Año 5 No. 6.5 Julio - Diciembre de 2011

Les Belles Colombiennes


Harold Alvarado Tenorio. (1, 2).


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




Un grupo de los más agraciados escritores colombianos ha sido transportado a Francia para una exhibición de dos semanas, coin­cidiendo con los festejos nacionales del reinado de belleza de Cartagena de Indias, este año medio aguado por los torrentes que han caído sobre el Caribe.

Gracias a la cooperación de las multinacio­nales de la Societé du spectable de que ha­bla el situacionista Guy Ernest Debord, o la Culture du spectable, del reaccionario Marc Fumaroli, y las agencias inmobiliarias Hay Prisa Festivals y Abadfaciolince Apartmens & Condos de la mano derecha del Ministère de la Culture et de la Communication de la France de Nicolás Sarkozy, diez agraciados reporteros e insidiosos, y dos novelistas, han recorrido cuarenta y tres pequeños munici­pios belgas y franceses donde peroraron en igual número de minúsculas librerías donde laburan otros tantos colombianos exiliados y abandonados de la suerte y la fortuna, acerca del fastidio que profesan al recién abolido gobierno de Álvaro Uribe Vélez, promovidos, eso sí, durante esos ocho años en toda laya y suerte de eventos del libro, con el dinero de la prosperidad democrática de este último.

Según el traductor al ruso y al español del prestigioso libro del llamado en todas partes El Huérfano Ilustre, [por ser el único en Colombia entre cuatro millones de desplazados y perseguidos por Carlos Castaño que pudo hacerse rico y famoso con la muerte de su padre mientras leía un soneto apócrifo de Borges,] Don Héctor Abad Facio y Lince, el interés de los fran­ceses por la actual literatura nacional no depende tanto de las buenas traducciones, de las editoriales o cosa parecida, sino de la continua labor de los propios escritores y de sus padres, que han invertido mucho dinero enviándolos a Paris y pagando las traducciones de sus libros. Sin embargo, uno de los escritores descartados, el manizaleño Eduardo García Aguilar, que trabaja en France Press y no se explica aun cómo Álvaro Mutis permitió que lo exclu­yeran, dice que en vez de la nómina que da ahora vueltas por todas partes, medio borracha, medio perdida, medio zonza, han debido traer a los de siempre, a José Mario Arbeláez, Roberto Burgos Cantor, Óscar Collazos, Fernando Cruz Kronfly, Ricardo Cano Gaviria y Fanny Buitrago, que si son buena gente y gastan de su bolsillo.

Nadie ha podido explicarse por qué no metieron en el paquete a Laurita Restrepo, que tanto ha hecho por la revolución y las finanzas de la cultura, o a la francesa Ingrid Betancourt, la más famosa escritora colombiana de todos los tiempos, autora, nada más y nada menos de tres de las obras capitales para entender la historia reciente de Colombia: Si sabía (1996), una investi­gación sobre el financiamiento de la cam­paña electoral del ex presidente Ernesto Samper por el Cartel de Cali; La rabia en el corazón (2002 ) [La Rage au coeur, 2001/ 2002 donde demuestra como los políticos colombianos están corrompidos por el po­der del narcotráfico y No hay silencio que no termine (2010) [Même le silence a une fin, 2010 ], la terrible memoria de sus seis años de cautiverio a manos de las FARC.

Otra cosa inexplicable, es porque trajeron a un marrullero llamado Gonzalo Sánchez Gómez3, que de politólogo ahora oficia de sanador de heridas y medidor de terrenos de los perseguidos por las Autodefensas Unidas de Colombia y de El Pájaro de Guaduas. Su presencia la ha justificado un francés diciendo que como en Colombia hay conflicto él está bien en el grupo para explicar lo malas que son las novelas colombianas que tratan de eso. Entre las in­tervenciones más destacadas figuran las del hijo de Rubayata, el nadaísta Juan Manuel Roca, que en un francés digno de André Malraux ha explicado a las audiencias por­que diablos él es el heredero de Apollinare y por qué nadie, como al Penado 14, lo entiende en Colombia.

En Béziers, Montpellier y Burdeos, Héctor Abad Facio y Lince ha estado hablando de la batalla de Verdun y como después de haberse dado cuenta de los julepes de las ametralladoras alemanas contra los soldados franceses, el decidió escribir un libro donde el llanto corriera no a mares sino en incesante goteo, como si estuviera recogiendo la plática que le paga Alfaguara por las miles de veces que cada vez que un lector lee en su libro su papá se muere. Según sus propias palabras.

