Memorias XVII Foro Interno de Filosofía y Letras - Universidad de Caldas

La fluctuación del ánimo como creadora de nuevos afectos en Spinoza


Frank Eduardo Bueno Espinosa

Universidad Industrial de Santander


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




     El problema de los afectos siempre será un campo amplio para la investigación del cuerpo humano en tanto dos atributos: alma y extensión, y de cómo estos dos atributos se relacionan mutuamente como una combinación homogénea, donde extensión y alma son una sola sustancia finita. Así, en el siguiente trabajo se tomará la parte tercera ‘De la naturaleza y origen de los afectos’ de la Ética demostrada según el orden geométrico de Baruch Spinoza, para hablar sobre el problema de los afectos, de cómo la fluctuación del ánimo puede llegar a la creación de nuevos afectos, al tener como base los afectos primitivos encontrados en el ser humano. El tema de los afectos en Spinoza es relevante en la medida en que enseña el valor de racionalizar y entender parte de aquello que ocurre en el cuerpo, además de ayudar con esto que se conoce actualmente como sentimientos.

     Los afectos en Spinoza existen gracias a la potencia o esfuerzo de actuar -a esto Spinoza llama Conatus- pertenecientes a los ser humanos, que poseen sustancia y esencia. Por lo anterior, el Conatus es indefinido, dado que si fuera limitado necesariamente debería considerarse como finito, pero el fin del Conatus aún se desconoce, no hay momento en que el Conatus vaya a dejar el cuerpo humano. El Conatus implica un tiempo indefinido, a menos de que una cosa que posea Conatus pueda ser destruida por una causa externa, de esta manera se considera que el Conatus puede dejar de ser, pero así mismo el Conatus no puede destruirse. Y naturalmente, si se tiene ideas adecuadas o ideas inadecuadas, el alma tratará de perseverar en su ser gracias al Conatus que se encuentra en él, y se tendrá conciencia del esfuerzo. Spinoza dice que, gracias a la potencia de actuar, el ser humano se esfuerza en perseverar en su ser, sin importar las ideas que se tengan, esto se da claramente por la cierta duración indeterminada.

     La parte tercera de la Ética spinoziana presenta tres definiciones fundamentales que serán importantes en la medida en que el autor desarrolle sus razonamientos. La primera definición que se plantea habla de dos tipos de causa: la primera se llama causa adecuada, a saber: “aquella cuyo efecto puede ser percibido clara y distintamente por ella misma.” (IIId1), lo que quiere decir que un ser humano puede por medio del entendimiento infinito (Ip15e[g]), comprende la causa. La segunda causa se llama causa inadecuada o causa parcial, y se necesita de un objeto externo para encontrar el efecto de esta causa; pues, de esta causa el ser humano tiende a padecer.

     La segunda definición habla sobre el actuar y el padecer, se afirma ahora que el actuar que ejerce una persona en su cuerpo se presenta dentro o fuera de él mismo, tratándose pues de una causa adecuada que favorece al cuerpo y al alma en su simultaneidad, en tanto es clara y distinta por sí misma, pero cuando el cuerpo no actúa, sino que padece, entonces se seguirá una causa inadecuada o parcial, donde el ser humano desconoce el acto de su efecto.

     La tercera definición habla sobre el concepto de afecto, el cual se define como un conjunto de “[...]afecciones del cuerpo, con las que se aumenta o disminuye, ayuda o estorba la potencia de actuar del mismo cuerpo, y al mismo tiempo, las ideas de estas afecciones.” (IIId3), a esto se añade que si se es causa adecuada de una afección, entonces el afecto será el conocimiento que se tiene de un acto, “en otro caso, una pasión*.” (IIId3) o padecimiento, si se tratase de una causa inadecuada.

     Al conectar las tres definiciones anteriores, se puede decir que de una causa -ya sea adecuada e inadecuada- se produce en el cuerpo humano un padecer o un actuar, por medio de la existencia del conocimiento completo o parcial de alguna cosa externa, por la cual el cuerpo sufre un efecto compuesto por una afección que simultáneamente produce un afecto, ya que consecuentemente el ser humano se da como una ontología de primera persona que experimenta en su extensión y en su alma cosas que se dan en relación con un objeto externo.

