Memorias Tercer Congreso Colombiano de Estudiantes de Filosofía

¿Cómo mantenemos nuestra identidad?

Hitchcock, Winnicott y Sartre

Juan David Hernandez Narvaez; nauj92david@hotmail.com ; Universidad de Caldas

ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

La necesidad de señalar es la misma necesidad de identificar algo, la de darle identidad e incluso la de darnos a nosotros mismos nuestra propia identidad y diferenciarnos de los demás. En esta necesidad por darnos nuestra propia identidad podemos encontrar diferentes conflictos que pueden analizarse desde diferentes áreas del pensamiento. A continuación encontraremos tres enfoques diferentes sobre el tema de la identidad visto a partir de dos preguntas fundamentales para darle un eje central a la problemática: ¿cómo establecemos nuestra identidad? y ¿cómo mantenemos nuestra identidad? He decidido abordar esta problemática desde tres perspectivas de mi preferencia. Se tratan del cine en Hitchcock, la psicología con Donald Winnicott y la filosofía con Jean Paul Sartre.



Introducción

Uno de los problemas fundamentales que encontramos constantemente en la metafísica o pos-metafísica[1], es el problema de la identidad; sin embargo, esto no significa que algunos modernos se hayan desinteresado por este asunto, tampoco la psicología ha escapado de éste y el cine también lo ha tomado en numerosas ocasiones.

Para inmiscuirnos un poco en esta problemática de la identidad, partamos de una de las citas que se encuentran al final del prefacio del libro El Hombre Que Confundió A Su Mujer Con Un Sombrero, de Oliver Sacks “El médico (a diferencia del naturalista) se ocupa… de un solo organismo, el sujeto humano, que lucha por mantener su identidad en circunstancias adversas.” El interrogante que surge de manera directa de la cita anterior es ¿Cómo mantenemos nuestra identidad? No creo que sea posible dar una respuesta adecuada sin antes tener claro lo entendemos por el concepto de identidad, es decir que debemos responder en primera instancia a la cuestión de ¿Cómo establecemos nuestra identidad? Mi propuesta consiste en dar respuesta a estos interrogantes desde tres miradas diferentes: el cine, la psicología y la filosofía. Entonces, antes de preguntarnos cómo mantenemos nuestra identidad, debemos preguntarnos cómo la establecemos.

 

1.Hitchcock: Los diferentes trastornos de personalidad

 

En el cine de suspenso de Hitchcock encontramos dos películas que tienen algo en común; la primera de ellas es la clásica e icónica Psicosis, la segunda Las Tres Caras De Eva. En Psicosis, una joven secretaria llamada Marion, tras cometer un robo en su empresa, huye de la ciudad y después de conducir durante horas, decide descansar en un pequeño motel de carretera regentado por un tímido joven llamado Norman. Todo parece normal y tranquilo tanto en el apartado motel como en la casa de al lado en la que viven Norman y su madre, pero las cosas no son lo que parecen. La secretaria, mientras se ducha, es asesinada por la aparente madre de Norman de doce cuchilladas. Luego de desaparecida Marion, es buscada por su novio, su hermana Leira y un detective privado. El detective va a la casa de Norman pero este se muestra nervioso ante su presencia y se niega a concederle una entrevista con su madre; sin embargo, el detective, luego de despedirse de Norman, logra colarse en su casa y es asesinado por la madre del joven. Seguido esto, Leila y el novio de Marion logran hablar con el Sheriff del pueblo quien les asegura que la madre de Norman murió hace aproximadamente 10 años, sabiendo esto deciden ir al hotel y mientras el novio de la secretaria asesinada entretiene a Norman, Leila logra colarse en la vieja mansión donde es sorprendida por la mamá de Norman, cuando llega el novio de la secretaria forcejea con ella y logra que se le caiga la peluca, descubriendo entonces que Norman y su mamá eran la misma persona; en la mente de Norman cohabitaban dos personas, la suya y la de su madre. Esto se trata de un trastorno de la personalidad, sin embargo, se pueden encontrar diferentes tipos de trastornos.

