Memorias XVIII Foro Interno de Filosofía y Letras - Universidad de Caldas

El Arte como posibilidad del decir de una época

Caso: Débora Arango

Juan Sebastián Quintero González.

Universidad de Caldas.


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




 “¡Si! Son historias. Se puede decir que la pintura es testimonio de una época. En algunos casos es un testimonio de historias ciertas.” Débora Arango

 

 Según Kant (1977), para que se produzca un juicio de gusto, primero es necesario que exista un encuentro directo con el objeto, en este caso la representación de la pintura, de ahí nuestra posibilidad de tener un sentimiento de placer o displacer, pues la representación se da sobre el sentimiento y allí se agota.

Así el placer en el juicio del gusto depende ciertamente de una representación empírica, y no puede hallarse unido a priori a ningún concepto (no se puede determinar de este modo, qué objeto es o no conforme al gusto; es necesario hacerlo por medio de la experiencia); pero es el principio de este juicio, por la sola razón de que existe el convencimiento de que descansa únicamente sobre la reflexión y sobre condiciones generales, aunque subjetivas, que determinan el acuerdo de aquella con el conocimiento de las cosas en general, a las que se apropia la forma del objeto. (Kant, 1977, p.22)

 

 Teniendo en cuenta que Débora Arango usó el arte como manera de resistir y denunciar ciertas realidades de la época, considero que mi trabajo debe ir más allá, y permitirme rastrear y analizar ciertos elementos presentes en las pinturas de dicha artista; pinturas como “Esquizofrénica en el manicomio” (1940), “La huida del convento” (1950), “Maternidad y violencia” (1950), “Los derechos de la mujer” (1954) y “La República” (1957). Elementos que contienen de alguna manera el espíritu de la época, el espíritu de la crítica social que dejó instalado en cada una de sus obras. Así pues, como propone Hegel, para apreciar el arte no solo basta con sentir algo o con generar un gusto por algo, pues el arte va dirigida al espíritu que no se detiene en la dimensión sensible, por lo tanto es necesario desde mi perspectiva, analizar los elementos repetitivos presentes en la obra y rastrear el espíritu presente en ellas, un tipo de significado en común, o una manifestación puntual del espíritu de la época, para así poder responder a la pregunta que le da sentido a este trabajo ¿Es posible encontrar una relación entre las obras seleccionadas de Débora Arango y la realidad del conflicto político-social-cultural y como estas configuran el decir de una época?

 

Por otro lado, tener presente como propone Hegel, que el artista no debe justamente imitar la naturaleza sino más bien, presentar algo que procede propiamente del espíritu, en este caso, la crítica social. Es por ello que se busca establecer una relación entre los elementos presentes de la obra, que demuestren el espíritu de la crítica social y la materialidad del decir de la época (enunciados), la realidad en Foucault, estableciendo así, semejanzas en los elementos presentes, como una manifestación puntual del espíritu o como configuración del discurso.

 

 Para Foucault (1983), los enunciados configuran la materialidad de una época, dichos enunciados son una formación histórica y, según propone este filósofo, propios de una época al ser sometidos a los juegos de verdad, definen como dicha época se posiciona en un discurso sea este verdadero o falso.

   El discurso tiene que volver a tener en cuenta su actualidad, por una parte, para            reencontrar allí su lugar propio; por otra parte, para decir así el sentido; y finalmente     para especificar el modo de acción que es capaz de ejercer al interior de esa actualidad. (Foucault,1983, p. 2)

 

 Al preguntar por el decir de una época, se está cuestionando directamente sobre el orden del discurso y, como este está sujeto a lo que para Foucault son los juegos de verdad que se ven afectados por las relaciones de poder propias de la época, en este caso el “poder conservador”. Entonces así la realidad presentada en las obras de Arango, tienen que ver con esos modos del ver y del decir sobre una época, modos de ver y expresar en la pintura que fueron censurados.