     Spinoza, además de presentar tres definiciones, también presenta dos postulados. El primer postulado habla de los muchos modos o partes que componen un individuo, con los cuales el cuerpo humano se puede afectar ya sea a sí mismo o con algo externo, a propósito del aumento o la disminución de la potencia de actuar, y de los modos que no aumentan ni disminuyen la potencia de actuar, con ello se llega a mantener la naturaleza del movimiento o el reposo en el cuerpo humano. El segundo postulado habla de los cambios que pueden producirse en el cuerpo humano, además de retener impresiones o vestigios, en IIp17e agrega que esas impresiones o imágenes, vestigios o ideas de algo son consideradas en sí mismas como correctas en tanto existió una cosa externa que las produjo, y son estas cosas externas las que pueden explicar las imágenes o vestigios que se poseen, pues: “No sentimos ni percibimos más cosas singulares que los cuerpos y los modos del pensar.” (IIa5), y estas cosas son percibidas gracias a un entendimiento infinito.

     Al tener en cuenta las definiciones y los postulados, en ‘De la naturaleza y el origen de los afectos’ de la Ética, se pasa a las proposiciones, las cuales en esta parte tercera son 59. Además, se hace necesario ir a algunas de las proposiciones encontradas en las otras partes de la obra cumbre spinoziana, para un mejor desarrollo lógico-argumentativo, que guía al lector en un mundo perteneciente al orden geométrico, que trata de explicar el funcionamiento del cuerpo humano, y de cómo perseverar en la vida.  

     Antes de entrar al desarrollo del problema de los afectos, se hace necesario hacer una breve explicación de los conceptos de: monismo e isomorfismo (paralelismo), para entender por qué Spinoza afirma la existencia de una sola sustancia en el universo, la cual está definida por sus modos, atributos y esencias. Por lo tanto, resultará una sustancia autosuficiente, de tal manera que se llegue a una explicación de los modos como cosa particular del universo, la cual se puede ilustrar en un caballito de mar, una esfinge colibrí que vuela a una flor, un vecino o incluso usted.

Una pequeña explicación del monismo

     El planteamiento del monismo spinoziano habla de Dios como una única sustancia, ya que se afirma que Dios no es un creador sino una sustancia que hace parte de todo, al proceder de la idea de que la creación y Dios conforman un mismo mundo o una misma realidad. De esta manera el autor se aleja de la concepción cartesiana, (y de la tradición filosófica-cristiana que se encuentra en la Edad Media), con la idea perteneciente de que hay muchas sustancias finitas en la realidad, donde Dios es una sustancia en sentido estricto, mientras la creación es una pluralidad de sustancias en un sentido amplio.

     La sustancia a pesar de ser infinita, también está compuesta en sí por cosas finitas que poseen atributos y esencias, de esta manera los hombres pueden percibir por su entendimiento infinito algunas cosas del universo. Por ende, se establece a la sustancia como infinita, y se da lugar a un Dios inmanente (Ip18), que además no puede ser transitivo, o sea, Dios no puede ir transfiriéndose de un objeto a otro, porque está en todo.

      En Ip7 se dice que “A la naturaleza de la sustancia pertenece el existir”, porque una sustancia que no es producida por otra sustancia debe producirse por sí misma. Otro elemento importante para sustentar el anterior argumento se liga con Ip6, donde dice que la sustancia no puede ser producida por otra cosa, dado que, de acuerdo con Spinoza, en la Naturaleza no hay nada más que la sustancia y sus afecciones.

     Spinoza usa el principio de razón suficiente (P.R.S) en su argumentación sobre la existencia de la esencia, a saber: “por causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o sea, aquello cuya naturaleza solo puede concebirse como existente” (Id1), pues todo debe tener un motivo que determine su existencia. La sustancia se entiende por sí misma ya que es causa de sí misma, aquí se hace presente la concepción racionalista que dice: “la existencia se sigue de su mismo concepto o naturaleza.” (Solé, p.68).

