Año 3 No. 5 Julio - Diciembre de 2009

Aspectos epistemológicos de la Psicología


Yobany Serna Castro

baniego@hotmail.com


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

         La idea central del artículo consiste en presentar una tesis mediante la cual puede entenderse la psicología como una ciencia objetiva y subjetiva. Para ello se exponen definiciones tradicionales sobre la psicología y sus problemas. También se presentan los modos como han sido tratadas estas definiciones a lo largo de los años. Asimismo, en el artículo se habla sobre la psicología como una ciencia empírica y social, en la que es posible articular métodos explicativos e interpretativos, con lo cual se logra un mejor trabajo en la solución de los problemas estudiados por esta ciencia.

Abstract

         The central idea in the article consists in present a thesis with which can be understood the psychology as an objective and subjective science. For it are exposed traditional definitions on psychology and their problems. Also are shown the ways as have been treated these definitions along the years. Likewise in the article it is spoken of the psychology as an empirical and social science, in which is possible articulate explicative and interpretative methods, with which a better work is achieved in the solution of problems studied by this science.

Palabras Clave

Objetividad, subjetividad, método, explicación, comprensión,Objective, subjective, method, explanation, understanding

         Entendida como una ciencia social, la psicología ofrece problemas epistemológicos de los cuales puede derivarse una concepción relativa al modo en que esta ciencia es o no objetiva, y al modo en que puede, asimismo, considerarse como una ciencia con rasgos (epistemológicos y ontológicos) subjetivos. En una investigación anterior1, se trató de argumentar que, en el caso específico de las ciencias sociales, es posible hablar no sólo de objetividad en el conocimiento, sino también de subjetividad. Esta tesis se justifica por cuanto los hechos objeto de estudio de las ciencias sociales si bien existen y se dan en el mundo empírico, hacen parte o se deben a la realización de las acciones humanas (lo que los convierte también en subjetivos). Así, por ejemplo, si existe algo en el mundo como un ordenador, y cuya existencia se reconoce con independencia de los hombres, lo cierto es que su realización se debió, entre muchos otros aspectos, a la necesidad del hombre de poder realizar de manera más eficiente y cómoda muchas de las actividades que sin este aparato tecnológico serían más difíciles de realizar. Esto supone una concepción ontológica y epistemológica de las ciencias sociales diferente a las tesis conocidas en las que, se suponía, la objetividad en el conocimiento del hombre no tenía forma de justificarse.  

         En el caso específico de la psicología habría que determinar, dada la naturaleza de sus fenómenos de estudio, cuáles son los rasgos que la convierten en una ciencia objetiva y subjetiva. Tradicionalmente, la psicología es entendida como una ciencia que se ocupa del estudio de la conducta, la experiencia humana (y animal) y los procesos mentales2. Además, se encarga de estudiar cosas como las funciones del cerebro, el modo como los seres humanos y los animales se adaptan al medio, piensan y sienten. Esto ha hecho que quienes se interesan por los problemas estudiados por esta ciencia recojan hechos sobre los modos como actúan las personas para, posteriormente, organizarlos en teorías que permitirán la comprensión y explicación de los fenómenos estudiados.  

         A lo largo de la historia ha habido dos definiciones prominentes sobre la psicología. En Outlines of Psychology Wilhelm Wundt explica que

de acuerdo con la primera definición, la psicología es la “ciencia de la mente”. Los procesos físicos son considerados como fenómenos a partir de los cuales es posible inferir la naturaleza de una substancia mental metafísica subyacente. De acuerdo con la otra definición, la psicología es la “ciencia de la experiencia interior”: los procesos psíquicos son aquí considerados como pertenecientes a una forma específica de experiencia que es fácilmente distinguida por el hecho de que sus contenidos son conocidos a través de “introspección” o “sentido interior”, como ha sido llamado para distinguirlo del sentido de la percepción a través de nuestros sentidos.3

