Año 8 No. 9 Enero - Diciembre de 2015

Acusación a la tragedia eurípidea en la parábasis de "Las Ranas" de Aristófanes


Carlos Andrés Gallego Arroyave

Fundación Universitaria Luis Amigó

cagallegoa@gmail.com


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

Aristófanes, el gran poeta cómico de la Atenas clásica, presenció cambios radicales en diferentes campos, como fueron: la política, la religión, la ética, la losofía y la literatura. El último aspecto mencionado –el literario– será el estudiado en este ensayo. Aristófanes percibe en Eurípides, su poeta trágico contemporáneo, la causa de la degradación en los valores patrióticos tradicionales. Para el cómico, Eurípides está poniendo en escena héroes trágicos que no promueven verdaderamente valores como la gallardía y la belleza, como ocurría en Homero y Esquilo; los discursos retóricos de los personajes hacen que se pierda lo dramático del teatro griego y relacionan al espectador con un «racionalismo laico». Toda esta presentación de crítica literaria y política se presenta en la parábasis de la comedia Las ranas

Abstract

Aristophanes, the great comic poet of the Classical Athens, perceived some drastic changes in terms of: Politics, religion, ethics, philosophy and literature. This essay will go into detail about the literacy aspect; Aristophanes perceives that his contemporary tragic poet, Euripides, is the cause of the degradation in traditional and patriotic values, the comic thought that Euripides is bringing out tragic heroes who do not promote the gallantry and beauty like it did occur in Homero and Esquilo. The rhetorical speech of characters takes the dramatic Greek Drama away and set the spectators closer to a “Laic rationalism”. All this literacy and politics criticism is shown in a part of the comedy: “The frogs”. 

Palabras Clave

Comedy, tragedy, Athens, Politics criticism, Literacy criticism.

     En la historia de la literatura, tanto clásica como contemporánea, y en la historia social e intelectual de Atenas, se han relegado al poeta Aristófanes y a su obra; esto quizá se deba a su crudeza al momento de criticar o a que no existiera en él el bello lenguaje poético de los demás dramaturgos. Estas cuestiones hicieron que el cómico no alcanzara, ni en su época ni en la ulterior, un reconocimiento mayor; pero hay que considerar, y no es descabellado hacerlo, que a Aristófanes se le puede denominar como el mejor cómico de la antigüedad por su innovador estilo literario y por sus ideales. Por medio de la risa pudo criticar aquellos asuntos y personajes que estaban afectando la gloriosa Atenas.

     Al igual que la tragedia, la comedia fue una manifestación artística vinculada a la cotidianidad de la polis ateniense, exactamente las Dionisias Urbanas. Ambos géneros literarios –comedia y tragedia– se celebraban en el mismo contexto teatral y estaban destinadas al mismo público. Ambos fueron improvisaciones para los cantos al culto de Dionisio. En la tragedia ejecutaban el ditirambo y en la comedia los coros fálicos; la poesía cómica se desarrolló en el campo del cinismo y de la burla. Además vino a ser la oposición de un género más moderado y formal como lo fue la tragedia, que trabajaba sobre un material dado por la piedad y la tradición.

     Hubo géneros literarios que intentaron acusar a los demás tipos de literatura, pero es en la comedia en donde se da una crítica literaria –a la tragedia– fructífera y de una relevancia notable. Precisamente, fue el significativo papel de la tragedia, en el ámbito educativo y social, la que la hizo susceptible de recibir las más acérrimas críticas de parte de la comedia, como ya veremos.

