Memorias XVIII Foro Interno de Filosofía y Letras - Universidad de Caldas

Diótima de Mantinea, acotaciones sobre su importancia en El simposio y el pensamiento platónico


Jacobo Rivera Tejada.

Universidad de Caldas.

jacobo.251625682@ucaldas.edu.co

ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




“Contare el discurso sobre Eros que oí un día de labios de una mujer de Mantinea, Diótima, que era sabia en estas y otras muchas cosas.”

 

I. Introducción

 

Rara vez nos cuestionamos la existencia histórica de los personajes de los diálogos de Platón. De ellos tenemos, a veces, evidencia arqueológica y menciones en la obra de historiográfica de autores como Tucídides y Heródoto, con Diótima de Mantinea este no es el caso. Todo lo contrario, de ella se sabe tan poco que dos mil quinientos años después aún nos debatimos su existencia en los claustros académicos. Independiente de su existencia histórica sabemos que en el Banquete, o Simposio, Platón caracterizó a Diótima como una filósofa y clarividente maestra de Sócrates quién le enseñó respecto al amor. 

 

Recordemos que El simposio de Platón, del griego “symposion1, es un diálogo concerniente al amor o al “eros”, que es un concepto importante dentro de la teoría platónica, principalmente por las implicaciones que tiene en otros diálogos, como la República. Este retrata una escena que pudo haber sido común en la Atenas del siglo V a. C., donde la élite intelectual estaba reunida en torno al logro de un dramaturgo trágico, Agatón. En la velada los asistentes −Fedro, Pausanias, Erixímaco, Aristófanes, Sócrates y el mismo Agatón− deciden que cada uno deberá hacer una disertación en forma de elogio sobre el eros. 

 

Platón escribe que en la velada todo transcurre con normalidad y cada uno de los asistentes da un discurso propio, cada uno bastante diferente, sin embargo, llegado el turno de Sócrates, este, contrario a los demás asistentes al simposio, decide hablar no con sus propias palabras, sino, con los conocimientos que adquirió de Diótima años atrás cuando era joven. David Halperin dice que “Cualquier lector sensato del Banquete debe admitir, después de todo, que el sexo de Diótima llama poderosamente la atención en el escenario dramático del dialogo.” (1999, p. 14). Y mis inquietudes son afines a esto.

 

Mi objetivo en este corto ensayo es tratar de dar respuesta a dos preguntas que surgieron de mi lectura del Simposio:

1. ¿A qué se debe que Platón haya decidido que su maestro se pronunciase respecto al amor utilizando las enseñanzas de la clarividente?

2. ¿Por qué Platón usa la figura de Diótima si la mayor parte del discurso es contado por medio de hombres? 

Y por último intentaré mostrar las implicaciones morales, si es que las hay, de la inclusión de Diótima de Mantinea en el diálogo socrático.

 

II. Diótima, la conexión con los dioses

 

Como acabo de decir se desconoce si Diótima fue un personaje real o si fue solo una creación retórica, de cualquier manera, Platón esboza a Diótima como una sabia sacerdotisa, y sus ideas son el origen del concepto del amor platónico. Emilio Lledó hace una aclaración respecto a esto en su columna del diario El País:

 

Es sorprendente que en boca de esa misteriosa mujer aparezca la primera interpretación y teoría del Eros. El dios del amor llena con sus hazañas toda la literatura griega, pero es precisamente en El banquete, en el que varios hombres intentan definir el origen y sentido del Eros, donde brilla el discurso y la interpretación de la clarividente mujer. (Lledó, 2009)

 

El “eros” platónico se puede entender como un anhelo de inmortalidad, en dónde el amor físico trata de resguardar dicha inmortalidad a través de la descendencia. Por otro lado el amor espiritual y del pensamiento da luz a conceptos e ideas que son por naturaleza inmortales, siempre en busca de llegar al conocimiento divino. En esta interpretación el eros al ser hijo de Penia, la pobreza y de Poros, el recurso, no es ni bueno, ni malo, ni feo, ni bello. “De ahí que no sea tampoco un dios, sino un deimon, que actúa de intermediario entre lo mortal y lo inmortal poniendo en comunicación a los hombres con los dioses” (Banquete 20ld-203a). En este sentido Diótima también fungió una labor intermediaria entre el saber divino y Sócrates, y así esparció su conocimiento en él. 

