Año 4 No. 6 Febrero - Junio de 2010

La vida en caída libre: a propósito de "la muerte" de Federico García Lorca


Sergio Luís Ospina Toro


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




La vida en caída libre: a propósito de "la muerte" de Federico García Lorca

SERGIO LUÍS OSPINA TORO1

Universidad de Caldas, Colombia

E-mail: serospina@hotmail.com

RECIBIDO EL 12 DE MAYO DE 2010

APROBADO EL 16 DE AGOSTO DE 2010


En el poema “La Muerte, de Federico García Lorca, se pueden distinguir dos partes, ambas dominadas por matices opuestos de la misma palabra: esfuerzo. En la primera parte, el esfuerzo parece referirse al cambio, a la vida y a cómo todo hace parte de ella, conduciendo al lector a una idea de armonía, de comunidad dentro de la vida, al mismo tiempo que proyecta la idea del eterno retorno. En las primeras líneas se muestra una especie de ciclo vital en el que todas las criaturas tienen un lugar, un juego holístico que presenta el equilibrio natural. Después se sigue reflejando la vitalidad como un todo, pero ahora presentándolo como algo que recorre la existencia desde lo más grande hasta lo ínfimo. En ese descenso de tamaño que va desde el caballo hasta lo que el autor llama puñales diminutos, añadido a las concisas descripciones de los seres que menciona y a la acumulación de cada uno de ellos (y el caballo… y la rosa… y el azúcar…) llega a producir una especie de vértigo en el lector, una caída libre que lo ha llevado a un nivel microscópico, y aún en ese nivel se puede sentir la vitalidad, la armonía, y quizá hasta la alegría de ser parte del juego de la vida. Desde este punto, al llegar a lo más pequeño, se vuelve a un lugar común pero distinto a la vida: el sueño. Pero ¿Qué pueden soñar los puñales diminutos? Tal vez lo mismo que podría soñar el caballo, o el azúcar, o alguno de nosotros si es verdad que todos hacemos parte de ese espacio común que llamamos vida. En el intento de crear ese espacio faltaría explicar el papel del hombre. Dentro de todo este juego su papel no es central, se encuentra alrededor de todo ese juego vital, pero sigue participando de él, tal vez no está en el centro porque es el único ser vivo que busca algo que esté más allá de la vida, busca lo eterno, algo que permanezca, ya que esta vida no puede serlo. Es un animal que quiere la trascendentalidad, que se siente atrapado entre el bien y el mal, entre serafines y llamas.

Notas

1. Tesista de la profesionalización en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas.