Memorias XVIII Foro Interno de Filosofía y Letras - Universidad de Caldas

La dialéctica negativa como crítica al pensamiento unificador


Lina Paola Ortega Rivadeneira.

Universidad de Caldas.


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




“…Pero la fuerza especulativa para hacer saltar lo irresoluble es la de la negación. Únicamente en ella pervive el rasgo sistemático. Las categorías de la crítica al sistema son al mismo tiempo las que conciben lo particular… La mirada que al interpretar percibe en el fenómeno más de lo que éste meramente es, y únicamente por ello lo que éste es, seculariza a la metafísica.”.

Theodor Adorno

 

  1. La dialéctica negativa como crítica y denunciante del pensamiento unificador.

Tras los sucesos que emergieron en el siglo XX, como los regímenes del nacionalsocialismo, y las muertes de Auschwitz, intelectuales como Adorno se cuestionaron el resultado positivo racional que había dejado años atrás una filosofía ilustrada, ya que, solo se plasmaba una realidad fragmentada en contradicciones ignoradas. Por ello, me dispongo a mostrar en grandes rasgos, la base y el sustento que lleva a Adorno a proponer su pensamiento dialéctico negativo, como crítica constante a la herencia del pensamiento unificador de la relación pensamiento y realidad en la interacción social.

Así pues, Adorno va someter a crítica el pensamiento filosófico que se ha venido ejerciendo hasta el momento. Dado que la filosofía, como saber, pretendía una interpretación del mundo que pasaría luego a una transición exitosa hacia la práctica, pero en este proceso, el ejercicio filosófico olvidó su promesa de ser uno con la realidad, y cayó en las cápsulas conceptuales que pretendían abstraer todo. Con ello, la filosofía perdió todo ejercicio auto reflexivo, y se dispuso a crear un sin número de sistemas para contener la realidad olvidada. Para Adorno esto resulta conflictivo, en el sentido que, esa abstracción mediada por la razón, tiene como resultado una relación aparentemente positiva entre concepto-objeto. De modo que, Adorno retoma la dialéctica como método de su pensamiento, pues como lo veremos más adelante, su pensamiento va ser un antisistema basado en la no-identidad, es así que, Adorno (2005) afirma:

[…] Pero como esa totalidad se construye conforme a la lógica, cuyo núcleo constituye el principio de tercio excluso, todo lo que no se adecue a este, todo lo cualitativamente distinto, recibe el marchamo de la contradicción. La contradicción es lo no-idéntico bajo el aspecto de la identidad; la primacía del principio de contradicción en la dialéctica mide lo heterogéneo por el pensamiento de la unidad. Cuando choca con su límite, se sobrepuja. La dialéctica es la consciencia consecuente de la no- identidad. (p.17)

Por todo esto, la dialéctica aquí se presenta como crítica del sistema idealista, es solo a través de la dialéctica como se puede tomar conciencia de lo diferente, lo diferente que queda negado y rechazado en el pensamiento conceptual. Aquí es importante resaltar que, esta dialéctica tiene como base el materialismo, es decir, Adorno ejecuta un materialismo  dialéctico, gracias a la influencia del marxismo en su pensamiento. El materialismo heredado, sostiene que la materia en movimiento es la que determina la conciencia. Esto quiere decir que el peso ontológico está en la materia. Sin embargo, Adorno exhorta a una interconexión entre teoría-praxis, en donde la teoría esté mediada por la práctica, y así, poder tener una práctica que se construya con la teoría.

Hecha esta salvedad, el método dialéctico del materialismo concretará las afirmaciones de Adorno, en donde la dialéctica no será un método para la construcción de un sistema metafísico como el elaborado por Hegel, sino como una crítica (crítica inmanente) que evidencia la contradicción como parte de la razón humana, y que, por lo tanto, esta no se podrá reducir o conciliar por medio del concepto o del espíritu absoluto. Es precisamente esa reconciliación la que Adorno va a rechazar en su pensamiento, porque es la base del pensamiento positivo reflejado en el concepto, pues ese momento de superación no es un momento definitivo en su pensamiento, por el contrario, ese momento definitivo es la reafirmación de la irracionalidad plasmada en el pensamiento unificador, por lo tanto, en el pensamiento de Adorno es de relevancia el carácter negativo-contradictorio de lo real.

Como resultado, para Adorno el método  dialéctico permite germinar la falsedad del pensamiento unificador, en vista de que, este pensamiento unificador acaba con el rasgo heterogéneo de la realidad, en la búsqueda determinada de la unidad e igualdad entre realidad y pensamiento.