 

Ahora bien, sabemos que las mujeres por lo general eran excluidas del ámbito social griego. María Zavala en su texto Diótima de Mantinea: filósofa de oído hace un recuento de las condiciones de la mujer griega en el período clásico “La participación estaba prohibida a mujeres en espacios tan importantes como los simposios y gimnasios.” (2008, p. 110) Y “las mujeres no asistían a lugares públicos, ya que tenían una vida dedicada al cuidado de la casa y los hijos, pues los atenienses eran hombres extremadamente protectores.” (2008, p. 110). 

 

Esto nos trae a un punto importante, y es la primera razón que puedo dar para explicar su incorporación en la obra, Diótima no era una mujer común, era una clarividente poderosa: “Así, por ejemplo, en cierta ocasión consiguió para los atenienses, al haber hecho un sacrificio por la peste, un aplazamiento de diez años de la epidemia” (El Banquete - 201d). 

 

La relación de los griegos con los saberes adivinatorios era bastante fuerte. La adivinación y la razón iban de la mano en cuanto que el pueblo griego no se servía únicamente de la razón para responder todas sus inquietudes, la mántica tenía fuerza de institución. En este sentido la incorporación de las palabras de Diótima representan una conexión con los dioses, y con el daimón. Platón usa esta conexión para retomar el carácter sagrado del eros: si Sócrates representa al filósofo por excelencia, la clarividente representa el saber divino y ancestral. De este modo: “Platón intenta infundir en el discurso un clima altamente religioso, escenificando un auténtico ceremonial” (Reale, 2004, p. 175) cuando las palabras de Diótima resuenan en el discurso, no habla solamente una persona, el discurso socrático-platónico acerca del amor se convierte, entonces, en un discurso de carácter divino y solemne, con un carácter moralizante. Es decir el amor platónico nos lleva a ser mejores.

 

Respondiendo la primera pregunta podemos decir que sin la condición de Diótima de mediadora entre el saber divino y los mortales, como sacerdotisa y clarividente, el discurso platónico del eros habría perdido fuerza y solemnidad, y podría no haber calado, tan fuertemente, dentro de la audiencia griega.

 

III. Diótima como herramienta del pensamiento platónico

 

Me atreveré aquí a intuir una intencionalidad de escritura en cuanto al género de Diótima: en términos generales Diótima debía tener estas características que hasta el momento nombramos, pero esta intuición será mucho más clara con las próximas razones:

 

Debo recalcar que existe un carácter moralizante en el diálogo platónico, esto se ve reflejado en el discurso de Erixímaco, en dónde hace hincapié en el eros bueno y malo, y mucho más en el de Sócrates, cuando encamina sus palabras hacia la búsqueda de la virtud y a la mejora de nuestra condición, este detalle es sumamente importante y nos conduce a un segundo argumento: Platón requería que Diótima fuera mujer por razones de concordancia con su doctrina moral, toda vez que Platón, por medio de Sócrates, quería hacer contrapeso al discurso pederasta de Pausanias.

 

Platón, por diversas razones filosóficas, desea repudiar el “ethos” pederástico articulado por Pausanias junto con el modelo económico utilizado para justificarlo (sf. Banquete, 175d; República, 518b-d): Este es el tema del famoso episodio en el que Alcibíades propone a Sócrates el tipo de transacción avalada por Pausanias y recibe un rechazo cortante y sin compromiso de su admirado preceptor (Banquete, 218c-219d). 

(Halperin, 1999, p. 11, 12).

 

Podría inferirse una intención de desligamiento de la tradición pederasta griega, un desligamiento motivado por implementar mejores prácticas éticas en la polis, como el cultivo de las virtudes y el evitar caer en carnalidades. El mensaje que busca transmitir Platón a la juventud es: no busquen tanto la satisfacción corporal más que la satisfacción del alma y el cultivo de las virtudes.

 

Halperin continua: Si Platón, entonces, hubiera representado al joven Sócrates como beneficiado −de la transacción avalada de Pausanias, aunque sin pasión− por el saber erótico de un hombre maduro. El principio subyacente de su rechazo a Alcibíades habría quedado oscurecido y Platón se habría arriesgado a transmitir a su audiencia una impresión diametralmente opuesta a la que estaba decidido a transmitir (Halperin, 1999, p. 11, 12).