         Sin embargo, y pese a ser definiciones destacadas, ninguna de ellas es satisfactoria para la psicología actual. Si bien la primera definición de “psicología” fue una concepción aceptada durante largo tiempo, se va haciendo insostenible debido, entre otros aspectos, al fuerte peso que cobra para la investigación psicológica los fundamentos empíricos que desacreditan antiguas concepciones metafísicas sobre la naturaleza de lo mental y su relación con la conducta. De acuerdo con Wundt, la segunda definición también es insuficiente “porque puede dar lugar al malentendido de que la psicología tiene que ver con objetos totalmente diferentes de aquellos de la llamada ‘experiencia externa.’”4

         A pesar de que la segunda definición maneja una concepción dualista sobre la experiencia, su empleo puede justificarse por cuanto permite distinguir entre contenidos de experiencia (como lo son los sentimientos y las emociones) y objetos tales como una planta, un rayo de luz o una piedra (cuya existencia es independiente de cualquier tipo de experiencia). Sin embargo, debe aclararse que “no hay tal cosa como un “sentido interno” que pueda considerarse como un órgano de introspección, y así distinto de los sentidos exteriores, o de los órganos de percepción objetiva.”5

         Mediante estas dos definiciones se trata de dar solución al problema de cómo debe ser entendida la psicología. No obstante, ambas definiciones se enfrentan al problema que tiene que ver con la forma en que deberían asumirse los procesos empíricos estudiados también por la psicología, y que estas definiciones no parecen considerar. Como están formuladas, ambas definiciones tratan de resolver la cuestión de lo que es la psicología apelando a principios de naturaleza subjetiva, donde la introspección, como método, sería el medio mediante el cual podrían conocerse los contenidos de experiencia. Esta es quizás la razón por la cual ambas definiciones son, según Wundt, insatisfactorias.

         Como se dijo anteriormente, la psicología estudia la conducta, la experiencia humana y los procesos mentales. Ahora bien, la pregunta que surge de esto es: ¿De qué manera y mediante qué métodos se realiza este estudio? Cabría considerar cuáles son los métodos más apropiados en la investigación psicológica, pues si el de la introspección, por ejemplo, presenta inconvenientes, debe haber otros que posibiliten la obtención de resultados confiables.

         Análoga a la pregunta por los métodos de investigación está la cuestión acerca de la manera en que deben considerarse los fenómenos estudiados por la psicología. Es decir, es importante entender cuál es su naturaleza. Puede decirse que su naturaleza es de base enteramente fisiológica, y a partir de este hecho aplicar uno u otro método específico (como el del conductismo, por ejemplo). Pero también puede anotarse que la naturaleza de los fenómenos psicológicos tiene un sustento no necesariamente fisiológico (o biológico). Como ejemplo de este caso podemos mencionar áreas de estudio como la psicología infantil (o infanto-juvenil), la psicología industrial o la psicología educativa (o psicología educacional), donde muchos de los problemas estudiados obedecen a circunstancias de orden cultural, social, económico o familiar.

         Con esto se pretende afirmar que en el estudio de la conducta, los procesos mentales y la experiencia, los psicólogos deben estar en la capacidad de entender a qué orden de la naturaleza depende el fenómeno de estudio y qué método es el más conveniente en el desarrollo de la investigación. Así, por ejemplo, si fuera a estudiar un caso como el de la falta de interés de los estudiantes por el estudio o la falta de interés de los trabajadores por su ocupación, el psicólogo debe considerar una gama amplia de aspectos que van desde la posibilidad de que se deban estos comportamientos a trastornos emocionales, como la depresión, o a aspectos relativos a la falta de concentración (en el caso de los estudiantes) o a la posibilidad de que, en el caso de los trabajadores, éstos no tengan asegurado un buen trato o, incluso, un buen salario.

         La consideración de estos casos puede permitirnos asumir la investigación psicológica de una manera en la que, si bien es importante ofrecer explicaciones de los fenómenos estudiados, también es oportuno ofrecer interpretaciones mediante las cuales se pretenda obtener un conocimiento seguro acerca de estas conductas.