     La comedia aristofánica indudablemente fue cruda y directa, con su tono burlesco e irónico desprestigió a los personajes más importantes de Atenas, además, supo discutir de política, filosofía, religión y moral; como todo ateniense, Aristófanes fue un conocedor del teatro y la literatura griega, por esto criticó fuertemente los géneros literarios precedentes1, particularmente la tragedia antigua, la de Eurípides. Su poesía absurda y sus prólogos ridículos, una poesía que, según Aristófanes, había contaminado los valores tradicionales de Atenas. Las comedias aristofánicas no sólo presentaban información de la vida cotidiana ateniense, también exponían una crítica sistemática hacia el aspecto formal de las tragedias, principal- mente a la poesía burda de Eurípides; el cómico también criticó la falta de patriotismo del trágico y su in uencia sobre el racionalismo filosófico. Así lo argumenta Souto Delibes (2000):

La mayoría de los cómicos, nacidos en el período de mayor esplendor ateniense, serán testigos de la decadencia posterior y del lento ocaso de las artes. Asistieron a importantes cambios en la vida moral e intelectual de su tiempo: innovaciones educativas, auge de la sofística, escepticismo religioso creciente, demagogia. Todo ello, a su juicio, peligroso para la comunidad. La Tragedia más moderna, sin embargo, lejos de escapar de estas nuevas corrientes, las asumirá por entero, actuando de hecho como un potente altavoz debido a su enorme prestigio social. Es entonces cuando entrará en abierto con icto con la Comedia, una Comedia erigida a la sazón en defensora a ultranza de aquellos valores tradicionales que se consideraban el patrimonio más preciado de la ciudad de Eurípides2, el tragediógrafo más innovador; por esto se convertirá en el principal objetivo de los ataques (Delibes.S 2000, p. 12). 

 

     I. Aristófanes, Eurípides y el contexto ideológico, intelectual y político. 

 

     En el 405 a. C. Atenas estaba en riesgo inminente y en orfandad de verdaderos políticos y pensadores que permitieran salvar esta polis. En ese momento, la Guerra del Peloponeso había acabado con todos los recursos materiales de la zona rural de Atenas, obligando a la población a hacinarse dentro de los límites de la ciudad, lo que hacía imposible el normal desarrollo de la vida de los atenienses. Los cambios políticos producidos por el gobierno de Cleón ofrecían un panorama devastador para los habitantes de la ciudad más importante de Grecia. El 405 a. C. fue el principio del fin para la polis ateniense, sería el último año de guerra contra Esparta; los espartanos, tuvieron el apoyo del ejército persa y lograron la victoria naval de Egospótamo; el estratega Alcibíades, al percatarse de que los espartanos habían tomado este puerto, decidió rendirse en el 404 a. C. ya que el puerto era el principal suministro de alimentos para los atenienses.

     Para lograr una clara argumentación de lo que critica Aristófanes al trágico Eurípides, se debe contextualizar el cambio ideológico e intelectual que estuvo atravesando Atenas durante los últimos veinte años del siglo V a. C. Tal vez, el aspecto fundamental que había cobijado todo el campo político, literario e intelectual ateniense, era la sofística. Este movimiento intelectual, antes de que Platón le diera connotaciones peyorativas, tuvo un gran in ujo en la Atenas clásica, puesto que ese “optimismo humanístico” 3 permite al hombre convertirse en la referencia esencial de todos los valores. Además la noción de areté, que predominaba desde la aristocracia arcaica, adquirió una nueva concepción; ésta se adquiría con la educación para que el ateniense tomase una rhetoriké techne 4 como lo manifestó el sofista Tisias5. La palabra y el discurso retórico se volvieron puntos capitales para el ateniense de la segunda mitad del siglo V a. C., el hombre poderoso se conservaba, no dependiendo de su gallardía en la batalla, sino de lo persuasivo de su intervención en el ágora. Estos factores no se abordarán con profundidad en este escrito, ya que se dirigen a un estudio distinto de la comedia aristofánica, pero indudablemente este nuevo contexto ideológico e intelectual del ateniense permite clari car por qué Aristófanes presenta versos y héroes de las tragedias euripídeas para parodiarlos. La razón de la continua mofa que hace el cómico a Eurípides y sus obras se debe a que en las tragedias de éste se presencia un desvanecimiento de viejos ideales como sophrosyne 6dikaiosyne 7 y andreia 8 para darle paso a nociones como sophía y areté; queda claro que Eurípides es un hijo de su época: se liga al movimiento sofístico, su maestro Anaxágoras le ha enseñado todo respecto a la retórica y el nuevo racionalismo y todo ese aprendizaje del arte retórico que plasma en sus versos trágicos. Sin duda existen cantidad de versos en la obra de Eurípides en donde se presencia la retórica, por esto es pertinente citar unos versos en donde expone ese arte retórico:

Agamenón: ¡Buenas frases haces! ¡La lengua hábil de los ruines es algo irritante!