 

Mi punto es el siguiente: Si Platón desea mostrar una doctrina del eros como práctica moralizante, los personajes que utiliza son de vital importancia para dar el mensaje correcto a su audiencia, por lo tanto el hecho de utilizar a Diótima en su diálogo supone una intencionalidad, ya que esta cumple con su fin.

 

IV. Una posible inclusión de la mujer en la filosofía platónica

 

En tercer lugar y continuando con este carácter moralizante de la doctrina, valerse de Diótima es menester para su proyecto de mejoramiento de la polis porque la inclusión de este personaje femenino cambia completamente el estereotipo de la mujer ateniense. Sabemos ya por María Zavala que la idea de lo femenino en la sociedad griega no era la mejor, las mujeres en la Atenas clásica estaban relegadas, llegando muchas veces a ser detestadas por algunos autores clásicos. Halperin dirá de autores como Aristóteles (1999, p. 17) que la incorporación de esta mujer con sus características de sabia en la Grecia clásica es un hecho extraordinario. Así mismo, las mujeres se consideraban mucho más proclives a ser infieles, incluso se pensaba que su principal función era la procreación y el enriquecimiento tanto intelectual como físico eran actividades de corte meramente masculino. 

 

Por el contrario Platón no compartió la idea dominante que se tenía de la mujer como cuidadora de hijos y de la casa. “Habló de la mujer como un ser más débil físicamente que el varón, pero no acepta que ello sea obstáculo para cumplir una responsabilidad como la función de guardiana. […] las mujeres […] podían participar en su idea de República” (Zavala, 2008, p. 112). “Con el personaje de Diótima es posible que Platón buscase establecer una suerte de sociedad griega no jerárquica, sino recíproca” (Halperin, 1999, p. 21), una sociedad que al menos respetase el género femenino, y que lo tuviese en cuenta en su visión global de república.

 

Cabe anotar que esta interpretación no debe entenderse como que Platón fue feminista ni mucho menos, en primer lugar, porque una interpretación así sería anacrónica, y segundo porque lo menos que se espera de una doctrina moral eficiente y bien pensada es tener una sociedad recíproca, pero esta línea argumentativa puede dar cuenta de la situación de la mujer griega en el período clásico.

 

V. A modo de conclusión

 

Entonces, ¿A qué se debe que Platón haya decidido que su maestro se pronunciase respecto al amor utilizando las enseñanzas de la clarividente? Sin el carácter mántico de Diótima el discurso platónico del “eros” habría perdido fuerza y solemnidad, y podría haber sido despreciado por la juventud griega. Uno de los objetivos de la doctrina del “eros” platónico hace énfasis en la búsqueda de la virtud, no hay mejor manera de inspirar respeto hacia esa búsqueda en el pueblo griego que asociando el discurso con un carácter adivinatorio y ceremonial. ¿Por qué Platón usa la figura de Diótima si la mayor parte del discurso es contado por medio de hombres? La respuesta que doy a esto es que Platón no pudo haber utilizado un personaje masculino ni menos a Sócrates para definir el eros ya que su doctrina moral buscaba una renovación del “ethos” que hasta ese momento tenían los atenienses. Esto es importante respecto a las implicaciones morales de la inclusión de Diótima de Mantinea en el diálogo socrático. Puedo decir que Platón con darle voz a esta sabia buscaba una sociedad reciproca en cuanto al cultivo de la virtud, y los saberes del “eros”. 

Notas

1  Que “significa literalmente drinking together (beber en compañía de alguien)” (Nehamas, 2010) quizá traducciones como El banquete no le hacen justicia el término original.


Referencias

Halperín, D. M. (1999). ¿Por qué Diótima es una mujer? El eros platónico y la representación de los sexos. Córdoba, Argentina: Cuadernos de Litoral.

Lledó, E. (2009). Columna: El erós de Diotima. Recuperado de Diario el País: https://elpais.com/diario/2009/10/04/eps/1254637623_850215.html

Nehamas, Alexander. (2010). Una introducción al simposio de Platón. Ideas y Valores, 59(143), 189-205. Recuperado de Platón. (1973). Diálogos socráticos. México, D.F.: W.M. Jackson, Inc.   http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-00622010000200009&lng=en&tlng=es.

Platón. (1973) Diálogos Socráticos. México, D.F.: W. M. Jackson, Inc.

Reale, G. (2004). Eros, demonio mediador. Barcelona: Herder Editorial.

Zavala, M. G. (2008). Diótima de Mantinea: Filósofa de oído. Ethos Educativo 43, 109-116