Memorias XVII Foro Interno de Filosofía y Letras - Universidad de Caldas

Las personas homosexuales en la sociedad


Erika Johana Marín Ríos

Universidad de Caldas

 


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




     En esta ponencia quiero presentar mi punto de vista frente a un tema que últimamente nos abarca más de lo que parece y, también, poder generar un tipo de conciencia con respecto a lo que pasa hoy en día con este grupo de personas, que va desde la discriminación, aceptación, puntos de vista, diferentes orientaciones sexuales y demás. Espero que la disfruten.

     Desde tiempos pasados siempre se ha tenido una forma de pensamiento tanto de minoría como también de discriminación hacia este tipo de personas, no sólo por su aspecto físico, sino también por su forma de actuar, siendo llamados vulgarmente con connotaciones que en muchas ocasiones han causado hasta el suicidio de estas personas.

Colombia es uno de los países con las políticas más liberales del hemisferio occidental, se permite que los homosexuales ingresen a las fuerzas armadas abiertamente; la ley no establece ninguna distinción respecto a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, y la edad de consentimiento es la misma que para las parejas heterosexuales, es decir, catorce años. Desde el 20 de junio de 2013, dada la sentencia de la Corte Constitucional que estipula que si para esa fecha "el Congreso no ha legislado sobre el matrimonio igualitario en Colombia, este empezará a aplicar automáticamente", el matrimonio entre personas del mismo sexo está permitido en Colombia, originando los mismos deberes y derechos que el heterosexual. Sin embargo, dicha situación se tornó compleja, ya que no se estableció qué tipo de unión debía aplicarse y muchos notarios realizaban uniones bajo la figura de contrato solemne. Dicha situación cambió el 7 de abril de 2016, cuando la Corte falló a favor del matrimonio igualitario. (Wikipedia, s.f.)

     A veces me pregunto si en verdad podemos aplicar todo ello a lo que llamamos “respeto”, “igualdad” o “libre desarrollo de la personalidad”, entre muchos otros derechos que la mayoría de personas tratan de defender, cuando en realidad seguimos pensando de la misma manera y el discriminar cada día se vuelve algo más normal.

    En la gran parte de los tiempos, esto se ha considerado como tan sólo un tabú, tanto en ancianos, como por parte de la religión. Siempre se han escandalizado de una forma realmente absurda temas como lo son la adopción entre parejas del mismo sexo, besar a alguien en la calle, cogerle de la mano y, en ocasiones, las demostraciones de afecto, cuando en realidad todos estamos llamados a amar y las religiones mismas lo dicen.

     Aunque se ha mejorado un poco este tipo de pensamientos, aún siguen habiendo fetiches, más que todo por parte de las religiones, que hacen que tanto jóvenes, como adultos cambien su forma de pensar frente algo que se supone que está en constante cambio como lo es la homofobia.

    Como experiencia propia podría decir que la homofobia va ligada en su gran mayoría a la religión, como anteriormente lo dije, pues estos toman siempre un contexto bíblico donde, según ellos, el “amor” es una forma de ver el mundo de una manera diferente, según los cristianos, llamado salvación, cuando en realidad sólo buscan una forma de sostener su iglesia y pensamiento, con personas que puedan ser tan manipulables como ellos lo deseen.

     La felicidad de una persona no sólo va ligada a una religión, también está al amor que se le puede brindar a otro ser humano, independientemente de su sexo. Cuando amamos, nos damos cuenta que la felicidad va más allá de tan sólo un sistema reproductivo, nos enfrentamos al amor sólo cuando nos damos cuenta que este va ligado a los sentimientos de una persona, tanto de su esencia, como de su ser, amar es poder creerlo todo, esperar tanto de una persona como sea necesario o así se crea. Miles de personas, más que todo mujeres, han tenido que someterse a abusos por parte de tipos que ni siquiera les brindan un poco de amor, y ahora tan sólo porque dos personas del mismo sexo quieren amarse los marcan como enfermos, o hasta tal vez hasta desadaptados sociales, por tan sólo dar amor. Solo cuando el respeto empiece a dominar ante el mundo, este podrá ser un valor que podamos exigir para nosotros mismos.