Ahora bien, el pensamiento unificador tiene su génesis en el proceso abstracto de conocer, dicho proceso se concentra en la reducción de las cualidades sensibles comunes al objeto, de ello, resulta dicha conciliación que termina abarcando todo en la noción del concepto, este concepto inhabilitará sus diferencias, dando paso a su reafirmación en la realidad, mientras que sus diferencias carecerán de realidad alguna. Aquí podemos concluir otro cambio importante en el pensamiento de Adorno en contraposición al idealismo representado en la imagen de Hegel, puesto que, en Hegel “Lo que es racional, eso es efectivamente real, y lo que es efectivamente real, es lo racional.”(1968, p.34)[1], teniendo aquí el concepto como un absoluto, mientras que, en Adorno lo real son los objetos y lo ideal es el concepto. Puesto que, en Adorno todas esas contradicciones o diferencias se evidencian un poco más, en comparación con aquella construcción conceptual en el plano gnoseológico. De ahí que, Adorno (2005) afirme:

Cambiar esa dirección de lo conceptual, volverlo hacia lo diferente en sí mismo: ahí está el gozne de la dialéctica negativa. El concepto lleva consigo la sujeción a la identidad, mientras carece de una reflexión que se lo impida; pero esa imposición se desharía con sólo darse cuenta del carácter constitutivo de lo irracional para el concepto. La reflexión del concepto sobre su propio sentido le hace superar la apariencia de realidad objetiva como una unidad de sentido. (p.23)

Todo el pensamiento esbozado anteriormente, se ha de manifestar según Adorno, en la filosofía idealista, pues esta va a sostener como columna del conocimiento humano, al espíritu absoluto como la cumbre del saber de un sistema cerrado, en donde la realidad y la razón se reconcilian. Se debe agregar, que en Adorno el concepto es un momento más en la lógica dialéctica. Pues el concepto es concepto, aunque trata del ente, pero en nada cambia que este mediado en un todo no-conceptual. Por lo tanto, la compresión de ese todo no-conceptual (el atributo de lo no-conceptual) en el concepto, permitiría acabar con la presión o imposición aparente de identidad. Este asunto Adorno lo conecta, con la imagen de una filosofía que contempla la posesión de su objeto como infinito, y que, por ello, se hace una filosofía finita y determinada. Luego, dirá que hay que renunciar a esta pretensión, pues esa filosofía no se puede seguir convenciendo de que dispone de lo infinito, logrando así, entenderse simultáneamente, para dejar de considerar una sola cosa como importante, dando paso a tener su contenido en la diversidad. Razón por la cual, Adorno sostendrá:

… Lo que incita a la filosofía al arriesgado empeño en su propia infinitud es la expectativa sin garantías de que cada singular y particular que descifre representa en si, como la mónada leibniziana, ese todo que como tal no deja de escurrírsele; por supuesto, según una desarmonía preestablecida, antes que como armonía. (2005, p.24)

En síntesis, Adorno realiza una crítica al proyecto idealista, con la intención de evidenciar el fracaso de haber establecido la identidad entre el pensamiento y la realidad material como absoluto conceptual, dicho fracaso, mostraba algo mucho más valioso para Adorno, esto es el privilegio de la realidad sobre el pensamiento y, por lo tanto, la necesidad de un pensamiento crítico y de una dialéctica de la no-identidad. Todas esas contradicciones que se manifestaban en la realidad, eran la prueba inmediata para ver debilitadas las categorías de los sistemas del idealismo burgués[2].

Los primeros párrafos de este escrito, se encargaron de mostrar cómo la dialéctica negativa había denunciado al pensamiento unificador como el responsable de una realidad aparentemente positiva y totalizadora, sin embargo, la dialéctica negativa también deviene como una crítica de la razón instrumental, de manera que, cuando Adorno instaura lo negativo y la no-identidad, se da paso a la posibilidad «negativa» de una alternativa verdaderamente racional[3], es decir, la posibilidad de realizar una crítica al grado significativamente irracional al que había llegado la sociedad de su momento, por ello, Adorno no abandonará la idea de razón, sino que, postula la razón crítica ejercitada desde una dialéctica negativa, la cual permanece irresuelta en su elemento negativo. Por lo tanto, aquí la teoría crítica se despliega con un carácter negativo hacia el tribunal de la razón positiva.

Por otro lado, el rechazo de Adorno frente a la reconciliación hegeliana, muestra la dialéctica negativa como una crítica (crítica inmanente) que evidencia la contradicción como parte de la razón humana, y que, por lo tanto, esta no se podría reducir o conciliar por medio del concepto o del espíritu absoluto. En suma, las categorías de no-identidad, y de contradicción (contingencias contradictorias de la realidad), avistaron en el pensamiento de Adorno, las grandes consecuencias que acarrearía el pensamiento unificador en el plano social. Precisamente, los rasgos heterogéneos y contradictorios de una sociedad, serían momentos de conciencia que, con un carácter crítico, mostrarían como la razón logra instaurarse como un instrumento unificador y totalizadora en la sociedad. De ahí que, Adorno (2005) acentuara: ¨Una sociedad emancipada no sería, sin embargo, un estado de uniformidad… La política, que ha de tomarse esto bien en serio, no debería por eso propagar la igualdad abstracta de los hombres ni siquiera como idea.¨ (p.102)

El trabajo emprendido por Adorno, y por algunos integrantes de la escuela de Frankfurt, se podría sostener como un trabajo de acérrimo carácter crítico, en donde la filosofía se distanciaría de crear sistemas cerrados y positivos, y daría paso al carácter crítico e investigativo que resultó tras evidenciar las contradicciones entre realidad y pensamiento. En palabras de Martin Jay (1989):

La Teoría Crítica, como su nombre indica, se expresó en cambio a través de una serie de críticas de otros pensadores y tradiciones filosóficas. Su desarrollo se produjo así a través del diálogo, su génesis fue tan dialéctica como el método que pretendía aplicar a los fenómenos sociales. Sólo confrontándola en sus propios términos, como un tábano de otros sistemas, puede comprendérsela plenamente.[4] (p.83)

 

  1. La ilustración como génesis de la razón instrumental.

“Pero la tierra enteramente ilustrada resplandece bajo el signo de una triunfal calamidad.”

