mal”). Son la periferia oprimida y el bloque de resistencia anti-israelí y norteamericano. El centro dominante tiene entre sus prioridades derrocar o debilitar a estos países que no hacen parte de su esquema de dominio, para tener acceso a sus grandes reservas de petróleo y gas natural, pero sobre todo proteger al estado de Israel de sus enemigos. Israel es el mayor aliado de EE.UU. en medio oriente, por eso la supervivencia del estado hebreo es uno de los principales objetivos de los Estados Unidos, para lograr esa tarea, el centro hegemónico mundial utiliza todos los elementos que tiene a su disposición, para someter completamente a la periferia marginada.  Algunos de estos elementos son: su capacidad económica y militar, la prensa, el cine y todo su poderío político. Para así poder eliminar los modelos alternativos que se presenta en medio oriente.

Notas

[1]  Para EE.UU. la lista de países que conforman el eje del mal son: Irán, Irak, Siria, Libia, Cuba y Corea del Norte. Naciones que están más allá  de los intereses de los países de centro. Estos territorios  forman el bloque de los países no alineados, y por eso Occidente utiliza bloqueos económicos, y en algunos casos la intervención militar para desmantelar a los gobiernos de estos naciones.

[2] Hamás fue  fundada en 1987 y actualmente representa la fuerza opositora más grande contra Israel en los territorios que quedan de palestina. Este movimiento tiene entre sus principales aliados a Irán, Siria y el grupo libanés Hezbolá.

[3] La palabra traduce literalmente “el partido de Dios”. Este movimiento surge como reacción a la invasión del Líbano por parte del estado de Israel en 1982, como modo de autodefensa,  de tendencia proiraní, desde su fundación está comprometido con la causa palestina.

[4] Concepto que se traduce como miedo al islam y todas sus manifestaciones.


Referencias

  1. Chomsky, N. (2003).EE.UU.  Un Estado ilegal y otros artículos publicados en Le monde diplomatique. Colombia: Ediciones Le monde diplomatique.
  2. Chomsky, N. y Achcar, G. (2007). Estados peligrosos. Oriente Medio y la política exterior estadounidense. Barcelona: Paidós.
  3. Chomsky, N. y  Pappé, L. (2010). Gaza en crisis. España: Taurus.
  4. Chomsky, N. (2011).La era Obama y otros escritos sobre el imperio de la fuerza. Barcelona: Ediciones del pasado y presente.
  5. Cossío, F.  (2014). La sociedad abierta de Karl Popper vista a través de la filosofía de la liberación de Enrique Dussel. Versiones: revista de estudiantes de filosofía.Vol.2.Recuperadode:  https://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/versiones/issue/view/1922/showToc
  6. De Currea-Lugo, V. (2016). El Estado Islámico. Colombia: Debate.
  7. Dussel, E. (1980).  Filosofía de la liberación. Bogotá: Universidad Santo Tomas.  
  8. Dussel, E. (1983). Introducción a la filosofía de la liberación. Colombia: Editorial Nueva América.
  9.  Liman, A. (2001). Palestina: el volcán. España: Editorial popular.
  10. Patiño, C. (2006). Guerras de religiones. Colombia: siglo del hombre.
  11. Said, E. (2002), Orientalismo. España: Random House Mondadori.
  12. Todorov, T. (2008). El miedo a los barbaros. Barcelona: Galaxia Gutenberg.