Año 5 No. 6.5 Julio - Diciembre de 2011

Del con-curso al sin-curso.


Pedro Antonio Rojas Valencia.1


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




Fundador del nadaísmo con diez poetas menores de edad. (…) Expresidiario de cuatro cárceles, actualmente en uso de libertad condicional, vagabundo, parasito y eterno de algún modo (…) Corruptor de la juventud. Enamorado, Casado y reinci­dente. Aventurero sin oficio conocido. Vive del milagro y de las mujeres. Es además escritor de: Sexo y saxofón (Cuentos, Ed. Tercer mundo), La consagración de la nada y HK-111 (teatro), Prosas para leer en la silla eléctrica (Naditaciones), Punta de cielo (novela). No hace nada, pero existe. Consideramos que ya era dema­siado tarde para luchar, triunfar, pensar, amar, trascender y ser formales como seminaristas, porque vivimos tiempos de terror y muerte, y las estrellas del cielo han sido sustituidas por temibles signos anunciadores de guerras (...) y aniquilamientos terrestres2.

Gonzalo Arango

Tal vez por error fuimos destinados a ser organizadores de un concurso literario, lo cual sin duda agradecemos, pero sabemos que el error es ineludible. En todo caso, también apareció la gratitud y nos fundó el deseo de evitar “salir con un chorro de babas”. Pero, no se preocupen, a ella (a la gratitud) sí pudimos evadirla, la gratitud no fundó en nosotros un sentido de la responsabilidad, ni un compromiso con alguna institución, ni mucho menos un pa­triotismo ciego (ninguna de esas consignas de domesticación nos han tocado).

Lo único que nos hace persistir en realizar esta “colisión literaria” es una lealtad (no una gratitud complaciente y lastimera), es que Sedimentos tiene una fidelidad canina a las palabras, una lealtad que nos exige perseguirlas como si estuvieran en celo (tal vez por eso Cortázar las llamaba las “perras negras”), por eso estamos aquí en contra de todo pronóstico, por un apetito de fecun­didad, por una necesidad de apareamiento literario.

Sabemos que para todo apareamiento, coito o acercamiento más o menos sexual, hay que estar más o menos desnudos, más o menos desprovistos, más o menos carentes, privados, huérfanos, desabrigados, hay que permitirse la renuncia, el despojo, la entre­ga. Por ello nos encontramos expuestos, arrojados a la sinceridad, y encontramos que no deseábamos ser jueces de palabras, que nuestros juicios no desean pupilas, que no nos importa quién es el mejor o el peor con las palabras, lo que nos importa (y en eso tal vez consista nuestra tragedia) es quién se deja afectar por ellas, esa pequeña sinceridad es lo que podemos ofrecer, lo que podemos convocar en memoria de Gonzalo Arango (1931 – 1976), lo cual de alguna manera es una perversidad, una violencia, una “mala intensión” a la manera del poeta antioqueño3.

Entonces, no quisimos organizar un concur­so literario, por eso escogimos realizar unas intervenciones a la palabra “Devastación”4, esto se debe seguramente a que preferimos des-ajuiciar a enjuiciar, des-organizar a organizar, en pocas palabras, preferimos un sin-curso a un con-curso, y cuando tantas palabras van sin curso, chocan, se colisionan, eso es lo que preferimos, unos sonidos, unos ecos, unas palabras perdidas, un estruendo, entonces, hoy estamos aquí para presenciar una Colisión, un choque, para escuchar palabras hasta el aturdimien­to o el cansancio, hasta la demencia o el silencio, no deseamos más… sonidos tan aturdidores que nos revoten en la cara… babas… y babas.. babas a chorros… chorros de babas…5

Notas

1 Estudiante de la profesionalización en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas.

2 Cf. Arango, Gonzalo. (1974).”Terrible 13 Manifiesto Nadaísta”. En: Obra Negra. Bueno Aires: Cuadernos Latinoamericanos. pp.28-32.

3 Los Nadaistas y en especial Gonzalo Arango, estaban en contra de: los “intelectuales conformistas”, “los burócratas liberales y conservadores”, “los inspectores de la moral”, “los policías que no saben cómo preñan los poetas a las rosas”, “los críticos de arte y literatura, que confunden a Gonzalo Arango con un paciente de psicología”… etc. los llamaba la “liga de la decadencia”, pero ese estar en contra para los Nadaistas no representaba una amenaza directa del orden burgués, sino una amenaza de otro tipo: “Nosotros no tenemos nada que ver con quienes no tienen problemas, ni dudas, ellos están salvados, pero queremos confesarles una malvada intención a la burguesía. Señores burgueses: el nadaísmo se fundó para pervertir a vuestros hijos, vamos a interrumpir vuestro sueño y a despertar en vuestras alcobas inquietantes y terribles gérmenes de zozobra. Vuestros hijos regresaran una noche a pediros cuentas, ebrios y poseídos de una terrible cólera.” Cf. Arango, Gonzalo. (1974). “La malvada intención”. En: Obra Negra. Bueno Aires: Cuadernos Latinoamericanos. pp.28-32.

4 La palabra que encontramos para realizar este evento es “devastación”, de alguna manera, no fue accidental que surgiera entre millones de palabras; necesitábamos una palabra que no reprimiera tinta, que no condicionara, que no fuera un limitante. Devastación es una palabra particular; nuestro tiempo la ha encontrado en todas partes, aquella noche la encontramos intranquila, se sostenía entre la palabra “devanar” y la palabra “devenir”, el diccionario no abrió más sus páginas, esas tres palabras nos arrancaron el aliento, medio asfixiados, arremetimos contra ella, nos tejimos de posibilidades, de murmullos, devanamos este encuentro y devenimos en nadaistas. Fue azaroso encontrarla, una suerte, una coincidencia, aunque en el fondo sólo pudo ser esa palabra, esa y no otra, porque ella contiene nuestras lagrimas y espera impaciente nuestras sonrisas.

5 La caricatura de Gonzalo Arango, que funge como presentación de la sección, fue dibuja por Jorge Valencia Z.


Referencias

Cf. Arango, Gonzalo. (1974).”Terrible 13 Manifiesto Nadaísta”. En: Obra Negra. Bueno Aires: Cuadernos Latinoamericanos.