 

En Las Tres Caras De Eva, encontramos otro trastorno de la personalidad diferente al de Psicosis; el personaje principal, Eva White, es un ama de casa sosa y aburrida que no tiene vida afuera de las puertas de su hogar y se encuentra dedicada  a su hija y a su esposo David. Eva White empieza a sufrir pequeñas lagunas donde no recuerda ciertos instantes de lo que ha hecho, acompañadas de fuertes dolores de cabeza, sin embargo, Tanto Eva como su esposo David quedan sorprendidos cuando encuentran en el ropero de Eva White ropa que no le pertenece y no es capaz de explicar cómo llegó esa ropa hasta el armario. David telefonea a la tienda donde le aseguran que fue la misma señora Eva quien fue por la ropa, él se sorprende y decide llevarla a un psiquiatra quien de inmediato descubre una segunda personalidad en ésta mujer: Eva Black, una mujer muy diferente en la forma a comportarse de Eva White; Eva Black es una mujer que se viste de modo atractivo, es sonriente y con mucha vida de las puestas hacia afuera de su casa. El dolor de cabeza y las pérdidas de memoria instantáneas pueden ser consecuencia del cambio de personalidad, pues las lagunas mentales de Eva White coinciden con  el momento en el que Eva Black se apodera de ella. A medida que se desarrolla la historia y el psiquiatra intenta unir estas dos personalidades en una sola mujer, aparece una tercera personalidad, Jane, quien es el punto medio entre la señora White y la señorita Black, pues esta tercera personalidad no es tan sumisa ni tampoco tan liberada, es más bien inteligente y sensible, además aparece para ayudar a resolver este extraño caso de personalidad múltiple. Al parecer, cada una de estas tres personalidades tiene una identidad propia, pero Jane a absorber las otras dos personalidades y de este modo se soluciona el episodio.

 

En ambas películas se presenta el caso típico de trastorno de la personalidad múltiple, sin embargo, al parecer podemos encontrar diferentes tipos de trastornos de personalidades, pues aunque los dos casos tienen varias cosas en común también tienen sus diferencias. En ambas películas hay una enfermedad mental donde en la misma persona se presentan diferentes personalidades, la diferencia entre una y otra es la que nos permitirá dar respuesta a nuestro asunto principal que gira  en torno a los interrogantes anteriormente planteados. En Psicosis, Norman adquiere su personalidad a medida que se va desarrollando su vida al lado de la de su madre. La formación de su identidad siempre estuvo mediada por la presencia de su madre hasta depender completamente de ella. Es como si sufriera de una especie de sobreprotección a causa de la ausencia de un padre, pero la sobreprotección es tan excesiva que Norman desarrolla su identidad a partir de lo que su madre quiere que se desarrolle, por este motivo cualquier cosa que se acerque a Norman y pueda alterar los deseos de la madre, debe ser alejada, de lo contrario su identidad no se desarrollará como ella quiere. Norman adquirió la identidad que su madre quiso que adquiriera y luego de la muerte de ella, él adopta su personalidad; desde el momento en que Norman sufre este trastorno pierde totalmente su identidad pues la figura de la madre no puede faltar en él, lo que hace que él mismo la adquiera. A partir de acá, la única forma de identidad que se le puede dar a Norman es la que se le da a los locos de los centros de reclusión, la única forma de identificarlo es por medio de una identificación social, un señalamiento de la misma manera en que se identificaban a los leprosos y a los locos en la nave de los locos, de la misma manera en que Freud identificaba a sus adeptos con un anillo que él mismo les otorgaba; no hay otra forma de mantener esta identidad.  Otra cosa podemos ver en Las Tres Caras De Eva, pues en ésta, cada una de las personalidades ha adquirido su propia identidad a medida que se manifiestan la una y la otra, hasta el punto que cada una tiene una vida social, sin embargo, no es posible que una misma persona logre sobrevivir con tres personalidades diferentes durante toda su vida, además esto causa conflictos sociales y de salud. El auditor llega al punto en que no sabe cuál de las tres identidades es la original, si es que acaso hay una original, pero lo que si es cierto es que dos de ellas deben desaparecer.  La personalidad que triunfa es la de Janet, [L1] [L2] el punto medio, que para mantenerse desaparece a las otras dos personalidades.  Así entonces, podemos sacar como conclusión de ésta primera parte sobre la identidad vista desde el cine, que la forma en cómo adquirimos nuestra identidad no depende de ningún tipo de trastorno de la personalidad, depende más bien de éste si mantenemos nuestra identidad o no.