 

 Lo que le preocupa a Foucault es entender cómo se construye la realidad a través de la configuración de un discurso o del decir de una época, y que al igual que en las obras de Arango, dichas maneras del decir y del ver, se ven permeadas y atravesadas por las relaciones de poder existentes. Además, como propone él, para entender la realidad es necesario partir de la idea de dispositivos, y dos elementos que para efectos de este trabajo serán los que me permitan establecer la relación entre la obra y el espíritu de la época; (1) un régimen de signos legibles, para mi serán los elementos en común que se encuentran en la obra, que se dice y que se puede decir y (2) un régimen de seres visibles, los que ejercen el poder y la sociedad. Para desarrollar este trabajo y hacer un rastreo por lo menos cercano a la realidad, es necesario usar de manera paralela herramientas que nos permitan interpretar de la mejor manera y poder encontrar el espíritu de la crítica social presente en la obra, herramientas como las que propone María Ocaso en “Lenguaje visual” que me permitan establecer elementos en común que señalen “crítica social” de un análisis semántico de la pintura.

 

 

  1. Rastreo del espíritu de la época (contexto)

 Es necesario hacer un recorrido por la historia en la que se enmarcan las pinturas elegidas de Débora Arango y de entender cómo el espíritu del momento se ve reflejado en cada una de sus obras, no como una realidad propiamente dicha, más bien como una discurso que, aunque se pretendía ocultar, estaba ahí como una manera de desgarrar la dignidad de cada persona y ejercer control sobre la diferencia.

 

 Débora Arango nace en Medellín (Antioquia) el 11 de noviembre de 1907 y muere en Envigado el 4 de diciembre de 2005 a la edad de 98 años. Artista que rompió con la estética establecida de la época, es reconocida por ser la primera mujer que se atrevió a pintar desnudos en Colombia, después de que su maestro Pedro Nel sugiriera pintar desnudos, lo cual la mayoría de sus compañeras de curso vieron con malos ojos; pues en el momento solo los artistas hombres pintaban desnudos, esto la llevó a enfrentarse a los poderes religiosos de la época, que la invitaron a dejar de pintar “indecencias” con riesgo de excomunión. En ese momento (1939), cuando ella decide exponer sus desnudos, el Estado le había entregado en concordato a la Iglesia el poder de vigilar la vida y el cuerpo de las personas, así pues, las mujeres no tenían muchos derechos, quedando relegadas a la voluntad del esposo. Adicional a esto el contexto político la hizo enfrentarse a políticas conservadoras de presidentes como Mariano Ospina Pérez (1946-1950), Laureano Gómez (1950-1951) y Rojas Pinilla (1953-1957), los cuales persiguieron su forma de hacer arte, por ser transgresora de la moral.

 Así pues, es considerada como una

Rebelde, transgresora, audaz, polémica, talentosa, Débora abordó la crítica social y política de su país y de su época, pintó obreros marginados, monjas, prostitutas, mujeres relegadas, el dolor y el maltrato, la situación política y las manifestaciones populares. Interpretó la realidad cotidiana, denunciando la violencia de una sociedad llena de prejuicios ancestrales. (Entrevista a la artista Carmen María Jaramillo)

Como una manera de reaccionar estéticamente al discurso predominante del momento, el discurso conservador. Después de exponer sus primeros desnudos, la crítica se abalanzó sobre Arango, pues el discurso conservador posicionado en la época pretendía censurar todo tipo de arte transgresora y por ello recurrieron a las llamadas Juntas de censura “que sugería limpiar la pornografía y la inmoralidad de la manera como lo hicieron las juntas de Manizales que purificaron la Perla del Ruiz de las ‘impudicias’”. (Débora Arango. La transgresora de los signos)

 

  1. Crítica social, la semántica de la pintura

 

 En la obra de Débora Arango es posible, rastrear y analizar ciertos elementos que vistos en el conjunto de la obra pueden tener relación o poseer un significado en común. De manera más precisa en este apartado se busca categorizar esos posibles elementos que contienen como carga semántica la idea de denuncia, de resistencia o de crítica social. Para ello se analizarán las obras (1) “Esquizofrénica en el manicomio” (1940), (2) “La huida del convento” (1950), (3) “Maternidad y violencia” (1950), (4) “Los derechos de la mujer” (1954) y (5) “La República” (1957).