Menelao: Una mente insegura sí que es una ruin adquisición y nada sincera para los amigos. Pero quiero convencerte, conque tú no rechaces por tu cólera la verdad ni tampoco yo insistiré en exceso. (Eurípides, 2008, p. 273).

     Son factores que a Aristófanes le incomodan porque esos constantes discursos bien elaborados y persuasivos son los que han mantenido a Atenas en guerra contra Esparta siendo esas disertaciones las que llevarán a la polis ateniense al desastre total. Los causantes de estos desastres en el ámbito político son, sin duda, el demagogo Cleón, Hipérbolo y Demóstenes, personajes que Aristófanes también critica fuertemente9. Pero también el causante de esta crisis es el teatro, la herramienta de educación por antonomasia respecto a los ideales morales, éticos, religiosos y patrióticos; con las obras de Esquilo y Sófocles, se logra evidenciar esto cuando se expone una ligazón de estas concepciones, mostrándole al espectador personajes con características de nobleza y belleza, algo muy distinto al teatro euripideo, ya que este conserva una dramática que presenta al ciudadano un escepticismo religioso y patriótico. De esta manera lo expresa Luis Gil (2012), quien divide en tres planos las críticas que lanza el cómico al trágico:

[...] en las críticas de Aristófanes hay que distinguir tres planos. En primer lugar, la aversión que le inspiraba el personaje, nacida del convencimiento de que Eurípides reunía todos los defectos que estaban provocando la ruina de Atenas. En segundo lugar, el plano ideológico [...] y, por último, el plano puramente artístico (p. 146). 

     II. Las ranas: crítica literaria e ideológica al teatro de Eurípides. 

 

     El cómico de Acarnas en sus comedias toma una postura alarmista, quiere denunciar y salvar la polis de la hybris 10 demagógica en una generación donde el intelectualismo está eliminando los ideales tradicionales del hombre griego y el culpable de este aspecto decadente es, para Aristófanes, el trágico Eurípides (480 a.C. – 406 a.C.). No hay obra de Aristófanes donde no se exponga una sátira de algún verso euripideo, pero es en Las Tesmoforias y Las Ranas donde Eurípides y su obra son gura central. Es posible que en estas dos comedias se pretendiera hacer una crítica literaria, pero también se podría analizar una crítica respecto al pensamiento del trágico y a cómo es que las tragedias de Eurípides afectaron el patriotismo y la moral en los ciudadanos atenienses.

     Todos estos acontecimientos fueron tenidos en cuenta por Aristófanes para así realizar una crítica literaria, ideológica y política bien fundamentada. Las Ranas es un espejo de los problemas literarios, intelectuales, políticos y sociales de su tiempo. El poeta cómico, al escribir esta comedia, busca en la tragedia una nueva fuerza para la restauración de la antigua política, representada por Esquilo. El cómico estaba inmerso en la cotidianidad ateniense, en los problemas que afectaban a la polis e intentaba dar consejos positivos que representaran sus ideas políticas, para así poder salvar la ciudad, la cual estaba in uenciada por el teatro de Eurípides y la degeneración política que había llevado a los ciudadanos a un régimen de inmoralidad y desorden.