Seria inconsistente mi escrito, si no dedico unas páginas al momento de la ilustración, pues es dicho momento, el que nos daría indicios para entender el concepto de razón instrumental que menciono constantemente en este escrito. Así pues, la ilustración se nos presenta como un continuo progreso, en donde los hombres han tomado el poder y han decidido ser amos, alejados de los dioses y de los mitos religiosos, estos podrían obtener su poder gracias al dominio de la ciencia. Por lo tanto, la superioridad del hombre reside en el saber, en la concreta acción de la dominación del mundo, de las cosas y de los otros. Bajo esta concepción, Adorno y Horkheimer lograron detectar una relación patriarcal[5]entre el entendimiento humano y la naturaleza de las cosas, esto es, el saber en su enorme accionar represivo, en donde desconoce sus límites y se autoproclama como el señor del mundo.

En consecuencia, el saber aquí se nos presenta como un poder de dominación, pero sería precipitado afirmar esta noción sin antes no exponer el rasgo genuino del saber dominante más notable en la ilustración, este es el racionalismo. A saber, el racionalismo en la ilustración, se preocupó en gran medida por el método que llevaría al ser humano a obtener una verdad certera de las cosas, con ello, se desprende la preocupación por la técnica y el método, dado que, en estos se encontraría el descanso y la seguridad de lo obtenido. De ahí que, Adorno y Horkheimer (falta año) afirmarán: “La técnica es la esencia de tal saber. Éste no aspira a conceptos e imágenes, tampoco a la felicidad del conocimiento, sino al método, a la explotación del trabajo de los otros, al capital (p.60)

Siendo muy precipitados, podríamos enunciar que en la ilustración ya se podía avistar una coacción o superación de los elementos contingentes mutilados en el concepto, de manera que, la ilustración reconocería como ser y acontecer solo aquello que puede reducirse a la unidad[6]. Por consiguiente, se desprende las consecuencias enunciadas anteriormente en la imagen del idealismo alemán, esto es, la relevancia al sistema cerrado y totalizador entre pensamiento-realidad, asimismo, todo lo que no se agota en el concepto, en la unidad, o en el sistema, es digno de sospecha[7] o duda en la ilustración.

Si adjudicamos al saber la acción del poder, sería pertinente responder como este logra sintetizarse o manifestarse en el saber, y es que solo a través del saber se aumenta la acción de dominación, es decir, para que el poder aumente se debe tener una base alienada, la cual se pueda manipular para luego servirse de ella, en palabras de Adorno y Horkheimer el en sí de las cosas mismas se convierte en el para él[8]. Esto ya implica, una concepción de utilidad en el saber, no hay una valoración de este en sí mismo, si no en las posibilidades de poder, de dominio, o de utilidad. Un ejemplo de ello, lo encontramos siglos atrás bajo la imagen de Platón y su argumentación sobre el arte. A medida que avanza el libro X de la república, vemos como Platón denuncia al arte como un ejercicio imitativo, la mimesis solo representa para Platón una ignorancia profunda de la verdad, es así como, el poeta ignora el conocimiento[9], su locución cualitativa sobre algo, solo nos cohíbe del conocimiento verdadero de las cosas. Por lo tanto, el arte debe aún probar su utilidad, el arte se ve obligado aquí a alejarse del saber, y esto, solo vuelve acentuar la dominación y el poder que nacen del saber-útil.

El mundo griego nos provee de otro ejemplo del saber-útil y su poder, este lo encontramos plasmado en la imagen de Ulises, es más, la imagen de Ulises muestra desde los griegos la razón de una manera instrumental, en donde el héroe griego revestido de astucia, logra romper el contrato mítico que establecía las relaciones jurídicas inscritas en toda figura mítica. El sí mismo (Ulises) representa la racionalidad universal frente a la ineluctabilidad del destino[10], en donde el héroe, encuentra un vació en el contrato mítico, del cual se sirve para dominar las fuerzas místicas que encarnaba la figura mítica (las sirenas). Así pues, Ulises demanda ser atado al mástil del barco, con ello, se dispone a afrontar aquella escena en donde puede escuchar el canto de las sirenas sin sucumbir al encantamiento de estas. Gracias a esto, Ulises sale victorioso ante la muerte, mostrando que, la figura mítica ya no tiene autoridad ni poder sobre él, al contrario, quien está revestido de poder ahora es Ulises. La astucia que se desprendió del saber-útil, le permitió a Ulises dominar y aniquilar el mito encarnado en las sirenas.