Una pequeña explicación del isomorfismo

      El isomorfismo es importante en el problema de los afectos, porque las ideas que plantea Spinoza se basan en tener un conocimiento de las causas para que se den efectos, pues “la idea de cualquier cosa causada depende del conocimiento de la causa de la que es efecto” (IIp7), pues los seres humanos sienten y alcanzan a comprender que los cuerpos son afectados de muchas maneras.

      El isomorfismo, que también se puede llamar paralelismo, para nombrar la identidad ontológica de una serie de ideas; se plantea en Spinoza como una relación entre los modos del pensamiento y los modos de la extensión. El enunciado que establece el isomorfismo se encuentra en la proposición siete de la parte segunda, la cual ora así: “El orden y la conexión de las ideas es el mismo que el orden y la conexión de las cosas.”, mientras que en IIIp2 se encuentra el isomorfismo como una igualdad de forma o de simultaneidad, donde los atributos actúan en paralelo ya que nunca se cruzan. Además, se hace evidente que los modos del pensamiento no pueden ‘determinar’ al cuerpo, y que los modos de la extensión no pueden ‘determinar’ al alma.

      Spinoza encuentra al cuerpo y al alma en una y la misma cosa, bajo los dos atributos de Dios. El isomorfismo se entiende como un principio que tiene unos atributos que se corresponden entre modos de pensamiento, de extensión, y a la inversa. De esta manera el P.R.S. es la norma base para desarrollar un necesitarismo, donde cualquier hecho particular es necesario en relación con las causas de determinada cadena causal, esto se entiende como “la tesis de que todo tiene que ser forzosamente como es” (Solé, p.93), dando lugar taxativamente a una causa que explica la existencia de una cosa.

Fluctuación del ánimo

      En IIIp1 de la Ética, el autor presenta el concepto de ideas adecuadas las cuales se denotan con una esencia completa, y también se dan las ideas inadecuadas las cuales se denotan con una esencia que es confusa o de carácter mutilado. Estas dos clases de ideas presentan una esencia completa en la Naturaleza -o en Dios-, pues las ideas adecuadas y las ideas inadecuadas hacen parte de la constitución de la Naturaleza.

       Mientras las ideas conforman y hacen parte de la esencia del alma en el hombre, a su vez, las ideas conforman y hacen parte del alma de las demás cosas que se manifiestan en el entendimiento infinito, aquellas que tengan Conatus. Hay que aclarar que: “Las ideas inadeciadas se deben únicamente a que somos una parte de un ser pensante, del cual algunos pensamientos íntegros, algunos parciales, constituyen nuestro espíritu.” (Tratado de la reforma del entendimiento), de esta manera se confirma que el concepto de ideas inadecuadas hacen parte de Dios, en la medida en que se produce una causa inadecuada en un cuerpo finito y limitado. En contraposición, las ideas adecuadas también constituyen al alma como lo hacen las ideas inadecuadas, pero son las causas adecuadas las responsables de las ideas adecuadas.

      Cuando una causa adecuada se produce en Dios y en el ser humano, en este se sigue un efecto, el cual produce una idea adecuada por lo que debe hacer necesariamente alguna acción, cosa o movimiento. Pero, cuando hay una causa inadecuada producida solamente en el ser humano, se produce una idea inadecuada que hace que se padezca necesariamente alguna cosa. De esta manera Spinoza demuestra que el alma al tener ideas inadecuadas está sometida a muchas pasiones. Y cuando se tienen ideas adecuadas el cuerpo debe someterse a hacer muchas cosas, porque necesariamente debe actuar y hacer muchas cosas mientras más ideas adecuadas se tengan.

       Al pasar a IIIp2, se encuentra que el cuerpo no puede determinar al alma a pensar, ni el alma puede determinar al cuerpo al movimiento ni al reposo, ni a ninguna otra actividad, porque hay modos estrictamente del pensamiento y modos estrictamente de la extensión. Hay que entender que el modo de pensar por ser del alma no puede aplicarse al cuerpo, porque sería como imaginar que una mano puede pensar, y no se hablaría de una sola idea del alma, sino de varias ideas, y llegado al caso se hablaría de muchos modos del pensamiento, lo cual es absurdo, porque desaparecerían los atributos de la extensión. Tampoco se le pueden aplicar modos de la extensión al alma, porque el alma no es un cuerpo, lo cual también es ‘absurdo’. Pero los modos de pensamiento y extensión se necesitan en el cuerpo para que trabajen en simultaneidad, por eso no se pueden determinar los atributos con modos contrarios.