 

2. Winnicott: Satanás y la falsa identidad

 

Tocaremos ahora otro de los  el tema de la identidad: La psicología. Éste es quizá el campo más amplio en tratar este tema y en dar respuestas a los interrogantes que a nos interesan; sin embargo, así como en filosofía existen diferentes teorías que pueden dar significados diferentes a un mismo concepto, así también existen en psicología diferentes teorías que puedan dar una explicación al problema de la identidad. Yo procuraré abordar acá este problema desde Donald Winnicott, pediatra, psiquiatra y psicoanalista; lo tomaré a él como punto eje en psicología para tratar de dar respuesta a la manera cómo adquirimos la identidad y cómo la mantenemos, teniendo como ejemplo, para dar una explicación a su teoría, el conocido caso por la mayoría de los colombianos de Campo Elías Delgado y la masacre de Pozzetto.

 

Contextualicemos un poco en que consistió la masacre de Pozzeto:  El 4 de diciembre del año 1986, en un conocido restaurante de comida Italiana ubicado en la ciudad de Bogotá, un excombatiente de  Vietnam llamado Campo Elías Delgado mató a 20 personas y luego se quitó la vida. Horas antes había asesinado a nueve personas más, incluyendo a su estudiante de inglés y a su propia madre. Mario Mendoza, una de las personas que tuvo contacto con el excombatiente en Bogotá mientras ambos se encontraban estudiando en la universidad Javeriana la carrera de educación con énfasis en literatura, escribe una novela titulada Satanás, donde nos cuenta un poco más de la vida del autor de la masacre. En la novela hay todo un capítulo titulado con el mismo nombre de la novela donde Mario Mendoza se encarga de describir todo lo que hace Campo Elías antes de ingresar al restaurante. La novela fue también llevada al cine por el director  Andy Baiz y tanto la novela como la película nos brindan testimonios sobre rasgos de la vida de Campo Elías, como por ejemplo su mala relación con su madre y con su vecina (ambas fueron asesinadas), la relación con su estudiante de inglés y su constante soledad.

 

Ahora bien, Donald Winnicott  nos brinda una explicación a la personalidad que tenía Campo Elías e inclusive, a la causa que lo llevó a cometer la Masacre. También nos puede ayudar a entender el motivo del suicidio no solo de “Satanás” sino también de todos aquellos personajes que manejan una vida tranquila pero en cualquier momento tienen reacciones inesperadas para el resto de la sociedad y al final acaban con sus propias vidas.[2] Winnicott, en su teoría[3], nos habla de una identidad falsa, con lo que presuponemos ya la existencia de una verdadera. El falso ser, dice Winnicott, se da por un vacío que debió ser satisfecho por la madre en una primera fase del niño, es decir, para un desarrollo de la identidad verdadera es necesario satisfacer las necesidades primarias del ego.

 

A menudo mis notas me han permitido ver que el estado psiquiátrico existente ahora[4] ya era constatable en la relación madre-hija. (Excluyo de contexto la relación padre-hijo debido a que me estoy refiriendo a fenómenos de la primera infancia), o con el padre en calidad de substituto de ella.[5]

 

Las personas que sufren de una identidad falsa, constantemente experimentan la sensación de no haber vivido nada, de no haber vivido su vida sino otra que no le corresponde, no se sienten satisfechos con lo que han hecho. Eso mismo le pudo haber sucedido a Campo Elías al sentir la necesidad de estudiar Literatura en la Universidad Javeriana. La falsa identidad surge con una función específica: la de proteger la verdadera identidad. El ser falso se posesiona del ego de diferentes maneras.

 

  • La identidad falsa se establece como la real, inclusive, los observadores toman esta identidad como la del ser verdadero. sin embargo, esta falsa identidad nunca puede sustituir el papel de una identidad verdadera, hasta el punto en que la falsa identidad falla por no cumplir con funciones de la verdadera

 

  • La falsa identidad surge con la necesidad de calmar esas  necesidades primarias del ego (de la verdadera identidad), cuando el ser falso no puede cumplir esta función y ya no puede proteger al ser verdadero, el ser falso recurre al suicidio con el fin de proteger al ser verdadero.  