         Ahora bien, y en lo que respecta a la psicología como ciencia, el problema no ha dejado de ser espinoso por cuanto la forma de concebirla ha reflejado la intención de ver a esta ciencia como una disciplina o bien de naturaleza metafísica, o bien de naturaleza meramente empírica. Y aunque los presupuestos metafísicos han venido siendo horadados, aun no han sido eliminados definitivamente. No obstante, uno de los problemas que presenta la concepción empirista de la psicología es el que tiene que ver con el cuestionamiento de la importancia de los procesos psíquicos conscientes, e incluso con la posibilidad de ser abordados experimentalmente. Esto presupone relegar del estudio psicológico el tema de las manifestaciones psíquicas, dado que no son objetivamente observables. “En lugar de la investigación psicológica, debía limitarse el observador a estudiar la forma de conducta exterior o, más exactamente, la relación entre las excitaciones o estímulos y las reacciones. Éste habría de ser el objeto de la psicología.”6

         Frente a otros enfoques o escuelas psicológicas, el behaviorismo, por ejemplo, ha manejado una concepción reduccionista del hombre al dejar por fuera del estudio muchos otros asuntos de interés, para limitarse solamente a la investigación de la conducta (y considerar que ésta es el objeto de estudio de la psicología). En términos generales, “El behaviorismo interpreta las conductas espontáneas o reflexivas como comportamientos que pueden ser explicados en términos de estímulo-respuesta.”7  

         Existen dos posiciones behavioristas que asumen el estudio de la conducta de manera diferente: el behaviorismo radical y el behaviorismo lógico. De acuerdo con el behaviorismo radical (representado especialmente por Skinner y Watson) “toda explicación legaliforme, en cuanto no existen las causas mentales, derivaría de las relaciones entre estímulos y respuestas.”8 El behaviorismo lógico (representado especialmente por Gilbert Ryle), por su parte, defiende una concepción semántica de los términos mentales, los cuales expresan disposiciones de la conducta.   

         En términos generales, el behaviorismo puede entenderse como un conjunto de teorías psicológicas cuyas características principales son, entre otras: i) Reaccionar a la subjetividad del método instrospeccionista. Esta tesis se justifica en la medida en que la mente y los procesos cognitivos no son considerados como objetos de estudio de la investigación científica. Asimismo, y en la medida en que “Se necesita una ciencia objetiva del comportamiento (controlar y predecir)”9, la introspección no puede considerarse como un método válido para la investigación psicológica. ii) Descubrir leyes científicas que faciliten la descripción, la predicción y la explicación de las relaciones existentes entre estímulos y respuestas. iii) Tener como principal instrumento de investigación la “observación controlada de respuestas en laboratorio.”10

         Aunque el behaviorismo pudo entenderse como forma de la psicología objetiva e, incluso, llegó a convertirse, por ejemplo en los Estados Unidos, como la orientación predominante en los estudios psicológicos, es cierto que mediante su aplicación no fue resuelto el problema de hacer de la psicología una ciencia.

         La forma de entender la psicología como ciencia del alma o de la conciencia se hizo insostenible debido al interés creciente de superar las explicaciones metafísicas y, junto con éstas, el conocimiento descriptivo, por ser un conocimiento carente de universalidad. Esto condujo a la creencia (aceptada por los experimentalistas alemanes del siglo XIX) de que “sólo había una posibilidad de hacer de la psicología una ciencia y era que ésta se constituyese en ciencia natural, siguiendo el modelo de la física, de la matemática, y de las nuevas ciencias que se venían desarrollando sobre esta misma base.”11 No obstante, era claro que para cumplir este objetivo, debía resolverse el problema del referente empírico; esta exigencia se debe a que para que la psicología pueda ser concebida como una ciencia natural, debe haber datos observables, medibles y cuantificables.