      Cuando se habla de cuerpo y alma, Spinoza dice que son ‘una y la misma cosa’, pero, ¿cómo confirmar que son una y la misma cosa? El autor habla de la experiencia como forma de confirmar la simultaneidad del cuerpo, además de formularse preguntas como “¿Con qué medios el alma mueve al cuerpo?”, “¿Qué puede hacer el cuerpo?”. Uno de los argumentos spinozianos para demostrar la simultaneidad es la siguiente: “el mismo cuerpo, por las solas leyes de la naturaleza, puede muchas cosas que su alma admira” (IIIp2eb), esto es importante ya que por medio de la experiencia, las personas se pueden dar cuenta de lo mucho que el cuerpo y el alma son capaces de hacer, como por ejemplo cuando se duerme o cuando se está en estados de inconsciencia.

     El cuerpo humano aparte de ser una simultaneidad, también presenta el poder de tener impresiones, imágenes o vestigios de lo que fue una cosa o de lo que es en el inmediato, como se dice en el segundo postulado ya visto en la introducción, el ser humano podrá pensar en cualquier objeto, y si se tienen recuerdos de tal objeto se podrá hacer más vívido o avivado el sentir y el hablar por tal cosa u objeto, y se tendrá una imagen más clara del objeto o cuerpo.

       El ser humano tiene un cuerpo que es imposible de controlar en su totalidad, el autor dice que “la misma fábrica del cuerpo humano que supera con mucho en artificio a todas las fabricadas por el arte humano [...]” (IIIp2e-d), este es la fábrica natural indomable. El hombre no tiene el poder de controlar su callar o su hablar, por ejemplo, Spinoza dice que la experiencia (con base en los muchos arrepentimientos que los seres humanos tienen) muestra la incapacidad de los humanos por controlar sus apetitos. Y es complicado moderar los apetitos o las pasiones porque siempre habrá un apetito más fuerte que un recuerdo o pasión, que podría mitigar el apetito, y al contrario, puede haber un deseo o un recuerdo tan fuerte que ni el apetito pueda mitigar o desaparecer el deseo, porque es algo que se recuerda con frecuencia.

     Cuando los afectos inadecuados se encuentran en el cuerpo y en el alma, se termina siguiendo lo peor al creer que se sigue lo mejor. Es así como Spinoza presenta las enseñanzas de la experiencia, como se dice en el siguiente argumento:

     Y así, el niño cree que apetece libremente la leche, y el chico irritado, en cambio, que quiere la venganza, y el tímido la fuga. El borracho, por su parte, cree que habla por libre decisión del alma cosa que después, sobrio, quisiera haber callado; e igualmente el delirante, la charlatana, el niño y muchísimos de esta calaña creen hablar por libre decisión del alma, siendo así que no pueden reprimir el impulso que sienten de hablar (IIIp2e[e]).

     Los humanos se creen libres porque saben de sus acciones, suben los pies en una silla, ensuciándole, e ignoran las causas por las que determinaron tal acción, o sea, ignoran que por subir los pies en una silla la pueden ensuciar, o que la pueden partir, o básicamente olvidan que una silla es para sentarse, y se ignora aquello que por respeto o cultura se debería hacer. Además, esta decisión de subir los pies a una silla no es otra cosa que los mismos apetitos, apetitos que pueden ser tantos como la disposición del cuerpo. Pero cada persona puede llegar a regular sus apetitos o deseos, al depender de cómo se sienta con relación a los afectos, aunque los que sientan afectos contrarios no sabrán lo que quieren.

      La decisión acontece en la naturaleza del cuerpo humano, cuando se está en el atributo del alma bajo el modo de pensamiento, y se puede explicar por sí mismo, a saber: “o más bien una y la misma cosa, a la que llamamos decisión” (IIIp2e-f). Además, se le llama determinación cuando algo se considera bajo el atributo de la extensión y producida por las leyes de reposo o movimiento. La decisión y la determinación son maneras de actuar, de las cuales, cada ser humano se hace responsable.