     Como anuncia Alfonso Reyes (1997), Aristófanes fue educado al modo conservador, perteneciendo a la comunidad campesina, además, como todo hombre griego tradicional, fue conocedor de la gran literatura: Homero, Hesíodo, los líricos y la tragedia de inicios del siglo V a. C., especialmente la de Esquilo. Las ideologías 11 de Aristófanes hacen que tema al presenciar concepciones “ilustradas” y novedosas en la Atenas del siglo V a. C, pues las obras de Sócrates y Eurípides, están debilitando los valores tradicionales en el ciudadano. Es por estos hechos que el cómico, con su genialidad e imaginación, representa Las Ranas en el 406 a. C., año en el que Eurípides y Sófocles habían muerto. Las dos grandes prominencias del arte trágico griego han desaparecido, ahora Atenas ya no se siente protegida por su teatro, está desnuda, expuesta a la derrota y el hundimiento, es claro que para el cómico la tragedia ha muerto en manos de poetas-filósofos y sofistas, de este modo lo asegura B. Snell (2007): 

En el año 406, tras la muerte de Sófocles y Eurípides, Aristófanes, en una de sus grandes comedias, constata con absoluta precisión que la tragedia ha muerto. [...] Además, en Las ranas Aristófanes supo indicar la causa de la muerte. Al nal de la obra, el coro canta: “Amigo mío, no vayas a charlatanear en cuclillas a los pies de Sócrates, diciendo que abandonas el arte y renuncias a lo más grande que ha dado la poesía trágica”. Por aquel entonces, en efecto, el arte había sido abandonado, y no se puede negar que había perecido debido a la filosofía (p. 203).12

     Es claro que Aristófanes desea realizar en Las ranas una crítica abierta a la tragedia euripidea por haber corrompido a los atenienses, las alusiones constantes que hace el cómico a Eurípides se deben a que el poeta griego en general, durante el siglo V a. C., tenía una posición relevante en la sociedad, esa postura era lograr con sus versos una educación adecuada para que el polites 13 tuviese una compresión clara de distintas situaciones referidas a los ámbitos moral, ético, político, cultural, entre otros, que acontecían en la época. Aristófanes percibió que la tragedia de su poeta contemporáneo estaba tomando un rumbo diferente, la educación ya no perteneceal campo político y ético, Eurípides dirigió la educación del teatro a asuntos retóricos y de índole filosófico. El personaje de Eurípides en Las ranas lo anuncia en varios versos:

Eurípides: Además enseñé a éstos (el público) a parlotear... a observar, a comprender, a gustar de los giros, a maquinar, a sospechar de lo malo y a darle vueltas a todo...

(Más rápido) Así pues, yo hice a éstos reparar en esas cosas, introduciendo en el teatro el cálculo y la observación, conque desde ahora pueden imaginarlo todo. Y han aprendido, entre otras muchas cosas, a manejar sus casas mejor que antes y a jarse en cosas como ¿en qué situación está mi asunto?, ¿cómo va eso? y ¿quién se ocupa de eso? (Aristófanes, 2007, pp. 281 - 282). 

     Para Aristófanes ese modelo de educación que incluye Eurípides en su poesía, es el causante de la descomposición ante los valores patrióticos y éticos tradicionales, sus personajes no se caracterizan por esa estética arcaica y la posición valiente ante las situaciones. El personaje euripideo reluce su arte retórica para disputar con los otros discursos y derrocarlo. En Las ranas, Eurípides debe parecer un verdadero corrupto de los valores, un descarriado de la auténtica educación griega, por eso Aristófanes pone en escena una gura venerable, un hombre “que supo satisfacer las exigencias de la moral” (Snell, 2007, pág. 206) un poeta que supo educar al espectador mostrándole la relación que debe haber entre lo divino y lo cívico, la importancia de la virtud y la soprhosyne como característica esencial en la existencia del individuo, ese poeta es Esquilo. El cómico lo presenta como el trágico que supo instruir a los atenienses, logró formarlos en el momento culmen de Atenas, cuando ésta iniciaba su proyecto democrático para convertirse en la polis más culta y noble de toda Grecia. Esquilo, es el poeta de Atenas por excelencia, es él quien debe prevalecer entre los mortales y quien debe reinar en el inframundo, el poeta de Eleusis sabe bien qué es lo que realmente hay que admirar de un poeta: “Esquilo: Observa, pues, cómo eran los hombres que de mí recibiste: hombres de bien, de cuatro codos de altura” (Aristófanes, 2007, p. 284).

