Año 8 No. 9 Enero - Diciembre de 2015

La ontología del atomismo lógico de Bertrand Russell


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Hernando Tabares Sánchez

Universidad de Caldas

nando1722@hotmail.com


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




     Este artículo expone la concepción del lenguaje lógico de B. Russell, el cual está ligado a un isomorfismo lenguaje-mundo. Esta relación se expresa a través de las proposiciones atómicas y hechos atómicos. Para lograr lo anterior, Cardona divide su monografía en dos capítulos; En el primero el lector se encontrará con el método por el cual Russell examina el mundo: en este análisis, se explica cuáles son las entidades lógicas que erigen la realidad y el lenguaje, que en última instancia, son ellas las que con guran lo isomorfo. El segundo capítulo, trata sobre los elementos indivisibles últimos del universo, los cuales dan paso a la propuesta ontológica del filósofo inglés.

     Nos dice Cardona que, para tener un examen adecuado del mundo, Russell parte de algo que él denomina “verdades incontestables” que se dividen en dos. Las primeras sostienen que hay un mundo que está mediado por una complejidad objetiva, la cual es independiente de nuestros estados cognitivos. Las segundas tienen que ver con proposiciones psicológicas o creencias que están relacionadas con los hechos del mundo y “que por referencia a dichos hechos son verdaderas o falsas”.

     El segundo punto en el que se apoya Russell para examinar el mundo y que Cardona trae a colación, tiene que ver con la relación semántica lenguaje-mundo. Esto es, la estructura de x proposición debe corresponder con los hechos del mundo. Lo anterior es con el fin de buscar un lenguaje lógicamente perfecto que plasme a través de sus enunciados los hechos que con guran el mundo. Y, al mismo tiempo, dicho lenguaje puede servir para suprimir toda la ambigüedad del mismo. Con todo, Cardona concluye lo siguiente:

Por consiguiente, la multitud de hechos de que se compone el mundo real en su totalidad se correspondería con la multitud de estructuras lógicas que integran el lenguaje perfecto. Con ayuda de este tipo especial de lenguaje, Russell propone su teoría ontológica y consigue establecer y clasi car los géneros lógicos de hechos y entidades que hay. Es por esto que su análisis formal del lenguaje no es otra cosa que el diagnóstico del mundo desde un punto de vista lógico (Pág. 10).

     Por otra parte, Cardona explica que se entiende por “formas de los hechos” que son proposiciones que tienen una misma característica, a saber, todas caben en una misma estructura lógica general. Una se obtiene de la otra con sólo sustituir los elementos que la conforman, dicho en otros términos:

(...) cuando se remplazan los elementos constitutivos determinados por elementos indeterminados, es decir, por variables “xRy”, ésta determinada relación entre dos elementos es la estructura pura de los hechos en donde intervienen dos elementos indeterminados y una relación, y constituyen un prototipo, un esquema formal, de varios géneros lógicos de hechos (...) (Pág. 15).

     Así mismo, se debe distinguir, según Russell, las “proposiciones atómicas” que se caracterizan porque son enunciados simples que no tienen ningún conector lógico, mientras que las “proposiciones moleculares” están conectadas por constantes lógicas (y, o, si, entonces,de esta manera), Cardona sostiene que las proposiciones atómicas son las que tienen que ver con la relación lenguaje-realidad, en razón de que, éstas están conectadas con los elementos de los hechos que enuncian y los hechos que les atañen, son hechos atómicos. En otras palabras, las proposiciones atómicas por sí solas no describen nada, ellas sólo están relacionadas con hechos particulares o atómicos, es decir, hechos reales. Estas relaciones tienen que ver con un nombre propio y una cualidad, las cuales son conocidas de acuerdo con Russell, como monádicas, diádicas, tríadicas y así sucesivamente, según el número de nombres propios que estén ligados a la proposición. Cardona cita dos ejemplos de Russell: De las proposiciones monádicas expone ‘esto es blanco’, de las diádicas ‘esto está a la izquierda de aquello’. En suma, “(...) las proposiciones atómicas están constituidas por nombres propios, predicados y relaciones, los cuales se caracterizan por ser elementos lingüísticos lógicamente simples. De esta manera, propone Russell su teoría acerca de lo que hay, es decir, su teoría ontológica (Págs. 20-21)”.