         De acuerdo con José Antonio Valenzuela, “La solución al problema del referente empírico se encontró en lo que podríamos llamar un artificio metodológico: si no es posible medir lo psíquico, hay que buscar un dato físico que se relacione matemáticamente con aquél en forma constante y, de esta forma, llegar al dato psíquico y cuantificarlo, así sea indirectamente.”12    

         El profesor de anatomía Ernst Heinrich Weber, tras interesarse por la relación existente entre la magnitud de un estímulo y el grado en que es percibido, fue quien proporcionó, a mediados del siglo XIX, la solución del referente empírico, al lograr establecer una constante matemática expresada en los siguientes términos: “El incremento de cualquier estímulo que se percibe correctamente en una determinada proporción es una fracción constante de la magnitud del estímulo.”13  Weber formuló matemáticamente esta ley14 así:

C =    dR

         R

         Es importante resaltar que la formulación de leyes obedece a la necesidad de responder a la exigencia que tiene la psicología de ser considerada como una ciencia. Con lo cual vemos que lográndose obtener leyes, la psicología puede concebirse como una ciencia con objetividad matemática, universalidad y necesidad. No obstante esto, vemos que las leyes formuladas en psicología necesitan del presupuesto metafísico de una doble realidad (física y psíquica), con lo cual la psicología sería concebida como una ciencia psico-física, al mismo tiempo que la idea de una psicología científica sería cuestionada.

         Y si bien el problema del referente empírico había sido resuelto, y la formulación de leyes psicológicas era algo posible, no era clara la posibilidad de llegar a una ciencia natural de la psicología.

Desde que se empiezan a desarrollar los llamados ‘sistemas psicológicos’, a fines del siglo pasado, hay una constante búsqueda en todos ellos por dar solución a un problema que se resiste a ser resuelto, y es el de la definición del objeto empírico de la psicología sin el recurso del supuesto metafísico del paralelismo psico-físico en cualquiera de sus múltiples formas, desde las filosóficas hasta las metodológicas.15

         Puede ser que la pretensión de definir el objeto empírico de la psicología, sin tener que acudir a presupuestos metafísicos, sea un problema que sugiere la necesidad de orientar de manera diferente el tema del objeto empírico. Si bien los aspectos físicos y fisiológicos proporcionan elementos importantes para entender la psicología como ciencia, el tema de lo psíquico sigue siendo un supuesto metafísico que si bien es válido para la filosofía, no lo es para la ciencia.

         Otro aspecto importante dentro de esta discusión es el relativo al planteamiento según el cual la solución al problema de la psicología como ciencia no parece estar en la definición o en el descubrimiento del objeto empírico, “sino en un análisis lógico de la estructura del discurso científico que demuestre que la psicología no pertenece al campo de las ciencias naturales, al menos como éstas se conciben tradicionalmente, sino al de las ciencias sociales.”16

         Si la psicología no pertenece al campo de las ciencias naturales sino al de las ciencias sociales, es preciso ofrecer una explicación que justifique este hecho. La cuestión no se  resuelve simplemente al suponer que la psicología es una ciencia social porque, al igual que otras áreas de estudio relativas al hombre, debe cumplir una función de carácter social. Tampoco se soluciona afirmando que como no pertenece la psicología al conjunto de las ciencias naturales, debe pertenecer, por lo tanto, al de las ciencias sociales. Quizá como lo afirma Luis Enrique Orozco, “El carácter de ciencia social de la Psicología debe pensarse desde el interior de la misma disciplina.”17 Y esto significa, entre otros aspectos, que la psicología debe estar en la capacidad de poder reflexionar sobre el estatuto científico de sus teorías. Esto hará que exista mayor comprensión sobre su objeto de estudio, sobre sus métodos y problemas, así como también que pueda hacerse una crítica de sus conceptos fundamentales.