     Esquilo es un personaje importantísimo en Las ranas por dos aspectos: primero, porque la representación que hace Aristófanes de este trágico es más que nada para presentarle al espectador las amplias diferencias que tiene con Eurípides y por consiguiente poder realizar esa crítica literaria e ideológica a la obra euripidea; y segundo, Esquilo será para el cómico, el poeta que salvará a Atenas de la crisis política e intelectual que sufre la ciudad más importante de la Hélade: “Dionisio: Para que la ciudad, una vez salvada, pueda organizar coros. Conque me parece que me llevaré conmigo a aquel de vosotros que vaya a dar los mejores consejos a la ciudad”. (Aristófanes, 2007, p. 310).

     Además otra contraposición que encuentra Aristófanes entre Esquilo y Eurípides, es que aquel continúo ligado a la enseñanza que ejercieron los poetas arcaicos, que el cómico también elogiaba, para que hubiese formación de un hombre virtuoso, noble, culto y bello:

Esquilo: Esto es lo que deben cultivar los poetas. Pues mira desde el principio cuán útiles han sido los poetas de pro. Orfeo nos enseñó los ritos sagrados y abstenernos de verter sangre, Museo la curación de las enfermedades y los oráculos y Hesíodo el cultivo de la tierra, el tiempo de cada cosecha, la arada. Y el divino Homero, ¿de qué obtuvo el honor y la gloria sino que enseñó cosas provechosas, las formaciones, las virtudes y el armamento de los guerreros? (Aristófanes, 2007, p. 285).

     Aristófanes, en boca de Esquilo, supo construir y fundamentar de manera adecuada el juicio a la tragedia de Eurípides, una poesía que no cumplió realmente con el papel pedagógico que le atañe; se limitó a exponer posiciones irreligiosas, adoptando una moral distinta a la ideal, pretendiendo formar a un hombre lejos de una tradición religiosa y ética. El gran error que notó Aristófanes en Eurípides fue posicionar al ciudadano en la retórica, el arte que estaba destruyendo a Atenas. Eurípides, en Las ranas, no sabe cómo defenderse ante la posición serena, culta y superior de Esquilo; es desde el verso 1000 que este poeta comienza a reprocharle al otro trágico por haber convertido a los hombres en “parlanchines”, “payasos” y “granujas” (2007, p. 284), además acusa a Eurípides de no haber puesto verdaderos héroes como Patroclo y Teucro (2007, p. 286), sino adúlteras como Fedra y Estenebea. Y no cabe duda de que la denuncia más fuerte que hace Aristófanes al pensamiento “racional” e “ilustrado” del trágico se anuncia en los versos 1068-1088 antes de que se dé paso al éxodo de la obra: 

Esquilo: Tú has destruido todo esto. Has disfrazado a los reyes de mendigos andrajosos y enseñando a los ricos atenienses a callejear [...], quejándose de que no tienen dinero para pertrechar los navíos de guerra tal como el Estado exige de ellos [...] Además enseñaste a cultivar la charlatanería y la verborrea, lo que ha vaciado las palestras y madurado el culo de jovenzuelos deslenguados y convencido a los paralios de discutir con sus jefes.

[...]A consecuencia de todo eso, nuestra ciudad está hasta los topes de escribanos, payasos e individuos que hacen el mono ante el pueblo y constantemente lo engañan; y por falta de ejercicio no hay hoy nadie capaz de llevar ni siquiera una antorcha. (2007, p. 288-289).