      Al no estar en la libre potestad del alma -como se ha mencionado antes-, Spinoza dice que los humanos tienen la posibilidad de recordar para decir determinadas palabras o cosas, pero por ejemplo habrá momentos en los que no se sabrá actuar adecuadamente por no saber o no recordar la manera adecuada. Sin embargo, algunas veces las personas tratan de actuar adecuadamente, a pesar de no conocer todas las particularidades que rodeen su naturaleza como seres animados. Al mantener la idea de que el cuerpo y el alma se dan en simultaneidad, se comprenden los retos por los que la fábrica humana debe pasar, para tener un buen control de sus actividades.

      En forma de recopilación, al entender que la idea de un cuerpo que existe en acto se compone de ideas adecuadas e ideas inadecuadas, se puede entender que en la medida en que el alma tiene ideas adecuadas surgirán acciones, pero en la medida en que el alma tiene ideas inadecuadas surgirán padecimientos, debe padecer necesariamente, y así hasta que: “Luego las acciones del alma solo se sigue de las ideas adecuadas, y, por tanto, el alma sólo padece porque tiene ideas inadecuadas” (IIIp3). A consecuencia, las pasiones contienen una negación, algo que se hace inadecuado en el cuerpo humano, pero algo de la Naturaleza toma a la negación como parte de ella, y como resultado esta negación no se puede percibir como clara y distintamente por sí misma sin las otras ideas.

       Spinoza hace un gran énfasis en que la destrucción se encuentra principalmente en las causas externas, así: “Ninguna cosa puede ser destruida sino por una causa exterior” (IIIp4), sucede que la destrucción se produce exclusivamente por causas externas. Además de que las causas externas puedan destruir un cuerpo, Spinoza dice que las cosas de naturaleza contrarias no pueden estar en el mismo lugar que la otra, porque esto haría que se destruyeran. El autor explica que una cosa tendría que estar en el mismo sujeto, un ejemplo sería el siguiente: Hay un sujeto 1 que está parado en un lugar A, y hay un sujeto 2 parado en un lugar B; entonces, lo que haría por ejemplo que el sujeto 2 destruyera al sujeto 1 sería que este sujeto 2 deseara estar en el lugar A donde se encuentra el sujeto 1, de esta manera tendrá que destruir a 1, en este caso 2 es concebido como la causa externa que destruye a 1, 2 abandona su lugar B y toma el A, donde estaba 1.

      En razón de existencia se entiende que “Cada cosa, en cuanto está en ella, se esfuerza por perseverar en su ser.” (IIIp6). Si una persona se encuentra consciente de querer existir, se esfuerza en seguir vivo, por las buenas decisiones y determinaciones. El ser humano siempre tratará de perseverar en su ser, gracias a la potencia de actuar, lo que Spinoza llama ‘Conatus’, el cual es descrito como aquello “con el que cada cosa se esfuerza en perseverar en su ser, no es nada más que la esencia actual de la misma.” (IIIp7), efectuando que las cosas no pueden hacer cosas por fuera de su naturaleza, porque ya están determinadas, pues el Conatus es a fin de cuentas la esencia dada o actual de esa misma cosa.

     El Conatus, además de dar potencia de actuar, también es afectado, se puede disminuir o aumentar, se le puede ayudar o reprimir. Estos efectos en el Conatus hacen que el pensar, el movimiento, el reposo, entre otros modos puedan ser afectados en su actuar porque el Conatus mueve todo en el cuerpo, tanto así que el alma como el cuerpo pueden sufrir grandes cambios pasando de una menor a una mayor perfección -a lo que se le llama alegría- o de una mayor a una menor perfección -a lo que se le llama tristeza-, y al sufrir estos cambios se da el nacimiento del amor o el odio entre otros afectos, pero ¿cómo se crean exactamente?