“Visto desde Francia, Colombia parece un país empantanado en sus propias pequeñeces: quesitos y guerrillas y guerritas. Un país chiquito, lleno de mezquindades entre ricos de medio pelo, falto de rigor y de “Grandeur”. Todo lo hacemos estrecho: las ave­nidas, los parques. Vista desde Verdun, nuestra violencia parece una guerrita sin heroísmo, sin grandeza y sin futuro. Quesos y guerras las de Europa: lo nuestro es quesito y guerrita."

Otro que se ha destacado, Madame Carvajal, mejor conocido como William Ospina Hernández, se ha dedicado a hablar de cómo la semana anterior a su aterrizaje en Francia estando el Abadía de Westminster en Londres, tuvo una alucina­ción y en vez de ver las tumbas de los reyes y mercenarios vio las de los poetas, pero los ingleses, sino las de Juan Manuel Roca, José Mario Arbeláez, Alfredo Vanin, Armando Orozco Tovar, Darío Jaramillo, Fernando Denis, Gonzalo Márquez, José Zuleta y otros, preguntándose:

“¿Cómo podría estar la muerte aquí? Todo de pronto es vida, pasión, humor, ingenio, el delei­te y la música. Basta avanzar un poco y estamos en presencia no de los medallones votivos sino de las aureolas de seres angélicos que están muy vivos todos, y no sólo están vivos sino que día y noche nos reparten felicidad a manos llenas con el azogue del Ministerio de Cultura?”

Una coincidencia une tan disímiles vo­luntades de los escritores colombianos: ninguno, ni siquiera Vallejo, ha mencio­nado a Belisario Betancur, ahora que se han cumplido treinta años del Holocausto del Palacio de Justicia y la Catástrofe de Armero y el Temblor de Popayán. Ninguno tampoco se acuerda del Avión de Avianca en Mejorana del Campo, donde nunca estuvo Antonio Caballero, precisamente porque lo había dejado el aeroplano en Paris.

Notas

1 Tomado de: La lengua viperina, El Pais, Madrid, Diciembre 2 de 2010. http://lacomunidad.elpais.com/
la-lengua-viperina/2010/12/2/les-belles-colombiennes. Publicación revisada y autorizada por el autor para
Revista Cazamoscas.

Harold Alvarado Tenorio ha escrito poemas, ensayos, crónicas, entrevistas y diatribas sobre la poesía de todos
los tiempos en diversos medios impresos y virtuales del mundo. Harold Alvarado Tenorio es Profesor Titular de la Cátedra de Literaturas de América Latina y creador de la Carrera de Letras de la Universidad Nacional de Colombia, recibió Título de Doctor en Letras por la Universidad Complutense de Madrid con una de las primeras tesis que se hicieron en España sobre la obra de Jorge Luis Borges con el patrocinio de Alonso Zamora Vicente. Durante un lustro, fue Director del Departamento de Español de Marymount Manhattan College de New York, donde condujo The Latin American & Spanish Series. A comienzos de los años noventa trabajó para
la Editorial China Hoy de Beijing, donde tradujo más de cien poemas eróticos de todos los tiempos,reunidos en Poemas Chinos de Amor [1992/2004].
Hace una década dirige la revista de poesía, virtual e impresa, Arquitrave, [http://www.arquitrave.com/] en honor de Jaime Gil de Biedma, luego del cierre de La Prensa, de Bogotá, de cuya Página 8 Cultura, fue su editor estrella. Autor de variados libros de poesía,
ensayo, crónicas, entrevistas y diatribas. Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, el Internacional de Poesía Arcipreste de Hita, los Premios a la Excelencia Académica de la Universidad Nacional de Colombia los años 1992 y 1993, la medalla al Mérito Cultural del Municipio de Buga, la Medalla 40 Años de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Colombia, la Medalla 50 Años de la Universidad del Valle. Durante el XIII Festival de Poesía de Bogotá recibió un homenaje por su obra poética que ha sido traducida al alemán, árabe, catalán, chino, francés, griego, inglés, italiano, portugués y rumano.

3 Gonzalo Sánchez Gómez (El Líbano, 1945) “violentólogo” del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la  niversidad Nacional de Colombia. Terminó siendo Guardián de la Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y reconciliación (CNRR) durante el gobierno de Álvaro Uribe.