     Estas palabras llevaron a las miserias de la política de Atenas, de las cuales, así como de otros muchos males, se consideraba responsable a Eurípides. Aristófanes en estos versos presenta su pensamiento aristocrático y su inclinación hacia la política y moral clásica, enjuiciando de modo inminente a Eurípides, ya que éste estaba a favor del poder ecuánime. Ejemplo de ello es el pensamiento que muestra en Suplicantes, donde expone que no hay nada más enemigo para un Estado que un tirano, pues la comunidad no participa del poder ni domina la ley bajo su arbitrio; mientras que en una ciudad libre, tanto el pobre como el rico tienen una justicia igualitaria y el débil puede defenderse si el poderoso le insulta, sin temor:

Teseo: [...] Esta ciudad no la manda un solo hombre, es libre.

El pueblo es soberano mediante magistruras anuales alternas y no concede el poder a la riqueza sino que también el pobre tiene igualdad de derechos. (Eurípides, 1985, p. 42).

     Otra transgresión que hace Eurípides en las tragedias y que Aristófanes pone en tela de juicio, es la introducción de personajes de bajo linaje en la sociedad ateniense como esclavos, mendigos, ancianas, entre otros. Ha bajado de la base jerárquica a los reyes, optando por seres que realizan cualquier acto, excepto educar la polis, dioses que sufren, dioses que causan maldad al mortal; incluye, también, en la mayoría de las tragedias, matrimonios impíos, una ideología atea; Aristófanes dice que Eurípides ha acabado de destruir la virtud moral educativa, práctica que era inseparable de la tragedia tradicional.

     Aristófanes supo bien que Eurípides no era un espantajo, sino un artista inmortal al que su propio arte debía in nitas cosas; aunque los sentimientos del cómico se hallaran mucho más cerca del ideal de Esquilo 14, no podía desconocer que este nuevo arte tenía gran relevancia, pese a que no se hallara en condiciones de dar a la ciudad lo que dio Esquilo a los ciudadanos de su tiempo, y que ninguna otra cosa podría salvar a su patria en la amarga necesidad del momento. Es así como lo expresa Luis Gil (1996), cuando a rma que la abundancia de citas de Eurípides en las comedias de Aristófanes se debía al gran conocimiento que tenía éste sobre la obra del trágico y que por su conocimiento minucioso logró brindar una crítica bien argumentada en tres ámbitos: primero, Eurípides en sus tragedias reunía todos los males y defectos que estaban destruyendo a Atenas; segundo, su plano ideológico 15 y tercero, al plano puramente literario.

     Es claro que Las ranas, es una muestra fehaciente de la desesperanza y caos que padece Atenas durante los últimos tres años de guerra. Otro factor importante, por el que Aristófanes escribió esta obra, es que ya no estaban los grandes poetas o guías espirituales que ayudaban a la polis, el papel de los trágicos y cómicos en Atenas era importante y necesario; sus modos de concebir el conflicto y la vida pública eran de gran ayuda para los ciudadanos y los gobernantes, pero lamentablemente, Esquilo ya había muerto hace un tiempo, Eurípides y Agatón se autoexiliaron y murieron en Macedona y Sófocles, que nunca abandonó Atenas, que fue un ciudadano importantísimo y que además fue amigo de Pericles, había muerto también. La polis ateniense, desposeída, desubicada, en discordia, se había quedado sin los grandes dramaturgos, sin quién guiara a la ciudad. Por esto Aristófanes en boca del coro de ranas y de Plutón envía inmediatamente a Esquilo a salvar la ciudad:

Coro: (Estrofa) Feliz el hombre que tiene una inteligencia perfecta: hay muchos indicios para apreciarlo. Porque éste que ha parecido sensato se marcha de nuevo, de vuelta a su casa, para bien de su ciudad y para el bien de sus parientes y amigos; y eso por ser inteligente.

Plutón: Ve en buena hora, Esquilo. Márchate y salva esta ciudad con tus buenos consejos y educa a los insensatos, que son muchos. (Aristófanes, 2007, p. 314-315). 