Al sumergirnos un poco más en esta reflexión, hemos de pronunciar como una de las consecuencias más relevantes acerca del saber-útil, es la relación del hombre con la naturaleza y con los otros, puesto que, el saber-útil recrea una relación domínate entre estos, ya no hay una asimilación, ni un reconocimiento entre estos, sino, una acción dominante, ya sea a través del trabajo (en el caso de la relación hombre-naturaleza) o en la alineación y coacción (en las relaciones entre sujetos). Dicha asimilación y reconocimiento, fueron las cualidades mesiánicas que vieron Adorno y Horkheimer en el arte, pues en el arte rigen las leyes particulares, las cuales establece un lugar íntimo y cerrado, que muestran en la apariencia del todo lo particular. Por consiguiente, Adorno y Horkheimer sostendrán (falta año):

En la obra de arte se cumple una vez más el desdoblamiento por él cual la cosa  aparecía como algo espiritual, como manifestación del mana. Ello constituye su aura. En cuanto expresión de la totalidad, el arte reclama la dignidad de lo absoluto. Ello indujo en ciertas ocasiones a la filosofía a asignarle un lugar de preferencia respecto del conocimiento conceptual. (p.73)

Hemos de concretar entonces, que la ilustración como génesis de la razón instrumental, propicio con más fuerzas la tendencia a la unidad y al sistema, en rasgos como el método, la técnica, el saber-útil, la dominación de los sujetos, entre otros. El poder solo es concebible aquí, en la base de sujetos cosificados y alineados, en donde el dictador conoce a los sujetos en la medida en que puede manipularlos[11]. Nada recibió el atributo de conocimiento o saber, si no estaba sometido a la unidad del concepto, a la coherencia del método, o a la imagen numérica. Finalmente, aquí reside un puro órgano de fines[12], que se alimenta de la estructura ya instaurada por las leyes lógicas, en donde no puede haber contradicción alguna, lo que desencadena, la falta de claridad en los intereses de una sociedad, en donde muy rara vez, la forma (pensamiento) coincide con la conservación de los individuos.

Es necesario recalcar que, si bien la ilustración es un punto de partida de la mencionada razón instrumental, el contexto de vida de Adorno y de Horkheimer mostró y agudizó las consecuencias más fuertes del pensamiento unificador, por una parte, sufrieron el destierro de Alemania, que los obligo a hospedarse por un largo tiempo en Norteamérica, asimismo, tuvieron que cargar con la muerte de amigos intelectuales como Walter Benjamín, quien tras un momento de desesperación en su huida a tierras norteamericanas, decidió suicidarse antes de caer en las manos de la Gestapo, además, lograron ver la paradoja entre practica y teoría en el campo político, gracias a la opresión la Unión Soviética stalinista, que se presentaba como modalidad de socialismo[13]. Todavía cabe señalar el ejemplo más cercano a la relación entre saber-útil y poder expresada anteriormente, este ejemplo se avistará en la sociedad norteamericana, en donde el ascenso económico desencadeno una demanda fuerte de consumismo, por otro lado, la sociedad norteamericana se homogenizo de tal manera, que se facilitó la alineación de los sujetos, y tras la conformación de una masa uniforme como sociedad, los mass media tomaron las mentes de los individuos a su antojo y conveniencia.

En consonancia con el epígrafe de este apartado, la tierra ilustrada solo reflejaba la imagen caótica de aquel ángel[14] dibujado en las tesis de la filosofía de la historia de Walter Benjamin. La imagen del ángel, gira su rostro a un pasado no muy lejano, y solo ve ruinas que se levantan hasta el cielo, en donde queda inhabilitado por el huracán que llamamos progreso, aquí, el ángel queda suspendido en el cielo, e inhabilitado de cualquier accionar, ve irreteniblemente hacia el futuro la imagen caótica de la sociedad.

Para concluir, Adorno sostendrá que para derrumbar este estado de cosas ejecutará una teoría crítica, en la cual, la dialéctica negativa serviría como un desvelamiento de lo otro; recordemos, que toda esta crítica se origina de un interés constante en Adorno, este interés descansa entonces en el seno social, el cual, desde la perspectiva de Adorno y la escuela de Fráncfort se estaba viendo afectado por la dominación del racionalismo instrumental.

 

  1. La educación: una opción para combatir el pensamiento unificador y la razón instrumental.

“Juez: ¡Acusado Stark! Cuando usted realizó sus estudios ¿no le asaltó nunca duda alguna sobre este tipo de actos?