    Básicamente, lo que se hace hoy en día es generar una polémica por todo, las personas en su gran mayoría sólo buscan estar en un entorno en el cual sean aceptados, independientemente de que este vaya en contra o a favor de su moralidad, pero en realidad nos damos cuenta que no tenemos derecho a hablar sobre ello. La moral y el respeto empieza desde nosotros, cuando llegamos al punto de criticar podemos notar que ahí es donde estamos dando lugar a otras personas para que también nos critiquen, de la forma que sea; no podemos imponer algo que no practicamos.

     Desde el inicio de los tiempos siempre ha existido la homosexualidad, pero los estereotipos nos han llevado a decir que sólo una pareja puede estar compuesta por un hombre y una mujer, entonces…¿dos personas del mismo sexo que desean estar juntas no podría denominarse como amor? ¿en qué mundo vivimos que hasta amar se vuelve un conflicto?, si esto fuese así no tendríamos derecho a decir que amamos a nuestros padres, a nuestros parientes o hasta a nuestros amigos, porque estaríamos llegando al mismo punto, a amar.

     Desde pequeños nos han mostrado la heterosexualidad como algo bueno y la homosexualidad como algo malo y diferente ante los ojos de los niños, es por esto que ellos desde muy pequeños empiezan a mostrar conductas homofóbicas. Si tan sólo la educación de los niños frente a estos temas fuera al igual que otros que se tocan en un aula de clase quizás la discriminación contra este conjunto de personas se haría menor.

     Por otra parte, podríamos decir que las personas homosexuales siempre pasan por varias etapas, tanto de aceptación de ellos mismos, como también la adaptación al entorno, y por último contarlo a la sociedad y a sus padres, que a mí opinión esto sería algo de lo más importante y psicológicamente traumático, ya que va ligado no sólo a exponerse de una forma bastante amplía, sino también a esperar una respuesta de sus progenitores que en su gran mayoría no están de acuerdo, por lo que son llevados como ratas de laboratorio a cultos cristianos para ser “curados” de su enfermedad. En ocasiones me pregunto en qué mente cabe el tan sólo pensar que tener gustos diferentes a los demás nos lleva a ser enfermos, si esto es así podríamos exponer el amar como una enfermedad; por lo tanto si para dos heterosexuales ver a dos homosexuales amándose sería raro, entonces llegamos a concluir que para estos también debería ser raro ver a un hombre y a una mujer cogidos de la mano. Siempre nos imaginamos la realidad de una forma “normal”, pero quién dice que lo normal quizá sea tener parejas del mismo sexo.

     Las personas homosexuales pasan la mayoría de su vida tratando de agradarle a los demás no sólo por su forma de ser, sino también con la forma en la que se ven. Desde que estamos pequeños nos han impuesto que los niños no deben jugar con muñecas, las niñas no pueden jugar al fútbol, deben ponerse faldas y que tenemos que tener un comportamiento amanerado, mientras que por el contrario los niños deben ser fuertes y no pueden llorar, ya que se estarían formando como “maricones”. He conocido a miles de personas más “machos”, si es que se le puede llamar así, que son homosexuales, que unos cuantos que tratan de aparentar serlo y mediante sus hechos, como el llegar a maltratar a una mujer, solo se les podría llamar maricones, como estos normalmente se refieren a los gays. Por otro lado, tenemos en cuenta la forma de ser de una mujer, siempre debe ser delicada, maquillarse, cuando en realidad no tiene nada de malo jugar fútbol, ni mucho menos no querer ponerse vestidos siempre, eso no nos hace menos mujeres, ni tampoco más hombres.

    Desde el principio de los tiempos ha existido la homosexualidad, pero, anteriormente no se le tenía este nombre, más bien se creía que estos gestos podrían producir conocimiento, aprendizaje y lazos afectivos, como se creía en la antigua Grecia. La palabra homosexual viene del griego Homo: igual, sexual: de sexo, la homosexualidad no es algo fijo, cambia y esta se va dividendo en varias etapas, pues en la mayoría de los casos esta se obtiene durante el proceso de la gestación de la madre.