 Como lo había propuesto anteriormente, me centraré en dos elementos que configuran los dispositivos de control sobre un discurso (1) un régimen de signos legibles y (2) un régimen de seres visibles.

 

 En tanto a (1) un régimen de signos legibles en las obras seleccionadas de Débora Arango que más allá de mostrarnos la realidad tal cual era, nos mostraba como bien lo propone Hegel, un espíritu de la época, una realidad que no justamente nos invita a observar una fiel imitación de la naturaleza sino, más bien, nos presenta a través de la fantasía cómo existe unidad entre lo ideal y lo real, dejando que salga a flote lo que se encuentra entre lo sensible y el pensamiento puro, pues solo así es posible, no limitados a la dimensión sensible encontrar en la obra de Arango una representación clara del espíritu de la crítica social. De igual manera, a través de esos signos legibles presentes en la obra que nos indican elementos de la realidad de la época, es posible asemejarlo a lo que María Ocaso llama “Lenguaje visual” y que dice “contribuye a que formemos nuestras ideas de cómo es el mundo, ya que a través de él absorbemos y creamos información, un tipo de información especial que captamos gracias al sentido de la vista” (Ocaso, 2009, p.22).

 Creo que a partir de este momento es conveniente entender el espíritu de la época presente en la obra no meramente en términos hegelianos, sino más bien, recogiendo lo expuesto en este trabajo propuesto por Hegel, Foucault y Ocaso, el espíritu de la época presente en la obra consiste en términos de este trabajo en la realidad que es expresada a través del arte posicionada en un momento preciso de la historia de la cual obtenemos información especial mediante el sentido de la vista. También es preciso aclarar, que como lo propone la semiótica para que un receptor entienda un mensaje, es necesario que exista un código común entre ambos, en este caso la obra y la realidad. Adicional a esto, Ocaso nos brinda un elemento que nos permitiría entender aún mejor la nueva idea de espíritu que he propuesto en este trabajo, el efecto realidad, el cual “hace que, cuando estemos viendo el retrato de una persona mediante una fotografía, parezca que la tenemos delante, porque no necesitamos hacer equivalencias entre la realidad (la persona) y su representación (el retrato)” (Ocaso. 2009: 23-29), esto mismo sucede cuando se nos presenta una de las obras seleccionadas de Arango, pues es posible prescindir de las equivalencias entre lo que podemos observar en las obras a continuación analizadas y la situación política-social-cultural de la época.

Y bien como señala Gadamer (2005):

La obra de Arte, es la conjunción de presente, pasado y futuro, puesto que es algo ya conformado que está siendo de representación y que está abierto a otras re-presentaciones futuras. Puesto que lo ha sido su ser ahí es lo “sido” porque es su pasado y no se configura más que a partir de su historia: que es “siendo” porque esta historia no es más que en el presente en el que ser ahí se encuentra arrojado, y es advenir porque es posibilidad siempre abierta a otras posibilidades en otro futuro que está porvenir. (González, 2005, p.91)

 

 Por otro lado, tenemos (2) el régimen de seres visibles, en este caso son los que ejercen el poder y la sociedad. Es por ello que, a continuación, me atreveré a proponer elementos que más allá de representar la propia época, nos invitan a reflexionar sobre el efecto realidad que es posible observar incluso a través de la ficción y, en donde nos es posible establecer una relación entre los que se puede decir (1) y quien lo puede decir (2). Ahora bien, vale la pena aclarar que dichos elementos presentes en las obras, al ser sujetos a la interpretación del receptor, podrían configurar una transmisión de diferentes mensajes, de acuerdo a quien observa; por tanto aunque no pretendo ahondar en dicho tema, es necesario distinguir lo que propone Ocaso entre el discurso denotativo y el discurso connotativo presentes en la imagen (pintura).