     En virtud de lo anterior, es necesario en el planteamiento ontológico-atomista de Russell, identificar los elementos lingüísticos simples que atañen a una proposición atómica y así mismo, cuáles son los elementos indivisibles que conforma dicha propuesta. Para lograr este propósito, Cardona examina la distinción entre descripciones definidas y nombres propios como sigue:

     Las descripciones definidas están regidas por varias características, estas son: empiezan con la cláusula “el tal y tal”, deben cumplir con el principio de unicidad y hacen alusión a algo o a alguien, o sea, éstas no dan lugar a la duda. Ahora bien, Russell analizó las descripciones definidas como esta por ejemplo: “el autor de Waverley fue escocés” con el fin de mostrar que ellas cumplen una función muy diferente en relación con las proposiciones atómicas. Groso modo, los sujetos de la anterior oración no denotan objetos en el mundo directamente, sino que, se hace alusión a ellos indirectamente concediéndoles cualidades y no señalándolos, es decir, se está hablando de una persona que escribió Waverley y que fue escocés. Por otro lado, desde el punto de vista gramatical, toda descripción de nida es correcta, pero desde un sentido lógico, “el autor de Waverley” no es un nombre propio. En particular por dos razones: no son proposiciones atómicas de la forma sujeto-predicado y son susceptibles a un análisis. En otras palabras, estas expresiones no le hacen justicia al lenguaje lógico, pues no muestran la estructura y el material ontológico del mundo al que se quiere llegar, según Russell.

     Respecto a los nombres propios, ellos tienen una estructura mediada por las siguientes características: son símbolos lógicamente simples que no se pueden analizar a través de una definición. Ellos tienen que ver con pronombres demostrativos: ‘esto’, ‘aquello’, ‘aquel’. Esto quiere decir que los sujetos lógicos de los nombres propios implican la presencia del objeto cuando los nombramos o señalamos. En últimas, un posible punto de quiebre entre descripciones definidas y nombres propios radica en lo siguiente:

(...) lo que significan o expresan las descripciones no lo podemos conocer directamente en la experiencia mientras que en el caso de los nombres propios sólo podrá aplicarse a un particular conocido directamente por quien lo pronuncia (...). Sólo basta con tener conocimiento directo del objeto para comprender su significado, mientras los objetos existan los nombres no necesitan nada más para ser signi cativos o comprendidos (Pág. 30).

     Hay otros puntos importantes en la configuración de la ontología lógico-atomista de Russell.

     El primero de ellos son los “particulares”, los cuales tienen que ver con los nombres propios del lenguaje porque están ligados a los elementos primarios de lo que el mundo real está hecho y a los que solo cabe nombrarlos. Una característica de los particulares que resalta Cardona es que éstos son “auto-subsistentes”, o sea, subsisten por sí mismos independientemente de otro particular. También se habla de los “predicados o adjetivos “que para entenderlos es necesario que intervengan en una proposición: “Entender rojo quiere decir proposiciones de la forma ‘x es rojo’”. Y al mismo tiempo, el signi cado de ‘x es rojo’ solo puede conocerse si se perciben cosas rojas. Por último están las “expresiones relacionales” que son entidades de corte objetivo porque hay proposiciones atómicas que hacen alusión a múltiples relaciones de diverso orden y en las cuales actúan términos que señalan la relación entre los particulares y de los cuales no es posible descartar.

     Con todo, Cardona concluye que parte de la ontología que Russell explica en ‘la filosofía del atomismo lógico’ es una ontología permeada por un lenguaje lógico, el cual representa un isomorfismo lenguaje-mundo. Este isomorfismo, que en últimas son las proposiciones más simples de un lenguaje, según Russell, cobija o hacen alusión a hechos reales. Con base en lo anterior, hay varios elementos fundamentales que hacen parte de la ontología del mundo: (i) ‘hechos atómicos’, (ii) ‘nombres propios’, (iii) ‘Propiedades y relaciones’, (iv) ‘particulares y predicados’. 

Notas

“La razón de que denomine a mi doctrina atomismo lógico es que los átomos a que trato de llegar, como último residuo en el análisis, son átomos lógicos, no átomos físicos. Algunos de ellos serán lo que yo llamo «particulares» –cosas tales como pequeñas manchas de color o sonido, cosas fugaces y momentáneas–, otros serán predicados o relaciones y entidades por el estilo. Lo importante es que el átomo en cuestión tenga que ser el átomo del análisis lógico, no el del análisis físico (Russell, B. La filosofía del atomismo lógico. En: La concepción analítica de la filosofía. p. 141).