    La palabra homosexual se adaptó desde el siglo XlX, esto quiere decir que antes no existía este término, pero con el pasar de los años se han ido implementando muchos más conceptos como lo son “LGTBI”, “LGTBII”, “LGTTTBIQA”, entre otras tantas siglas que se han adaptado tanto para diferentes orientaciones sexuales, como también para diferentes pensamientos e ideologías, como lo es la pansexualidad (Queer), por ejemplo, que básicamente es el enamorarse de una persona no por su aparato reproductor, sino más bien de su intelectualidad, pensamientos y demás; o la asexualidad, que es no sentir atracción mental, ni física por ninguna persona; entre muchas otras. La utilizada hasta el día de hoy es la sigla LGBTTTIQA que significa:

L: Lesbiana: Mujer que siente se relaciona afectiva, sexual y sentimentalmente con otras mujeres.

G: Gay: Hombre que mantiene relaciones sexuales y amorosas con otros hombres.

B: Bisexual: Persona que siente atracción hacia hombres y mujeres.

T: Travesti: Persona que ocasionalmente expresa el rol de genero opuesto al que se ha asignado.

T: Transexual: Persona que expresa un sexo diferente al que fue asignado al nacer y, generalmente, hacen modificaciones a su cuerpo para verse acorde a la transición.

T: Transgénero: Es la persona que no se identifica con ningún género, o diferente al que se le fue asignado al nacer, no tiene como finalidad modificar su cuerpo.

I: Intersexual: Persona que tiene características tanto femeninas como masculinas al nacer.

Q: Queer: Es la identidad política de una persona que no se identifica con ninguna orientación sexual, identidad o expresión que esté fuera de la heteronormalidad.

A: Asexual: Persona que no experimenta atracción hacia otros seres humanos.

    Con el pasar del tiempo se ha ido mejorando un poco el tema de la homofobia y la aceptación, en realidad sólo cuando los seres humanos nos demos cuenta de la verdadera importancia de ser respetado y respetar, podremos tener una posición fuerte frente a lo que queremos de nuestra sociedad, y aunque en muchas ocasiones he tenido la posibilidad de escuchar cómo sería su gobierno o quizás hasta su mundo ideal, me atrevería a decir que en ocasiones el bien de la comunidad será primordial antes que el bien propio, incluso podría atreverme a decir que la población LGTBI es más grande de lo que podemos imaginarla, y en ocasiones este tipo de personas tienen mucho que enseñar, no sólo en la forma de vida en la que, sino que en la mayor parte de discriminaciones que se presentan por parte de personas ignorantes que a lo mejor nunca han sentido un rechazo frecuente, y sólo logran desatar toda su ira y rechazo en otras personas. Este tipo de casos en su gran mayoría van ligados a personas transgénero ya que por su voz o demás siempre son señalados como “raros”, en el caso de las lesbianas generalmente las tratan como “marimachos” y a los gays como “maricones”.

     Aceptar la homosexualidad no nos hace homosexuales, nos hace libres de decidir, de actuar, de pensar, de poder darle la estabilidad emocional que una persona común y corriente desearía tener para su vida, puesto que las personas homosexuales en su gran mayoría sufren de un índice de depresión muy fuerte, no sólo por la forma en la que son tratados, sino también por la manera en que han tenido que sobrellevar esto a través del tiempo. Más que todos los chicos gays son los que más tienden a sufrir de bullying, matoneo e incluso rechazo por parte de sus padres, pues estos siempre añoran tener a un “varón” y que este sea todo un ejemplo a seguir, pero es ahí en donde por sus conductas empiezan a ser maltratados psicológicamente, y no es justo para una persona ser rechazado no sólo por falta de educación, sino también por la falta de conocimiento de sus padres o personas cercanas frente al tema.