Toda la investigación empírica quedaría necesariamente incompleta en el grado en que no se alcanzara un objetivo capital de toda ciencia: la ordenación de los hechos establecidos, reuniéndolos en conjuntos coherentes. Para alcanzar este fin es premisa indispensable la investigación empírica, pero esta base requiere completarse con la ulterior elaboración del material reunido. Es necesario establecer mediante el pensamiento medios de unión, eslabones que unen entre sí los datos que ha hallado la investigación formando con ellos una trama de principios y consecuencias y explicándolos. Y con esta trabazón, permite obtener una visión de conjunto de la multitud de hallazgos empíricos y derivar las variadas manifestaciones de principios superiores y es posible predecir hechos nuevos, no observados aún, basándose en los observados. Estos eslabones son las teorías.18

         En lo que respecta a las teorías psicológicas, vemos que durante largo tiempo se ha hablado de la confrontación entre psicología teórica y psicología empírica, también se ha discutido sobre la validez de adoptar una u otra en aras del desarrollo investigativo propio de la psicología. Asimismo, y si bien ha existido una clara tensión entre lo teórico y lo práctico, podemos sugerir que, en el caso particular de la psicología, se hace necesario superar este problema para tratar de avanzar en la investigación mediante la aplicación simultánea (cuando pueda hacerse) de principios teóricos y prácticos, y no necesariamente mediante uno de ellos. En lo que respecta a las teorías psicológicas, su sistematicidad, el examen crítico de sus principios explicativos “y el hallazgo de bases, lo más generales posible, para la explicación”19 es algo importante y determinante del desarrollo de la psicología como ciencia.

         El desarrollo teórico de la psicología estuvo determinado inicialmente por la forma como se entendía la psicología. Así, por ejemplo, las formulaciones de Wilhelm Wundt fueron influyentes para que se entendiera esta ciencia como una ciencia experimental estrictamente empírica, de donde se derivaba una concepción de la experiencia compleja por tratarse de una fusión de aspectos internos y externos de la experiencia, a partir de lo cual se pudo hablar de experiencia única. No obstante las formulaciones de Wundt y otros investigadores, nuevos desarrollos teóricos surgieron como reacción a estas concepciones de la experiencia. Este hecho, sin duda, y como algo propio del progreso de las ciencias, hizo posible el surgimiento de nuevas teorías psicológicas. Entre éstas podemos mencionar algunas como el conductismo (Watson), la psicología de la Gestalt o de la forma (Wertheimer, Köhler y Koffka), la psicología experimental (Thorndike, Binet y Galton), la psicología funcionalista (James y Dewey) y el psicoanálisis (Freud).

         Asimismo, las teorías psicológicas pueden clasificarse de la siguiente manera: Teorías mentalistas (psicología filosófica, psicología de las facultades, naturalismo, estructuralismo), Teorías del condicionamiento estímulo-respuesta (conexionismo, conductismo), teorías psicoanalíticas (psicoanálisis, teoría psicosocial), teorías cognitivas (Gestalt, psicología genética, psicología genética, teoría del procesamiento humano de la información) y teorías de la enseñanza (teoría del aprendizaje significativo, teoría instruccional sistemática, teoría del aprendizaje por descubrimiento).

         Retomando el problema sobre el objeto de estudio de la psicología, hemos de decir que de entenderse la cuestión en los términos de una ciencia que puede articular sus métodos y conceptos en la investigación, se espera que no haya confusión sobre el modo de entenderse el estatuto científico de la psicología. Vimos que por considerarse que dentro de sus presupuestos fundamentales se encontraba la aceptación de principios metafísicos, la psicología no podía entenderse como ciencia natural, y aunque esto revela un problema mucho más complejo, al saberse que la ciencia trabaja con principios de esta índole (con lo que habría que rechazar a la ciencia misma), parecen haber motivos adicionales que permiten suponer que la psicología es una ciencia social. Es de anotarse, igualmente, que la psicología “no estudia simplemente los fenómenos biológicos aunque los suponga; estudia la estructura de la actividad que presenta el organismo; su unidad de análisis no se refiere a las propiedades de la materia viva sino a principios estructurales de su actividad general.”20

