Año 4 No. 6 Febrero - Junio de 2010

Reseña a: "La percepción en el marco de la teoría intencional de J. Searle" de Jorge Mario López Arias


Sergio Luís Ospina Toro


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




Reseña a: "La percepción en el marco de la teoría intencional de J. Searle" de Jorge Mario López Arias

Dentro de la muy conocida propuesta del filósofo norteamericano John Searle, la idea de la percepción, entendida como un estado intencional, es pocas veces estudiada individualmente, y es esto lo que López se propone hacer. Primero, enumera las principales teorías de la percepción, como son el realismo, los datos de los sentidos y las teorías informacionales, para luego presentar las críticas existentes a cada una de ellas. Luego pasa a estudiar la teoría de la mente de Searle, para detenerse después en la principal característica de lo mental, la intencionalidad, a la que define de varias formas:

La intencionalidad, a grandes rasgos, es la capacidad de los estados mentales de referirse a algo (...) la intencionalidad se explica como una serie determinada de capacidades biológicas de la mente. Así, dentro de este modelo, la intencionalidad es originada por el comportamiento de ciertos grupos de neuronas, y se realiza en el sistema cerebral (López, 2009).

Las características de un estado intencional, ya sea mental o perceptivo, como la dirección de ajuste, dirección de causación, o las condiciones de satisfacción son igualmente explicadas, y una vez terminada la referencia a la teoría intencional, aparece la noción de la percepción como un estado intencional. Lo primero que López afirma es que, a diferencia de las otras teorías de la percepción, ésta no está planteada al mismo nivel que, por ejemplo, la teoría de los datos sensoriales. La teoría de la percepción como un estado intencional, hace parte de la teoría de la intencionalidad de Searle, y López afirma que el filósofo estadounidense es partidario del realismo ingenuo. Luego pasa a explicar los componentes de la percepción visual, las experiencias y las percepciones visuales: “La percepción visual tiene como componente una experiencia visual de algo: es decir, cuando tengo una percepción visual de X, no veo la experiencia visual de X, sino que tengo una experiencia visual de X”. Otras de las cualidades que caracterizan a las experiencias visuales son la auto-referencialidad causal y el hecho de que las experiencias visuales necesiten de un estado particular de conciencia. Este último, simplemente quiere decir que a diferencia de otros estados intencionales, como los estados mentales, en los que puedo tener creencias o deseos inconscientes (entendiendo inconsciente como lo hace Searle: no consciente), la experiencia visual siempre requiere que el sujeto esté consciente de que está viendo algo; la auto-referencialidad, por su parte, diferencia a las experiencias visuales de otros estados intencionales porque las experiencias visuales no representan objetos en su contenido intencional, sino que lo presentan, dan al sujeto que percibe acceso directo al objeto.

Luego, pasa a analizar tres objeciones a la tesis de la percepción que propone Searle. La primera es la confusión entre las experiencias y las percepciones visuales, que resuelve afirmando que “la experiencia visual no es el objeto de la percepción visual; no es algo que se pueda separar de la percepción como un elemento independiente, como son planteados los datos de los sentidos”. La segunda objeción dice que si la atención se fija en la experiencia visual, ésta resulta alterada, a lo que responde que Searle afirma que al prestar atención a la experiencia visual lo único que hacemos es trasladar nuestra atención de las condiciones de satisfacción de la percepción visual, hacia la experiencia visual, además afirma que
el hecho de trasladar la atención hacia la experiencia visual no implica que por esto el contenido de la percepción se altere. La última objeción es a la que López le dedica mayor atención: el problema de la particularidad, que toma como ejemplo el experimento mental de las tierras gemelas del también filosofo norteamericano Hilary Putnam3. La forma en que Searle adopta este ejemplo es presentada por López de la siguiente manera:

¿Cómo es posible distinguir las experiencias visuales de dos individuos    idénticos,   ‘hasta
la    última    micro    partícula’, bajo    condiciones    exactamente iguales, del mismo estado de cosas en su respectivo mundo, si por hipótesis ambas experiencias son cualitativamente idénticas? Este es el problema de la particularidad.

Para responder esta pregunta, toma en cuenta dos factores de gran importancia en la teoría de Searle: la red y el trasfondo. Los contenidos intencionales están relacionados internamente de forma holista (así lo llama Searle) con otros contenidos intencionales, esto es lo que se conoce como ‘red’ dentro
de la teoría de la intencionalidad; además, el trasfondo es un conjunto de capacidades no representacionales, que igualmente, permiten individualizar los contenidos intencionales de cada persona.

El trabajo de López, aunque en algunos puntos no es todo lo completo que podría ser (como en el caso de las teorías de la percepción diferentes a la de Searle, cuando dice, por ejemplo, de los datos de los sentidos que: “implicaría aceptar que estamos permanentemente engañados”, cosa que ninguna teoría de la percepción afirmaría, y en la que parecería haber estudiado esta teoría a través de los ojos de uno de sus críticos, probablemente Searle), es un intento aceptable de presentar una teoría que es generalmente pasada por alto, ya sea por su dificultad o, en la mayoría de los casos, por la incapacidad de quien la estudia.

Notas

1. Realizada por Sergio Luís Ospina Toro, estudiante de la Profesionalización en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas. E-mail: serospina@hotmail.com

2. Tesis presentada en el 2009 para optar al título de profesional en Filosofía y Letras. Dirigida por José Fernando Ospina.

3. La presentación original de este experimento se puede encontrar en: PUTNAM, Hilary, El significado de ‘significado’, en: VALDÉS VILLANUEVA, Luis Miguel (Ed.), La búsqueda del significado. Editorial Técnos. Madrid, 1991. p. 131 - 194.