Acusado 12: Señor Presidente, quiero aclararlo de una vez por todas: Ya desde la escuela elemental una de cada tres palabras que se nos decía, hablaba de que ellos tenían la culpa de todo y de que debían ser eliminados. Se nos inculcó repetidamente que esto era lo mejor para nuestra nación. En la Escuela de Oficiales aprendimos, ante todo, a aceptarlo todo en silencio. Cuando, a pesar de todo, alguien preguntaba algo, se le decía: «Todo lo que se hace está dentro de la ley». De nada nos sirve, pues, que las leyes hayan cambiado. Se nos dijo: «Tenéis que aprender; la escuela es más importante que el pan de cada día». Señor Presidente, nos impedían pensar; otros lo hacían por nosotros. (Risa del acusado a modo de confirmación de lo dicho). "

- Peter Weiss, El sumario (fragmento).

En el presente apartado, es decisivo y relevante apuntar a la posible propuesta del pensamiento Adorniano sobre la emancipación de este estado de cosas, es decir, la posibilidad que ofrecería el pensamiento Adorniano de combatir los resultados de la razón instrumental, de las relaciones dominantes entre sujetos, y de la barbarie desatada en Auschwitz. Aquí es importante aclarar, que la solución planteada aquí no es de raigambre utópico o autoritario, es decir, la propuesta que sustraeré del pensamiento Adorniano, en ningún momento se instaura como una imposición a un nuevo estado de cosas, ya que, esto implicaría cerrar en un sistema estático a la dialéctica Adorniana, que, por el contrario, se ha venido mostrado a lo largo de este texto como una dialéctica abierta y dinámica gracias a su componente crítico.

En este sentido, la propuesta Adorniana descansa en el componente formativo o educativo, pues Adorno se percataría de la necesidad de analizar las disposiciones individuales que hicieron posible este estado de cosas, es decir, ¨reconocer los mecanismos que hacen a los hombres capaces de tales atrocidades¨ (Robles, sf., p.214). De acuerdo con esto, Adorno va poner como objeto relevante los modos de subjetivación en los individuos, esto es, los procesos de construcción de identidad con sus manifestaciones o expresiones. Son los modos de subjetivación, los que le corresponderían tratar a la educación. Por ende, la educación aquí se reviste de un carácter crítico y autoreflexivo sobre estas formar totalizadoras y violentas que se habían construido en la sociedad de su momento.

Antes de seguir con estas aseveraciones, sería pertinente tomar el concepto de educación que admite Adorno en su pensamiento. En consecuencia, Adorno no va concebir como educación, los aspectos formativos del sujeto, es decir, los aspectos del exterior, ya que, Adorno sostiene que nadie tiene el derecho de formar personas desde fuera; tampoco va a concebir la educación como la simple transmisión de conocimientos, sino que, Adorno va concebir la educación como la consecución de una consciencia cabal. La consciencia cabal, impide que la educación se asemeje o se equipare a la heteronomía presente en el concepto de modelo-guía en la educación. Así mismo, la conciencia cabal alberga implicaciones políticas que en el pensamiento de Adorno contribuyen a una sociedad democrática, es decir, una sociedad que promueve en su marco de ideas al sujeto autónomo y consiente; cualquier iniciativa de presentar ideales educativos fuera este ámbito emancipador y crítico, será considerado como un intento de tendencias reaccionarias de cuño colectivista. Lo anteriormente dicho, es fundamental aquí para ver el componente crítico y autoreflexivo que le adjudica Adorno a la educación, gracias a esto, Adorno logra poner en tela de juicio la valoración positiva que se le ha adjuntica al saber-útil, como un saber centrado en la dominación y en la adaptación, de ahí que, Adorno afirmará:

…sólo quiero entrar ahora en un momento específico, en el momento de la heteronomía en el concepto de modelo-guía, en el momento de lo autoritario, de los preceptos impuestos desde fuera. Tiene algo de usurpatorio. Hay que preguntarse de dónde saca hoy alguien y se adjudica el derecho de decidir para qué tienen otros que ser educados. Por lo general, los vínculos de este tipo de pensamiento —vínculos que hunden sus raíces en una misma capa lingüística y de pensamiento o de no pensamiento— no van muy lejos. Se oponen a la idea de un ser autónomo, emancipado, tal como Kant la formuló, de modo aún no superado, en la exigencia, para la humanidad, de liberarse de una minoría de edad de la que es ella misma culpable. (1998, p.95)

La educación entonces, posee en el pensamiento Adorniano una reflexión filosófica (Kulturkritiks) sobre la cultura y sus individuos, en donde nuestro autor resalta las relaciones de cosificación que integran el proceso de aprendizaje en la sociedad, y como estos llegan a sostener algunas conductas violentas y totalitarias en la interacción entre individuos. Este interés se concreta fundamentalmente en su conferencia titulada: La Educación después de Auschwitz, en donde la crítica cultural y las condiciones sociales se articulan a la reflexión educativa, pues se le otorga a la educación un deber concreto en su momento: proponer instancias pedagógicas que eviten las barbaries condensadas en Auschwitz, en palabras de Adorno (1998, p.79): “La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas las que hay que plantear a la educación”. De ahí que, Adorno entendiera que además de los factores sociales, culturales y políticos, se debería contemplar los modos de subjetivación (procesos de construcción de identidad con sus manifestaciones o expresiones.), los cuales se abarcarían o corresponderían a la educación.