         Si es concebida como ciencia social, la psicología puede entenderse como una disciplina cuyo ideal de cientificidad (y el de objetividad) puede alcanzarse de un modo diferente al propuesto para las ciencias naturales. Esto presupone una diferencia en los métodos científicos de investigación y en los resultados que se puedan esperar de unas disciplinas de orden natural y social. Sin embargo, y si aceptamos algo como la idea de articulación entre métodos de investigación, vale decir que, en el caso de la psicología, es posible hablar de que el trabajo psicológico puede llevarse a cabo mediante la aplicación de métodos de orden explicativos y comprensivos. Esta es una idea sobre la que se ha trabajado con cuidado y sobre la que es conveniente fijar la atención, porque puede representar una alternativa de solución a los problemas relativos al modo de asumir la investigación científica.21

         Siendo esto así, la psicología podría trabajar con diferentes niveles de análisis, lo que haría resaltar su carácter interdisciplinario. Por ejemplo, al proponerse el estudio de un caso específico, el psicólogo puede realizar su trabajo apelando a aspectos de la biología (por ejemplo, al interesarse por el comportamiento de un organismo), la ecología (al aprender este organismo a adaptarse al medio) y la sociología (al existir la posibilidad de que el organismo cambie en relación con otros individuos). En estos términos, si bien puede asumirse la psicología como una ciencia experimental y sistemática, también es posible concebirla como una ciencia interpretativa.

         La psicología puede entenderse como una ciencia en la que “se trata de explicar la forma en que se relacionan los aspectos subjetivos del ser humano con los denominados aspectos objetivos del mundo”22. Ahora bien, y volviendo al caso mencionado anteriormente sobre los estudiantes y los trabajadores, podemos decir que, en lo que respecta a la explicación de los fenómenos de falta de concentración e interés, estos hechos presentan rasgos ontológicos subjetivos y objetivos. Los rasgos subjetivos corresponden a las intenciones o motivaciones que determinan un comportamiento determinado frente a una situación o grupo de situaciones específicas. Los rasgos objetivos obedecen a aspectos que van desde el modo como funciona el organismo, el cerebro o el sistema nervioso del individuo, hasta el hecho de que los resultados de sus determinaciones frente a situaciones específicas, pueden ser observados, estudiados e, incluso, pueden generar cambios observables por otros individuos.

         A la hora de estudiar estos casos, el psicólogo puede asumir una actitud interpretativa de los gestos, las palabras, las actitudes y las emociones de los pacientes, así como también del modo como éstos se relacionan con otras personas y con su ambiente laboral o académico. Esto le es de utilidad por cuanto puede asociar el comportamiento de los pacientes a hechos de índole familiar, sentimental o, también, socio-cultural. Así, en el caso de los estudiantes, la falta en el rendimiento escolar puede deberse a que en su hogar existen una serie de hechos que influyen en la manera como el estudiante se prepara para sus labores académicas. Problemas como el divorcio o los conflictos intrafamiliares, suelen ser aspectos relevantes que determinan el comportamiento de las personas, en relación con la actividad que realizan. Asimismo, el psicólogo puede realizar otros estudios mediante los cuales pretende encontrar una causa diferente a la recién mencionada para los hechos estudiados (falta de concentración e interés). Por ejemplo, puede valerse de estudios clínicos que determinen si los pacientes asumen determinados comportamientos debido a problemas con su serotonina, o con el modo como este neurotransmisor no inhibe satisfactoriamente estados como el humor, el sueño o el enojo, entre otros. De este modo, en vez de tratar de comprender una serie de casusas para los problemas de sus pacientes, el psicólogo inicia un estudio dirigido a aspectos biológicos antes que culturales. Dependiendo de cuáles sean las conclusiones a las que se llegue, el psicólogo decidirá qué tipo de tratamiento debe ofrecérsele al paciente.   