 

 Pues bien, en el análisis que se hará a continuación de cada obra se dará entorno al discurso connotativo, que hace alusión a un mensaje subjetivo del signo presente en la imagen a nivel simbólico, o en otras palabras, sujeto a mi propia interpretación, pues como ya se ha mencionado, dicho análisis estará a la luz de lo que supone la crítica social y el “punctum” que propone Barthes como “elemento del producto visual que “punza” al espectador, funcionando como un detonante que lo extrae de la corporeidad de la imagen y lo conecta con sus propias experiencias y sensaciones como individuo” (Ocaso, 2009, p.43) o lo que en términos de este trabajo será equivalente a “la semántica de la pintura”.

 

  1. La crítica social a través del arte

 

 Teniendo como sustento la crítica social en la obra de Débora Arango, es preciso contextualizar como el arte ha servido para manifestar una relación de semejanza entre la realidad y la ficción, como la pintura, en este caso, se configura en un discurso que pretende denunciar lo que no se decía con palabras; lo que me lleva a establecer una relación con lo que proponía Foucault al analizar la materialidad del decir de una época, los enunciados propios de la época, en este caso la carga semántica presente en cada uno de los elementos que componen la obra. En este apartado propongo junto con Foucault el entender cómo se estructuró el discurso en torno a la realidad y cómo dicha realidad (vista a través de la pintura, la pintura como una posibilidad del decir) determina las condiciones de dicha posibilidad histórica, y entender que la realidad como la propone Foucault es únicamente la composición de los modos de decir o de ver afectado por ciertas relaciones de poder o reglas que determinan lo posible.

 

 Para llevar a cabo el análisis de las obras, me basaré en el concepto de retórica visual propuesto por Ocaso:

se entiende un sistema de organización del lenguaje visual en el que el sentido figurado de los elementos representados organiza el contenido del mensaje. (…) se utiliza cuando se quieren emplear ciertos elementos de la comunicación visual para transmitir un sentido distinto del que propiamente les corresponde, existiendo entre el sentido figurado y el propio alguna semejanza desde donde establecer una referencia. (2009)

 

Lo anterior va directamente relacionado con el discurso connotativo, o la manera de leer la pintura, y al igual que en el lenguaje oral y escrito se tienen en cuenta para dicha lectura figuras retóricas o tropos como la Metáfora, el Paralelismo, la Oposición, la Hipérbole y el Préstamo (Ocaso. 2009: 86-88)     que nos permitan entender y rastrear el espíritu de la crítica social mediante un análisis semántico de la pintura.

 

  1. “Esquizofrénica en el manicomio” (1940)

 

Paralelismo: Ocurre cuando dos elementos de la misma representación se asemejan.

Elemento de la crítica social: La libertad de expresión, cosa de hombres”.

 

 Los dos elementos en los cuales desde mi interpretación es posible realizar un paralelo, es la mujer que sugiere ser la “esquizofrénica” y la referencia de los cuadros o posters en la parte de atrás. Ambos elementos nos ofrecen en contradicción con la idea inicial de que se trata de una persona privada de su libertad, la idea de “mujer libre”, aquella mujer que puede decidir sobre su vida y su cuerpo, la mujer dueña de su propia existencia, la mujer que ama y la mujer que decide sobre su sexualidad. La protagonista es el paralelo de esa mujer que, por asumir una libertad, no existente en esa época, es tildada de loca y encerrada en un manicomio por proclamar su libertad; la libertad que a mi parecer solo era posible como objeto de publicidad para transmitir nada más unos ideales de mujer perfecta y sumisa y, un claro mensaje de que la mujer que se crea libre, está loca y por lo tanto debe estar al margen de la sociedad conservadora.

 

  1. La huida del convento (1950)

 

Oposición: Ocurre cuando dos elementos de la misma representación son evidentemente opuestos o contradictorios.

Elemento de la crítica social: “La iglesia y el Estado nos controlan el cuerpo y la vida”.