Los mencionados modos de subjetivación, se desprenden probablemente de una raigambre freudiana del autor, aquí lo relevante será esbozar a grandes rasgos las ideas que Adorno toma del pensamiento freudiano para solidificar su exigencia de una educación crítica, reflexiva y emancipadora, además, estas ideas de corte freudiano nos podrían ayudar a encontrar algunas instancias de sometimiento, adaptación y cosificación en la sociedad. Así pues, el pensamiento Adorniano considerará el viraje al sujeto como punto central de esta reflexión, es decir, un giro o cambio hacia el estudio centrado en el sujeto, el cual permita encontrar las raíces de las conductas violentas y autoritarias que se ejercen cotidianamente por parte de los individuos. Adorno tuvo presente en estas sentencias, que lo realmente importante era poder sacar a la luz los mecanismos que hicieron posible este estado de cosas, ateniendo que, mientras surge una conciencia colectiva de estos hechos, sería el deber de la educación combatir con estas formas violentas y agresivas en los sujetos. En palabras de Adorno:

Las raíces han de buscarse en los perseguidores, no en las víctimas, exterminadas con las acusaciones más miserables. Lo urgente y necesario es lo que en otra ocasión he llamado, en este sentido, el viraje al sujeto. Hay que sacar a la luz los mecanismos que hacen a los seres humanos capaces de tales atrocidades; hay que mostrárselas a ellos mismos y hay que tratar de impedir que vuelvan a ser de este modo, a la vez que se despierta una consciencia general sobre tales mecanismos. Los asesinados no son los culpables, ni siquiera en el sentido sofístico y caricaturesco en el que muchos quisieran presentarlo hoy. Los únicos culpables son los que sin miramiento alguno descargaron sobre ellos su odio y su agresividad. (1998, p.81)

Consideremos ahora, los matices freudianos de esta argumentación, siendo uno de ellos y quizás el más importante, la consideración freudiana sobre el malestar en la cultura. El malestar en la cultura, muestra las instancias de sometimiento y adaptación a las que son sometidos los individuos, aquí la sociedad se presenta como un mundo totalmente administrado, en donde los sujetos son encerrados en una vasta red social que se dedica a sostener las intervenciones coercitivas de la civilización, suscitando en estos, tendencias violentas que desatan una furia que se vuelve violenta e irracionalmente contra esta. Las tendencias violentas y la furia ante estas intervenciones coercitivas de la civilización, empezarían a surgir desde la infancia, por ello, Freud consideró que las orientaciones definitivas deberían implementarse en esta etapa del ser humano. Freud afirmará:

…Se nos muestra basado en el hecho psicológico de que el hombre integra las más diversas disposiciones instintivas, cuya orientación definitiva es determinada por las tempranas experiencias infantiles. De este modo, los límites de la educabilidad del hombre supondrán también los de la eficacia de tal transformación cultural. (Freud, 2010. p.145)

Es probable que Adorno, haya tomado este tipo de argumento para sustentar el giro o cambio hacia el sujeto, en donde la educación tendría como tarea principal formar sujetos emancipados y críticos, dejando atrás las instancias coercitivas de la sociedad, pues gracias a esta formación crítica y autónoma del sujeto, se podría evitar la barbarie desatada por parte de cada sujeto. El pensamiento unificador, instaurado como realidad y como ley, ha demostrado que ¨la presión de lo general dominante sobre todo lo particular, sobre las personas individuales y las instituciones particulares, tiende a desintegrar lo particular e individual, así como su capacidad de resistencia¨ (Adorno, 1998, p.81). Las categorías de no-identidad, y de contradicción (contingencias contradictorias de la realidad), que se mencionaron en el primer apartado de este escrito, avistaron en el pensamiento de Adorno, las grandes consecuencias que acarrearía el pensamiento unificador en el plano social, evidenciando, que solo estas características heterogéneas de la realidad con el acérrimo carácter critico de los individuos, proveería la conciencia del estado de adaptación y cosificación de estos mismos.

Por ello, Adorno habla de educación en la primera infancia, en los primero años del sujeto en la civilización, y agrega una consciencia colectiva de la cultura – acentuando que no hay un estado total de conciencia colectiva, esto sería una noción volátil de que llegue a tenerse totalmente- para evitar las consecuencias de un pensamiento unificador y posteriormente autoritario en nuestras sociedades. Adorno siempre acentuó en sus sentencias, que a pesar de la caída de los grandes sistemas nacionalsocialistas y de la posterior instauración de gobiernos democráticos, aun las personas no estarían alejadas de un estado de barbarie y violencia, teniendo en cuenta que, los modos de subjetivación tendían de nuevo a personalidades autoritarias y violentas, que tarde o temprano, desencadenarían en un nuevo estado de sometimiento y de uniformidad de los sujetos. De acuerdo con esto, Adorno (1998) sostiene:

No se mostraron a la altura de la libertad que les cayó del cielo. ¡De ahí que las estructuras de la autoridad asumieran esa dimensión destructiva y —por así decirlo— demencia! que antes no tenían o, cuanto menos, no mostraban. Si se piensa cómo la visita de tales o cuales soberanos carentes ya de toda función política efectiva hace entrar aún en éxtasis a poblaciones enteras, se verá hasta qué punto está perfectamente fundada la sospecha de que el potencial autoritario es, hoy como ayer, mucho más fuerte de lo que cabría imaginarse. (p.82)

Me gustaría dejar en claro, que el retorno o no retorno de este estado de cosas, no se basa únicamente en esta instancia psicológica educable del individuo -que como hemos sustentado pertenece según Adorno al ámbito operativo de la voluntad educativa- sino que, también pertenece al seno social. Adorno no trabaja sobre este segundo aspecto concretamente, sin embargo, el Instituto de Investigación Social de Frankfurt desarrollo trabajos con este mismo enfoque como lo fue Obreros y empleados en vísperas del Tercer Reich, a cargo del joven Erich Fromm en la categoría de personalidad autoritaria.

Obreros y empleados en vísperas del Tercer Reich constituye la primera investigación empírica del Instituto de Frankfurt y una de sus producciones científicas más complejas e importantes. En 1929, cuando se inicia la investigación, Erich Fromm era un joven colaborador del Instituto, responsable de los trabajos sobre la "autoridad". Su marca está presente en el cruce de marxismo y psicoanálisis, desde el que se analizan la conciencia, la forma de vida, las actitudes vitales y la estructura psíquica de los obreros y empleados alemanes hacia el final de la República de Weimar. (Fromm, 2012)

A pesar de las diferencias intelectuales entre Adorno y Fromm, hay varios aspectos de esta investigación que concuerdan con la crítica que realiza Adorno al pensamiento unificador encarnado concretamente en el nacionalsocialismo, y en las muertes de Auschwitz. Este análisis psicológico-social, proveyó algunas aseveraciones de las consecuencias sociales y políticas del acenso de Hitler al poder. Por otra parte, Fromm logra analizar los tres principales factores de adhesión de los sujetos a los partidos políticos de su momento, acentúa que en el caso de las personalidades autoritarias, la adhesión a estos partidos no se realizaba por los principios políticos de estos, sino por motivaciones diferentes, tales como los beneficios inmediatos que estos partidos ofrecían, o las muestras emocionales de odio a unos grupos determinados, este tipo de emociones eran consideradas por Fromm como factores esenciales en el individuo de carácter autoritario; argumento que compartía igualmente Adorno cuando afirmar que:

Un esquema confirmado por la historia de todas las persecuciones es que la ira se dirige contra los débiles, sobre todo contra los percibidos como socialmente débiles y a la vez —con razón o sin ella— como felices. Sociológicamente me atrevería a añadir que nuestra sociedad, a la vez que se integra cada vez más, alimenta en su seno tendencias a la descomposición (1998, p.81).

Finalmente, la alternativa Adorniana encabezada por la educación crítica y emancipadora, busca combatir el pensamiento unificador en sus representación o consecuencias hostiles a través de sujeto autónomo. El sujeto autónomo y emancipado del pensamiento Adorniano, guarda ciertas similitud con el sujeto ilustrado afirmado por Kant, entre esas similitudes Adorno retoma la autonomía y la mayoría de edad como formación del entendimiento, en donde los sujetos son ¨capaces de ocuparse de los asuntos públicos siguiendo su propia voluntad, y esto supone que ellos puedan entablar juicios críticos sobre su realidad política y sobre los significados sociales compartidos¨ ( s.f., p.224).

 No obstante, Adorno encuentra que la concepción Kantiana guarda una correspondencia ambigua entre libertad y obediencia, o entre razón y sumisión. Kant parece darle más importancia al uso público de la razón (en su texto “¿Qué es la Ilustración?”), limitando el uso privado de esta, pues el sujeto debería obedecer ante todo las normas y leyes que la sociedad y las instituciones de esta decretan. Por lo tanto, Adorno se va percatar que el concepto de libertad desde esta concepción y las concepciones racionalista está impregnado de elementos represivos; el sujeto libre eleva su acción a una máxima que sirva como ley general, dejando atrás todo inclinación sentimental o anhelo, produciendo así “un fetiche del renunciamiento. Esto significa que esta doctrina nace del renunciamiento independiente de su gratificación y lo vuelve algo que existe perse y que es bueno por sí mismo”.

Adorno entiende este renunciamiento como un elemento represivo, para Adorno es fundamental entender que el sujeto libre y emancipador puede acarrear contradicciones objetivas, es decir:

ser una persona autónoma genera una serie de aporías en la medida en que la afirmación subjetiva se haga sobre la base de la autorepresión, en la medida en que la identidad del yo se funde en una racionalización violenta de nuestras dimensiones no racionales. (Robles, s.f., p.225)

En concreto, debe haber una identidad para ejercer la crítica sobre esta. Es precisamente esa confrontación entre el Yo y la autoridad, la que empieza a gestar una formación social en el individuo, por ello, la educación no debe ser un discurso vacío hacia el menosprecio de la autoridad, por el contrario, la educación debe permitir un discurso reflexivo y crítico acerca de ella. Sobre esto, Robles afirma:

La educación debería ayudar a tener una relación madura con esa autoridad, a disolver los mecanismos identificadores para que los sujetos sean capaces de ver las normas como relaciones sociales contingentes susceptibles de legitimación y no como hechos puros a obedecer (s.f., p.226).