         De esta manera, y a través de este ejemplo, queremos ofrecer una explicación de por qué la psicología no sólo debe apelar a métodos explicativos, a métodos atentos tan solo a aspectos biológicos o fisiológicos, sino que también es importante que considere aspectos como la interpretación y la comprensión, en la medida que se procura hablar de los fenómenos estudiados de una manera lo más cercana posible a la realidad, sin que esto presuponga como necesario relegar el aspecto subjetivo de estos fenómenos.

Notas

1 Semillero de investigación en filosofía de las ciencias sociales.​ (2008) Objetividad y subjetividad en ciencias sociales. Manizales: Universidad de Caldas.

2 El estudio de los procesos mentales se realiza considerando aspectos cognitivos, afectivos y comportamentales. Sin embargo, también se tienen presentes en la investigación aspectos de índole moral, social o espiritual.

3 Wundt, W. (1987) Outlines of Psychology. Recuperado de www.marxists.org/reference/subject/philosophy/works/ge/wundt.htm 

4 Ibíd.

5 Ibíd.

6 Traxel, W. (1970) La psicología y sus métodos. Traducción de Ismael Antich. Barcelona: Herder. Pág. 26.

7 Behaviorismo: Enciclopedia Filosófica. Recuperado de http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Behaviorismo

8 Ibíd.

9 Barreiro García, A. (1997) Behaviorismo. Recuperado de http://www.dc.fi.udc.es/os/~barreiro/cogdocen/cctema01/node6.html 

10 Ibíd.

11Valenzuela, J. A. (1980) Objeto y método de la psicología como ciencia social. En: La psicología ¿ciencia social? Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana. Pág. 39.

12Ibíd.

13Citado por Valenzuela, J. A. Ibíd.   

14El psicólogo alemán Gustav Theodor Fechner reformuló la ley de Weber de la siguiente manera: “Las sensaciones son proporcionales a los logaritmos de los estímulos que las excitan”. Esta nueva formulación es expresada de la siguiente manera: S = C log R

15Ibíd. Pág. 40

16Ibíd. 

17Orozco Silva, L. E. (1980) La psicología como ciencia social.

18Traxel, Werner (1970) La psicología y sus métodos. Traducción de Ismael Antich. Barcelona: Herder. Pág. 385.  

19Ibíd. Pág. 403.

20Ardila, A. (1980) La psicología como ciencia biológica y social. En: La psicología ¿ciencia social? Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana. Pág. 130.  

21Cfr. (2008) Betancur, M. C. La necesidad de generalidad en ciencias sociales. Praxis Filosófica. No. 27. Cali: Universidad del Valle. Págs. 195-222.

22Castaño, C. V. (2007) El positivismo lógico y las ciencias sociales. En: Objetividad y subjetividad en ciencias sociales. Semillero de investigación en filosofía de las ciencias sociales. Manizales: Universidad de Caldas. Pág. 69.


Referencias

Antonio Valenzuela, J. (1980) Objeto y método de la psicología como ciencia social.  En: La psicología ¿Ciencia social? Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana. Págs. 37-47.

Ardila, A. (1980) La psicología como ciencia biológica y social. En: La psicología ¿Ciencia Social? Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana. Págs. 123-134.

Barreiro García, A. (1997) Behaviorismo. Recuperado de http://www.dc.fi.udc.es/os/~barreiro/cogdocen/cctema01/node6.html

Behaviorism: Enciclopedia filosófica. Recuperado de http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Behaviorismo (enero, 2009)

Betancur, M. C. (2008) La necesidad de generalidad en ciencias sociales. Praxis Filosófica. No. 7. Cali: Universidad del Valle. Págs. 195-222.

De Guevara Castillo, L. et al. (1980) Relación de la psicología con las ciencias sociales. En: La psicología ¿Ciencia Social? Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana. Págs. 163-190.

Diccionario Enciclopédico Salvat Universal. (1986) Barcelona: Salvat Editores. Tomo 17. Págs. 104-106.