 

     III. Conclusiones

     Así lo describe Jaeger (1995): “El origen de la comedia se halla en el impulso incoercible de las naturalezas ordinarias, o aún podríamos decir, en la tendencia popular, realista, observadora y crítica, que elige con predilección la imitación, reprochable e indigna” (p. 326).

     Aristófanes, maestro en el uso de estas artes, siente especial debilidad por remedar las tragedias y la propia personalidad de Eurípides, al que critica por sus innovaciones intelectuales y por su falta de escrúpulos al poner en escena acciones poco moralizantes. No cabe duda de que Aristófanes juzgó los desastres que habían ocasionado los enfrentamientos bélicos entre Esparta y Atenas, pero además el cómico logró hacer una crítica literaria e ideológica; pudo adentrarse en la tragedia de Eurípides para ahondar sobre aspectos que de algún modo estaban produciendo en el ciudadano ateniense nociones que iban desligándolo de valores estéticos y patrióticos que mantenían a Atenas como la polis más bella, equilibrada y fervorosa de toda la Hélade. Lo único que le queda a Aristófanes por hacer, es presentarle al ateniense, desde el teatro, lo que realmente provocó la crisis moral y política en su ciudad.

     La tragedia y la comedia son dos caras de la misma realidad, dos maneras de interpretar la vida cotidiana de la Atenas del siglo V y IV a. C., y no se puede comprender la una sin la otra. La tragedia pone al descubierto el dolor y la muerte. La comedia, hilarante y satírica, ayuda a relajar las tensiones, valiéndose de buenos pasajes de risa, optimismo y esperanza. 

Notas

1 Aparte de Esquilo, Eurípides y Agatón, Aristófanes también menciona más de dos docenas de trágicos y cómicos, bien sea para enaltecerlos o para echarles la befa más despiadada. Algunos de los trágicos que menciona el cómico en sus obras son: Frínico (Avispas), Tespis (Avispas), Teognis (Acarnienses), Carcino (Avispas y Nubes), etc. 

2 Probablemente el profesor Souto Delibes desee armar en esta parte que la comedia aristofánica siempre tuvo una posición rme respecto a esos ideales tradicionales que permitieron que Atenas fuera una ciudad gloriosa y armónica, y ahora con la innovación que llevó Eurípides al teatro se presiente que esos valores se irán degradando. 

Este concepto lo utiliza el helenista Luis Gil (1996) re riéndose a la doctrina sofística que tomó relevancia en los últimos treinta años del siglo V: “la convicción de que el hombre es el eje de referencia de todos los valores (Protágoras); la creencia de que la virtud, lejos de ser hereditaria, como suponían los aristócratas de la época arcaica, puede adquirirse con la educación; y la fe ilimitada en el poder persuasivo de la palabra” (p. 99). 

 El arte de la retórica, que con el in ujo del movimiento sofista, se vuelve de vital importancia en la última parte siglo V a. C. en la enseñanza del ciudadano para que éste tuviese un buen desenvolvimiento al expresarse ante la polis. 

El sofista Tisias (s. V. a. C) fue uno de los fundadores de la retórica en Atenas y escribió un “Arte retórica” sistematizando sus experiencias y aprendizajes de este arte con su maestro Corax. 

La sophrosyne, opuesta redicalmente a la hybris, designa el estado mesurado, moderado y sensato que debe poseer el ciudadano al hablar o actuar.

Definida como justicia, deber de cada ciudadano a comportarse de manera justa tanto como le sea posible para el desarrollo y la convivencia en la ciudad. 

Valentía requerida para obrar con gallardía en aspectos políticos y militares. 

La parodia y feroz crítica que hace Aristófanes a Cleón, Hipérbolo y Demóstenes se pueden hallar en las tres primeras obras del cómico que son: Babilonios (obra fragmentada), Los acarnienses y Los caballeros, ésta última es para los estudiosos la obra donde se presencia el juzgamiento más fuerte a la demagogia y su cabecilla, Cleón. 