En conclusión, la propuesta Adorniana sobre la educación, profundiza y es de su interés el estudio y el análisis del sujeto como agente de conductas violentas y opresivas, pues con el primer acercamiento educativo se podría gestar conductas y actitudes necesarias para evitar la barbarie. Posteriormente, Adorno va sostener una educación política de acérrimo carácter sociológico, en donde la sociología estudiaría las fuerzas sociales que se abren paso en la superficie de las formas políticas. Para finalizar este escrito, me gustaría citar un largo párrafo de La Educación después de Auschwitz, en donde Adorno expresa las posibilidades y alcance de esta propuesta.

Walter Benjamin me preguntó una vez en París durante la emigración, cuando yo aún volvía esporádicamente alguna vez a Alemania, si había allí suficientes esbirros dispuestos a torturar y ejecutar lo que los nazis ordenaran. Los había. La pregunta tiene, no obstante, una justificación profunda. Benjamin percibía que los hombres que ejecutan actúan, a diferencia de los asesinos de mesa de despacho y de los ideólogos, en contradicción con sus propios intereses inmediatos, se convierten en asesinos de sí mismos al asesinar a los otros. Me temo que por muchas y amplias que sean las medidas que se tomen en el ámbito de la educación, apenas será posible impedir que sigan surgiendo asesinos de mesa de despacho. Pero que haya seres humanos que, en posiciones inferiores, reducidos a esclavos, ejecutan lo que les perpetúa en su esclavitud y les priva de su propia dignidad, que sigan habiendo Bogers y Kaduks, esto es cosa contra la que cabría hacer algo mediante la educación y la ilustración. [1] 

 

Notas

[1] Editorial Claridad, Quinta edición, agosto de 1968. Hegel, G. Filosofía del derecho. P. 34.

[2] Madrid, Akal. 2005.Adorno, T. Dialéctica negativa. P. 31

[3] TAURUS Ediciones, S. A. Jay, M. La imaginación Dialéctica. P.113

[4] TAURUS Ediciones, S. A. Jay, M. La imaginación Dialéctica. P.83.

[5] Editorial Trotta, S.A. Adorno, T. Horkheimer, M. Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. P.60.

[6] Editorial Trotta, S.A. Adorno, T. Horkheimer, M. Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. P.62.

[7] Editorial Trotta, S.A. Adorno, T. Horkheimer, M. Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. P.63.

[8] Editorial Trotta, S.A. Adorno, T. Horkheimer, M. Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. P.65.

[9] Platón, Obras completas, La Republica, edición de Patricio de Azcárate, tomo 7, Madrid 1872. P. 142.

[10] Editorial Trotta, S.A. Adorno, T. Horkheimer, M. Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. P. 110.

[11] Editorial Trotta, S.A. Adorno, T. Horkheimer, M. Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. P.64.

[12] Esta expresión hace referencia a las consecuencias que se desencadenaron del positivismo, en donde la razón se ha convertido en simple medio auxiliar del aparato económico omnicomprensivo. Dialéctica de la Ilustración, p. 83.

[13] Ignacio Roberto Rojas Crotte, Theodor W. Adorno y la Escuela de Frankfurt. P. 83.

[14] Traducción de Bolívar Echeverría. Benjamin, W. Tesis sobre la filosofía de la historia. p.5.


Referencias

Adorno, T., Tiedemann, R., Adorno, G., Bech-Morss, S., Schultz, K. and Brotons Muñoz, A. Dialéctica negativa. La jerga de la autenticidad. AKAL, Básica de bolsillo, obra completa 6 (2005).

G W. F. Hegel. Filosofía del derecho, introducción de Carlos Marx. EDITORIAL CLARIDAD, S. A, Argentina, volumen 5 (1968).

Jay, M. La imaginación dialéctica. Historia de la escuela de Frankfurt y el instituto de investigación social (1923-1950). TAURUS, ALFAGUARA, S. A. Madrid (1989).

Adorno, T. Minima Moralia. Reflexiones desde la vida dañada. TAURUS Ediciones, S. A. Madrid (2001).

Adorno, T. Horkheimer, M. Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. Editorial Trotta, S.A. Madrid (1998).

Platón. Diálogos IV. La república. Editorial Gredos. S. A. Edición de Patricio de Azcárate, tomo 7, Madrid (1988).

Robles, M. Subjetividad y autoritarismo en la filosofía de la educación de Theodor W. Adorno. Universidad Nacional de La Plata (UNLP) / La Plata- Argentina.

Adorno, T. Educación para la emancipación. Conferencias y conversaciones con Hellmut Becker (1959-1969). Ediciones Morata, S. L. Madrid (1998).

Freud, S. Psicología de las masas. Alianza editorial Madrid, el libro del bolsillo (2010).