    Generalmente, cuando una persona homosexual dice que tiene preferencias sexuales diferentes la gente tiende a alejarse, puesto que creen que esto será “contagioso” “o que van a ser acosados” por parte de esta persona. Ser homosexual no significa tener gusto hacia todas las personas de su mismo sexo o hasta quizá querer estar con todos, es como decir que una persona heterosexual quiere estar con todas las personas de su sexo contrario, no es algo con lo que te levantas de la noche a la mañana, queriendo decir que quieres ser homosexual y que tan sólo esperas que tu vida cambie como si fuese a ser algo bueno, como si fuese una decisión, cuando en realidad durante el proceso de aceptación te sientes totalmente destruido porque nadie te enseñó a sentirte así y siempre te educaron para ser un prototipo de la sociedad, que a lo mejor no quieres ser. ¿Desde qué momento tenemos impuesto en la mente que amar significa tener que elegir unas preferencias por el aparato reproductor de una persona, si tanto nos fijamos en el físico de una persona?, ¿desde cuándo ha de importar si tiene pene o vagina? Si en realidad estamos hablando de amor ¿qué tiene que ver el sexo en esto?

    Para la iglesia el estar con alguien de nuestro mismo sexo hace que se vayamos al infierno, Dios es grande, y quizá Él sea el único ser que pueda amarnos totalmente. Es el momento de abrir los ojos, de ver a nuestro alrededor a cuantas personas quizá les estamos haciendo daño por nuestra forma de pensar, y no pido que la cambies, tan sólo que seas consecuente con lo que piensas y con lo que dices, porque a lo mejor seas tú luego el culpable de un suicidio inesperado de una persona homosexual por ser rechazado, como pudimos notarlo hace unos cuantos años con el suicidio del estudiante Sergio Urego, ejemplo para muchos y burla para otros.

Urrego estudiaba en Gimnasio Castillo Campestre, lugar en que ―de acuerdo con varias cartas que Urrego escribió antes de suicidarse― los directivos y personas vinculadas a ellos lo discriminaron por su orientación sexual. La muerte de Urrego fue difundida por los medios de comunicación varias semanas después. El Gobierno Nacional y la Fiscalía General de la Nación manifestaron estar investigando el caso, el cual generó manifestaciones de rechazo nacional e internacional hacia quienes lo discriminaron, específicamente, el colegio en que Urrego estudió. (El Espectador, 2014)

     En este caso podemos notar la realidad que nos abarca con respecto al constante acoso que viven los homosexuales y aunque este sea uno de los muchos casos que se presentan en Colombia y en el mundo es uno de los más nombrados y sobre todo escandalizados en un país como Colombia.

     Para muchos la homosexual puede ser considerada como una enfermedad, pero si esto es así algún día podríamos faltar al trabajo o hasta tal vez pedir una incapacidad médica y decir que hoy amanecimos más homosexuales de lo normal. La homosexualidad no es algo con lo que debamos jugar o mucho menos pensar que con un par de pastillas podemos curarnos, ¿en qué momento podríamos considerar esto?

     Quizá en la mayoría de los ámbitos en donde se considera la homosexualidad como una enfermedad es en las religiones, nos han dado un prototipo de amor, de causas, y consecuencias que en realidad nunca han aplicado. En la realidad que normalmente abarcamos nos damos cuenta que la mayoría de la homofobia va ligada a estos casos, pues cuando se habla de derechos hacia las personas homosexuales casi siempre quienes tienden a oponerse son las religiones, dando siempre como excusa que primero está la estabilidad de los niños, el matrimonio solo de personas heterosexuales y el pecado que según ellos esto conlleva. Se cobijan siempre diciendo que los niños estarían creciendo con traumas y entre tantos tabúes, diciendo que esto solo generará más personas homosexuales. Desde que a un niño se le eduque de una forma adecuada y sobre todo de una forma buena no tiene porque decirse que este tipo de personas son moralmente malas, ¿o cómo podrían explicar el ser homosexuales cuando han sido criados por personas heterosexuales?