 

 En el caso de esta pintura los dos elementos de oposición son claros, en la parte de atrás se logra ver tres religiosas y una cruz, al igual lo que parece ser un rosario en la parte inferior; elementos claramente de connotación religiosa y carga moral, en oposición a un cuerpo desnudo y sexualizado que a la luz de la época en la que fue pintada refleja el poder que tenía la iglesia sobre el control del cuerpo y la vida y, la idea de la desnudez como algo impúdico e inmoralmente aceptable. No solo se oponen dos representaciones, sino dos concepciones de la moral de la época; la moral conservadora basada en la religión católica y el poder que esta tenía sobre el uso y disposición del cuerpo, y la moral liberal que pretendía obtener y otorgar libertades antes inconcebibles.

 

  1. Maternidad y violencia (1950)

 

Hipérbole: cuando se exagera de forma explícita algún elemento de la imagen.

Elemento de la crítica social: “Es él, el hombre, quien decide por mí”.

 

 Esta imagen la podemos situar históricamente en un momento de violencia y transiciones complejas de nuestro país, la reforma liberal apoyada por gran parte del sector comunista se ve debilitada por la renuncia del entonces presidente Alfonso López Pumarejo (1945) y el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán (1948); por lo tanto, como es posible ver en la pintura, la posición de la mujer en dicha sociedad queda relegada a la maternidad, una exageración de la mujer como sujeto dador de vida, pero marginada y despojada incluso de su propia vida, con trapos viejos que no alcanzan a cubrir si acaso las “vergüenzas” de su época. Es justo en ese momento que se hizo más fuerte la confrontación entre los partidos conservadores y liberales en Colombia, en el cual el único papel posible de la mujer era el cuidado de los otros, y no del suyo propio.

 

  1. Los derechos de la mujer (1954)

 

Préstamo: cuando se recurre al estilo de otro autor para argumentar su discurso.

Elemento de la crítica social: “Libres por fin”.

 

 El elemento prestado en esta obra del cual me permito partir el análisis de esta obra, es el estilo similar de la obra representativa del expresionismo “El grito” de Edvard Munch (1893), que nos presenta un atardecer en lo que parece ser un muelle, con un personaje principal que nos transmite la idea de desesperación y profunda angustia. Fue precisamente en 1954 que en la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, se le otorgó el derecho a la ciudadanía a las mujeres , lo que supuso un “grito” literal a las políticas ultraconservadoras y religiosas de la época, pues desde ese momento la mujer como ciudadana colombiana obtuvo el derecho a elegir y por lo tanto a ser elegida, algo que como es posible ver en la pintura, le ofrecía a la mujer la posibilidad de ser visibilizada y tenida en cuenta como parte fundamental de la sociedad, lo cual va directamente relacionado con su posibilidad de expresarse libremente y de hacer de su cuerpo y su vida su propio arte.

 

  1. “La República” (1957)

 

Metáfora visual: sustitución de un elemento de imagen por otro cuya relación de semejanza es arbitraria.

Elemento de la crítica social: “Estado, mi dueño y señor”.

 

  En esta obra es posible ver como metafóricamente los dirigentes de un estado conservador se ven sujetos a una constante doble moral, pues es ese animal oscuro el poder, controla y debe tomar decisiones que a los ojos críticos serían juzgados; unas como moralmente inaceptables y otras como aceptables, pues se supone que es el Estado el que dirige y guía por el mejor camino los ideales de la sociedad, pero también está la imagen del Estado que debe ejercer control sobre aquello que amenace directamente en ese momento los ideales y las costumbres conservadoras. Aparece el Estado en forma de buitres, consumiendo el cadáver de una mujer, la idea de mujer y resistencia presente en cada una de las obras, esa idea de la mujer como una obligación al cambio constante, la mujer como una amenaza a las costumbres conservadoras y a la moral de la iglesia, la mujer como metáfora de resistencia y cambio.