 

 

Así, tenemos entonces dos respuestas ligadas entre sí para explicar el suicidio de Campo Elías y su comportamiento. La cantidad de sucesos que le ocurrieron a Campo Elías pudieron bien haber sido la cantidad de detonantes que hicieron que explotara en la masacre de Pozzetto; sería ahí donde falló la falsa identidad en su intento de proteger la primera. Campo Elías, al no contar con una verdadera identidad, presentaba constantes anormalidades en su vida diaria, provocando de modo inminente esta tragedia. Es acá donde encontramos que a esta falsa identidad, en su fracasado proceso de proteger a la verdadera, no le queda más remedio que la autodestrucción. “El suicidio consiste en la aniquilación del ser total con el fin de evitar el aniquilamiento del ser verdadero. Cuando el suicidio constituye la única defensa que queda contra la traición al ser verdadero, entonces le toca al ser falso organizar el suicidio…”[6] De la misma manera como se explica el comportamiento criminal de Campo Elías por medio de la teoría psicológica de Winnicott, también podrían explicarse casos similares por medio de la misma teoría. En casos como éste y desde la teoría de Winnicott, el sujeto siempre está determinado a una identidad, sea falsa o verdadera; sin embargo, vemos que con la falsa identidad o como el psicoanalista la llama el “falso ego”, pueden darse fallas en el comportamiento del ego que pueden terminar con el suicidio, la falsa identidad es adquirida al comienzo de la relación madre-hijo. Cuando la madre no es capaz de satisfacer la etapa primaria, la etapa gestual del niño, se empieza a desarrollar el falso ser con el fin de proteger al verdadero; por ende podemos inferir que el verdadero ser se desarrolla con la satisfacción de esta etapa gestual del niño por parte de la madre. Winnicott nos propone como solución o eliminación del falso ser una regresión mental donde el paciente tenga la capacidad de retrotraerse en esa etapa primaria y sean satisfechas sus necesidades primarias para adquirir a partir de ahí una verdadera personalidad. 

 

Por medio de la psicología encontramos muchos otros casos de problemas de la identidad, Winnicott nos muestra uno más y nos ayuda a dar solución a los interrogantes principales de éste trabajo, con un ejemplo no muy desligado de nuestra sociedad actual y moderna y que también es llevado al cine en muchas ocasiones.  

 

Hasta el momento hemos visto dos enfoques diferentes del tema de la identidad, veamos ahora un tercer enfoque tratando de sostener la misma discusión en la que venimos, pero en esta ocasión desde la filosofía de Jean Paul Sartre.

 

3. Sartre: La condena a la identidad

 

Abordaremos el tema de la identidad en Sartre desde el texto El existencialismo es un humanismo, este primer escrito nos permitirá dar respuesta a cómo adquirimos nuestra identidad para, en seguida, responder a cómo la mantenemos.  El existencialismo es un humanismo surge por la necesidad de defender el existencialismo de los ataques que recibe de los marxistas y de la iglesia católica, además, pretende aclarar algunos puntos sobre este tipo de filosofía y explicar en qué consiste. 

 

Sartre define al existencialismo como una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda acción implican un medio y una subjetividad, sin embargo, distingue dos tipos de existencialismo: el cristiano representado por Jasper y Gabriel Marcel y el ateo representado por Heidegger y los existencialistas franceses incluyéndose a él mismo en esta rama. Nosotros nos ocuparemos ahora del segundo grupo de los existencialistas: los ateos. Estos tienen como principio fundamental que la existencia precede a la esencia, en otras palabras, que hay que partir de la subjetividad.  El hombre crea continuamente su propia identidad, se construye a sí mismo, pero para esto necesita primero ser consciente de su plena libertad.

 

El hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser[7]

 

Para empezar a desarrollar ese proyecto que cada hombre es, es necesario tomar conciencia de un elemento fundamental: la libertad. El hombre una vez existe está  condenado a su propia libertad pues en todo momento debe tomar decisiones acerca de sí mismo pero que comprometen a los otros. Solo en la medida en que somos conscientes de nuestra libertad, podremos comprender la manera en cómo adquirimos nuestra propia esencia o para el caso, nuestra propia identidad.  Mi identidad es entonces aquello que yo he decidido hacer de mí, es la consecuencia de mis decisiones. Ahora bien, se puede pensar que al decretar la libertad total del hombre por medio de la cual se convierte en un ser activo puede caer en un anarquismo, a lo cual contesto que las decisiones que tome el sujeto siempre implican al otro:

 

 Si soy obrero, y elijo adherirme a un sindicato cristiano en lugar de ser comunista; si por esta adhesión quiero indicar que la resignación es en el fondo la solución que conviene al hombre, que el reino del hombre no está en la tierra, no comprometo solamente mi caso: quiero ser un resignado para todos; en consecuencia, mi proceder ha comprometido a la humanidad entera.[8]