     Si lo vemos desde el punto hormonal o psicológico nos estaríamos dando cuenta que en el mundo hay muchísimos casos de personas del mismo sexo que tienen hijos y esto no influye en nada y en ocasiones reciben mucho más amor que las personas heterosexuales. Como lo dije anteriormente y lo seguiré diciendo, quizá el amar a alguien no viene por parte de su aparato reproductor, no es que un niño por tener dos mamás o dos papás no tendrá porque ser menos feliz, pienso que la felicidad viene del alma, de la gratitud que como personas le podemos dar a alguien. Siempre nos han adaptado a una sociedad que todo el tiempo está discriminando y que en la mayoría de los casos tan sólo la verdad se vuelve problemática. Para todos está siempre mal visto que una mujer abandone a un niño y hasta la tachan de mal corazón, pero por qué privamos de la felicidad y del poder tener una familia a un ser humano que tan sólo busca ser feliz como son los niños abandonados o huérfanos que en su mayoría pasan a una edad en donde ya nadie los adopta por el simple hecho de no ser bebés. Hay que ser conscientes de la problemática en la que estamos metidos como sociedad y en las oportunidades de las que estamos privando a un niño por el simple hecho de no poder tener una familia del mismo sexo, que como dije anteriormente puede brindarle más amor que cualquier otra familia en la mayoría de los casos. No está mal amar, está mal quitarle el futuro a una persona que sólo quiere ser amado.

     Por último, quisiera hablar acerca de la realidad que nos abarca, de lo duro que puede ser adaptarnos a la realidad, es ahora cuando empezamos a buscar la respuesta tanto a lo que queremos. Amar no está mal, está mal hacerlo generándole daño a otras personas, pero si lo hacemos con total respeto no tiene por qué estarlo, ¿además, desde cuándo debemos pedir permiso para poder querer a alguien?

     Aceptar a los homosexuales para personas ignorantes y de mente cerrada puede que no sea fácil, ya que se han acostumbrado a una forma de ver la sociedad, porque lo diferente nos llena de temor, nos mata y nos hace sentir inseguros, por el simple hecho de pensar que nos estarán haciendo daño también a nosotros mismos. Aceptar no es tan difícil, y el primer paso es empezar a hacerlo con nosotros mismos, con nuestros rasgos físicos, con nuestra familia y de ahí empezar con nuestro entorno, poco a poco se pueden ir logrando cambios realmente notorios. La educación de los niños, adultos, y adolescentes pueden ayudarnos a ver el mundo de una forma diferente; si no educamos a una persona, éste tan sólo hará lo que digan los demás y será muy manipulable, como lo tratan de hacer las personas que tienen una intelectualidad medianamente favorable para utilizar a las personas ignorantes como maniobras para poder quitar algún tipo de resentimiento o culpas contra esta comunidad cuando lo único que hacen es amar. Todos somos seres humanos, nos equivocamos, caemos y nos levantamos, el ser homosexual no los hace extraterrestres o fenómenos naturales, sólo tratan de comprender lo que les pasa, amar y ser amados. Quizá la solución sea la educación para las personas homofóbicas y no los retiros espirituales para las personas homosexuales, el concientizar a alguien del daño que puede causar a otros seres humanos nos lleva a avanzar como país y como sociedad.

     El rechazo a las personas homosexuales será una lucha constante, y a pesar de las marchas y muchas más actividades que se hacen para poder mejorar y disminuir la discriminación, aún no se logra hacer un cambio tan notorio, solo paso a paso, aunque hay países en que los homosexuales son perseguidos y encarcelados, esto no sólo acaba con la integridad de las personas sino que también acaba con su vida sentimental y con las ganas de integrarse a una sociedad que los rechaza. Hay casos de personas que después de una edad mayor se atreven a salir del “clóset”, en el cual estaban por temor a ser perseguidos, por temor a tener que ser señalados en sus colegios, universidades y por sus familias, y es úniamente cuando logran una estabilidad económica y laboral pueden contarlo sin miedo a ser castigados, porque al parecer el miedo en los seres humanos puede más que la capacidad de poder amar a alguien.


Referencias

Herrera, Catalina (2003). Senado colombiano próximo a votar Unión Homosexual. OpusGay. Archivado desde el original el 11 de junio de 2007. Consultado el 19 de junio de 2007.

Las pruebas de Sergio. Esta es la historia detrás del suicidio de Sergio Urrego, de 16 años, artículo del 7 de septiembre de 2014 en el sitio web del diario El Espectador (Bogotá).