 

  1. Discusiones y conclusiones en el espíritu de la obra

 

 La idea del presente trabajo no consistía en forzar una búsqueda del espíritu presente en la obra, sino en presentar junto con Hegel, Foucault y Ocaso, una manera diferente de interpretar y leer el arte, teniendo en cuenta como lo propuso Foucault, la importancia del contexto en el que se configuraron ciertos discursos como verdaderos en el marco de unas relaciones del poder, que anteriormente trate de ejemplificar y resaltar con elementos presentes en las obras seleccionadas de Arango.

 

 A través de tropos literarios y leyendo las pinturas como si fueran un escrito en prosa con un mensaje claro de crítica social y resistencia, se hace posible no de manera lógica, sino poética entender por medio de enunciados lo que una época tiene para contarnos, lo que una pintura tiene para gritar, no con sus palabras, sino con las palabras del que decidió pintarla; palabras que no se leen, palabras que se viven y se sienten: Paralelismo: La libertad de expresión, cosa de hombres”, Oposición: “La iglesia y el Estado nos controlan el cuerpo y la vida”, Hipérbole: “Es él, el hombre, quien decide por mí”, Préstamo: “Libres por fin”, Metáfora visual: “Estado, mi dueño y señor”.

 

 La importancia del decir de una época en el arte como sinónimo de crítica social y la materialidad de la época permiten interpretar en el arte una realidad, el arte como una posibilidad del decir de una época y la materialidad histórica del conflicto político colombiano. Así pues, para concluir este trabajo es necesario, a mi parecer, dar luz a lo que podría significar crítica, pues bien, Kant nos da un acercamiento por dos vías a lo que para él significa crítica “a) aquella que se interroga por las condiciones formales o trascendentales de los enunciados verdaderos; b) la que se pregunta por la veridicción”, lo que a ojos de Foucault sería lo que hemos estado haciendo a lo largo del trabajo, poner en cuestionamiento cuáles han sido los juegos de verdad y de qué manera o través de qué mecanismos han sido posicionados dichos discurso como verdaderos y capaces de ejercer control y poder en una sociedad.


Referencias

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Arango, D. (Sin fecha) Datos biográficos. Recuperado de: http://www.banrepcultural.org/coleccion-de-arte-banco-de-la-republica/artista/d%C3%A9bora-arango-p%C3%A9rez

Arango, D. (Sin fecha) Datos biográficos. Recuperado de: http://deboraarango.edu.co/portal/index.php/nuestra-historia-debora-arango

Dallorso, N. (2017) Notas sobre el uso del concepto de dispositivo para el análisis de programas sociales Espiral, Estudios sobre Estado y Sociedad, Vol. XIX No. 54 Mayo / Agosto de 2012. Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/pdf/espiral/v19n54/v19n54a2.pdf

Foucault, M, (1983). ¿Qué es la ilustración?

Foucault, M, (1968). Las palabras y las cosas, una arqueología de las ciencias humanas. Siglo XXI Editores.

González, M, (2005). Arte develado, Consideraciones Estéticas sobre la Hermenéutica de Gadamer. Herder. México.

Kant, I. (1977) Crítica del juicio.

Museo de Arte Moderno (Sin fecha) Pinturas de Débora Arango. Recuperado de http://elmamm.org/Colección-MAMM/Colecciones/AutorID/28?Title=Débora%20Arango

ONU (2002) Derechos de la mujer. Bogotá: Nuevas Ediciones Ltda. Recuperado de: http://www.hchr.org.co/phocadownload/publicaciones/series_tematicas/Derechos_de_la_Mujer.pdf

Revista Arcadia (2019) Historia (privada) de la violencia colombiana. Arcadia. Recuperado de: https://www.revistaarcadia.com/libros/articulo/historia-politica-de-colombia-otty-patino-decada-del-50/66149

Silva, R. (2007) Hace 50 años la mujer votó por primera vez en Colombia. Caracol Radio. Recuperado de: https://caracol.com.co/radio/2007/12/01/entretenimiento/1196526720_514409.html