 

 Las decisiones que yo tome para mí deben ser pensadas también por el otro, de ahí se explican dos elementos o sensaciones del existencialismo: angustia y desamparo.[L3]  La angustia se da cuando el hombre se da cuenta que no solo es el que elige ser, sino también elige lo mismo para su prójimo y el resto de la humanidad, por lo cual según Sartre, no puede escapar al sentimiento de responsabilidad. Desamparo puesto que no hay Dios que pueda elegir por él, es al hombre solo a quien le toca decidir sobre sí mismo y sobre los demás. A propósito del otro [L4] nos dice Sartre en el punto I del capítulo I de la tercera parte del libro El Ser Y La Nada:

 

No es verdad que yo sea primero y después trate de objetivar o asimilar al otro, sino que, en la medida en que el surgimiento de mi ser es surgimiento en presencia del prójimo, en la medida en que soy huida perseguidora y perseguidor perseguido, soy, proyecto de objetivización o asimilación del prójimo (…) soy mi experiencia del prójimo: he ahí el hecho originario. Pero esta experiencia del prójimo es ya actitud hacia el prójimo, es decir, que no puedo ser en presencia de otro sin ser ese  <> en la forma del haber serlo.[9]

 

Esta es la manera en que adquirimos nuestra propia identidad, creando nuestra propia esencia a partir de la existencia y de nuestra libertad; sin embargo, queda un punto sin resolver en este apartado y es cómo se mantiene la identidad ya construida. Ésta segunda pregunta queda totalmente invalidada pues de la misma manera en que estamos condenados a la libertad, de la misma manera estamos condenados a nuestra propia esencia, mientras no nos libremos de una tampoco nos podremos liberar de la otra. Inclusive nuestro propio pasado da signos de lo que somos “Soy mi pasado y, si yo no fuera, mi pasado no existiría ya ni para mí ni para nadie: no tendría ya ninguna relación con el presente.”[10]

 

Conclusiones

 

El problema de la identidad no es una cuestión que se encasille fácilmente en una sola área de estudio, esta cuestión puede ser también llevada a ejemplificaciones por medio del cine como ya lo vimos con Hitchcock ya la literatura como lo hace Oliver Sacks. Es tan amplio el aspecto de la identidad humana que aunque en Sartre encontramos una visión y respuestas diferentes a las de Winnicott, una no invalida a la otra. Mientras la psicología estudia la identidad desde los diferentes trastornos que ésta pueda tener, la filosofía Sartreana presenta una visión de la identidad más común e imprescindible para cualquier persona. Ahora bien, en el trastorno de la identidad que nos presentó  Hitchcock en Psicosis, vimos que el personaje que padeció el trastorno perdió su identidad pues se trastocaba continuamente con la de su madre; esto no implica que desde el punto de vista de Sartre, Norman no haya tenido identidad, sí la tenía y se conformaba a partir de las decisiones que él mismo había tomado en el estado de su plena conciencia. Hitchcock fue solo una excusa para mostrar la manera en cómo se ejemplifica un trastorno mental de la identidad perteneciente a la psicología.

Notas

[1] Entendiendo a éste segundo término como los estudios actuales que de la metafísica se llevan a cabo y a los estudiosos de la misma

[2] Toco el ejemplo de Campo Elías porque es tal vez el más cercano a nosotros y por ende, puede el lector alcanzar una mayor comprensión de la analogía entre la teoría de Winnicott y Campo Elías.

[3] Winnicott D. (s.f). Obras CompletasDeformación del ego en términos de un ser verdadero y falso. Biblioteca D. Winnicott.

[4] Winnicott se refiere a un caso psiquiátrico que le fue asignado de un ego falo o lo que yo llamo, falsa identidad.

[5] Winnicott D. (s.f). Obras CompletasDeformación del ego en términos de un ser verdadero y falso. Biblioteca D. Winnicott.

[6] Ibíd.

[7] Sartre J. P. (S.F) El existencialismo es un humanismo.

[8] Ibíd.

[9] Sartre J P. (1993). El Ser Y La Nada. Barcelona. Ed. Altaya

[10] Ibíd.


Referencias

-Sartre J. P. (S.F) El existencialismo es un humanismo. Ed. Jedsa. Barcelona 1996

-Winnicott D. (s.f). Obras Completas. Deformación del ego en términos de un ser verdadero y falso. Biblioteca D. Winnicott.