10 Hybris de nida en dos aspectos fundamentales: el político y el religioso. En el político, se entiende como aquella acción soberbia, excesiva que se impone a los ciudadanos; en el religioso, como irrespeto hacia las leyes divinas y los dioses.

11 Debo aclarar que al referir el concepto de “ideología” no deseo remitirlo al contexto marxista ni mucho menos al de la filosofía política contemporánea. Aristófanes, como cualquier poeta antiguo, estaba vinculado a unos ideales precisos de su contexto, por estos ideales el poeta creaba sus versos bien sea para elogiar el contexto social de su momento o para criticarlo. Y es claro que Aristófanes con sus ideales tradicionales creaba una poesía con crítica directa y explícita al contexto político, social e intelectual de Atenas. Referente a la “ideología” en el trágico Eurípides es similar a Aristófanes, pues ambos poetas son contemporáneos. Eurípides en su primera etapa de poeta era un hombre optimista y patriótico, pero mientras transcurría la guerra del Peloponeso el trágico comenzó a mostrarte pesimista y consecuente a esto Eurípides inició a poner en escena aspectos antiheroicos, sofísticos y retóricos, aspectos que repudiaba el cómico acarno.

12 Es necesario referenciar que los versos que cita Snell y obviamente traduce Fontcuberta di eren en la traducción con la edición que se utiliza en este texto. La traducción de los mismos versos en la edición de Gredos (2007) es la siguiente:

Coro: [...] Es grato dejar de parlotear sentado al lado de Sócrates, desentendiéndose de la música
y abandonando las principales reglas del arte dramático.

13 Ciudadano. Era el hombre que participaba políticamente en la polis, además el polítes debía ser griego para poder ser incluido en los debates de la plaza y las decisiones de la Asamblea. 

14 Aunque Eurípides sea parodiado en gran parte del teatro aristofánico (Acarnienses, Caballeros, Tesmoforias y Ranas) el cómico conoce perfectamente el teatro de Eurípides y evoca los progresos escénicos y poéticos de éste, sin embargo, los ideales propios del trágico son los que hacen a Aristófanes satirizar y criticar la tragedia euripidea.

15 Esto se refiere al acercamiento y la empatía que tenía Eurípides a la sofística. 

 

 


Referencias

Aristófanes (2004). Las ranas. (F. Rodríguez Adrados, Ed.) Madrid: Cátedra.

Aristófanes (2007). Comedias III. Lisísitrata, Tesmoforiantes, Las Ranas, Las asambleístas, Pluto. (L. Macía Aparicio, Trad.) Madrid: Gredos.

Eurípides (1985). Tragedias II. Suplicantes-Heracles-Ión-Las Troyanas-Electra-I genia entre los Tauros. (J. L. Calvo Martínez, Trad.) Madrid: Gredos.

Eurípides (2008). Tragedias III. Helena-Fenicias-Orestes-I genia en Áulide-Bacantes-Reso. (J. L. Calco, C. García Gual, & L. A. De Cuenca, Trads.) Madrid: Gredos.

Gil Fernández, L (1996). Aristófanes. Barcelona: Gredos.

Gil Fernández, L (2012). Aristófanes. Madrid: Gredos.

Jaeger, W (1995). La comedia de Aristófanes. En W. Jaeger, Paideia: los ideales de la cultura griega (págs. 325-344). México D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Reyes, A (1997). Obras completas de Alfonso Reyes. XII. La crítica en la edad ateniense. La antigua retórica. México D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Snell, B (2007). Aristófanes y la estética. En B. Snell, El descubrimiento del espíritu. Estudios sobre la génesis del pensamiento europeo en los griegos (J. Fontcuberta, Trad., págs. 203-229). Barcelona: Acantilado.

Souto Delibes, F (2000). La crítica de los poetas trágicos en la comedia griega antigua. Estudios clásicos (118), 11-26.