      Spinoza plantea que para que el amor o el odio se den, es necesario el acompañamiento de una causa externa más la persona que siente el afecto de alegría o tristeza. Ahora bien, quien ama tratará de cuidar la cosa que ama, y si odio algo tratará de destruirlo. Consecuentemente el autor plantea que ese amor o ese odio pueden existir al mismo tiempo en un cuerpo, cuando por medio del recuerdo se hace presente un sentimiento contrario al que se tiene, ¿cómo ocurre esto?

     En IIIp15 el autor plantea que los accidentes pueden ser la causa de que los afectos se mesclen, a saber: “Cualquier cosa puede ser, por accidente, causa de alegría, tristeza o deseo.”, en donde estos accidentes -también entendido como deseos- pueden causar la disminución o el aumento de la potencia de actuar, así como lo haría la causa de sí. De esta manera los recuerdos pueden traer a un ser humano la potencia de aumentar o disminuir su actuar, produciendo causas eficientes o por accidente, de tal manera que se odien o se amen algunas cosas.

      A partir de lo anterior, el autor dice que amar una cosa puede considerarse como acto de simpatía, pues se cree que la cosa externa acepta los afectos que se poseen; mientras que odiar una cosa puede considerarse como producto de una antipatía, al imaginar que hay algo en contra de los afectos que se poseen. Spinoza dice que “estos nombres de simpatía y antipatía quisieron significar con ellos ciertas cualidades ocultas de las cosas” (IIIp15e), que además pueden presentar ciertas características o cualidades manifestadas en las cosas que se aprecian en la naturaleza.

      Los actos por accidente se pueden dar de dos maneras: accidentes pertenecientes a las cosas, o accidentes pertenecientes a los sentimientos, pero se dan en simultáneo. Un ejemplo sería el siguiente: el sujeto 1 siente alegría por el sujeto 2 quien produce la alegría como causa eficiente, pero el sujeto 1 recuerda gracias al sujeto 2 -por accidente-, la tristeza que le produce un sujeto 3; en consecuencia, el sujeto 2 es causa eficiente -en este caso de alegría- y por accidente -de tristeza-, hacia el sujeto 1. Así, el sujeto 1 amará y odiará al sujeto 2.

      Se afirmará ahora que hay una disposición del alma que se desarrolla por dos afectos originales considerados como contrarios -alegría y tristeza-, esta disposición del alma se llama fluctuación del ánimo, a saber: “Esta disposición del alma, que surge de dos efectos contrarios, se llaman fluctuación de ánimo* la cual se relaciona con el afecto como la duda con la imaginación[...]” (IIIp17e), donde el ser humano es afectado de tal manera que se hacen presentes las causa adecuadas e inadecuadas, las ideas adecuadas e inadecuadas, el efecto producido en los cuerpos por causas externas, los modos de pensamiento, la extensión en tanto movimiento o reposo, las acciones del alma y los padecimientos, las causas por accidente y las causas eficientes, los cuales conforman la maquinaria de los afectos.

      Para concluir, se debe entender que la fluctuación del ánimo está conformada por un afecto de causa eficiente y una causa por accidente (gracias a una cosa externa); además, el autor dice que la fluctuación del ánimo también puede conformarse por afectos de causas eficientes, acudiendo a la idea de que el cuerpo está constituido por “individuos de diversas naturalezas” (IIIp17e), y por lo cual se desconoce los muchos afectos y los muchos modos que ocurren en el cuerpo. Spinoza concibe que “uno y el mismo objeto puede ser causa de muchos y contrarios afectos.” (IIIp17e). Todo esto parece confirmar que los afectos están compuestos por el tiempo y las cosas que rodean a un ser humano, por ejemplo, las personas se relacionan con el pasado de alguien creando imágenes y vestigios, recuerdan las mañanas con alguien en determinado mes del año; así, cada persona puede tener recuerdos que afectan su alma, creando imágenes que constituyen como resultado su ser.


Referencias

Spinoza, B. (2007), Ética demostrada según el orden geométrico, Traductor: Vidal Peña, Madrid, España, Editorial: Alianza.

Spinoza, B. (1990), Tratado breve, Traductor: Atilano Domínguez, Madrid, España, Editorial: Alianza.

Solé, J. (2015), La filosofía al modo geométrico, Buenos Aires, Argentina, Editorial: Bonalletra Alcompas.