Memorias XVIII Foro Interno de Filosofía y Letras - Universidad de Caldas

Trabajo, formación cultural y afirmación de la autoconciencia como condición necesaria para el progreso social desde la filosofía de Hegel

¿Es el proceso de trabajo y formación cultural gracias al cual evoluciona o progresa la sociedad según la filosofía de Hegel?
ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

Lo que lleva al planteamiento de esta pregunta es conocer si mediante la filosofía de Hegel se pueden rastrear elementos que pongan en evidencia la idea de progreso en la sociedad, en su devenir o movimiento a través del tiempo. Esos cambios  se dan gracias a la interacción social que surge entre los sujetos que conforman la sociedad. Estos sujetos crean relaciones entre ellos, pero estas relaciones nunca se dan en igualdad, ya que, siempre ha de haber un grupo de sujetos que domina y otro grupo que es dominado. A partir de esa relación de amos y esclavos la sociedad establece una realidad de momento para mantener esa relación. Cuando se intenta cambiar esa realidad hay elementos en la sociedad que se transforman y pueden permitir su progreso.

 

Abstract

What leads to this question is to know if through Hegel's philosophy it is possible to trace elements that  evidence the idea of progress in a society, in its becoming or movement through time. Those changes have place thanks to the social interaction raised between the subjects (agents) that shape the society. Although subjects (agents) create relationships among them, those relationships are not equal given the fact that there always must be a group that dominates and another one who is dominated. Based on this dialectic relation of masters and slaves, a society stablishes a momentary reality to keep that relationship. When there is an attempt to change that reality, there are elements in the society that get transformed and may allow its progress

Palabras Clave

Recognition, work, progress, awareness, Hegel, social progress

1. De la certeza sensible a la certeza de sí

 

Para comenzar hay que saber cómo es el comportamiento de la conciencia en su proceso de conocimiento del mundo y de sí misma para entender los momentos en los cuales surge la interacción social, y como ésta es necesaria para los sujetos cognoscentes lograr ser autoconscientes, además de cómo la necesidad de autoconciencia implica que la interacción social se de en relación de dominante y dominado y no en condiciones de igualdad. El proceso de conocimiento en Hegel nos dice que la conciencia pasa por varias etapas. Una de ellas es la certeza sensible, momento en el cual la conciencia empieza conociendo los objetos del mundo, en un primer instante de manera inmediata por medio de los sentidos. En este momento no hay determinaciones y no se conoce nada del objeto, sin embargo, la conciencia tiene certeza de la existencia del objeto. Otro instante es la percepción, aquí la conciencia busca definir las determinaciones del objeto, estas son avizoradas por la conciencia a partir de las características del objeto y al mismo tiempo toma estas características como totalidad para la construcción de conceptos. En otras palabras, a partir de una experiencia subjetiva con el objeto se construyen imágenes mentales y así se vuelve objetivo el objeto. Una vez dada la determinación se marca la diferencia entre la conciencia y las demás cosas que están fuera de ella, lo otro. Nos dice Hegel que la etapa de la conciencia en la cual ésta logra la construcción de conceptos es el entendimiento, y que, dicha construcción se da a partir del movimiento de la conciencia con el objeto.

La conciencia para afirmarse a sí misma como autoconciencia debe tener como esencia todo lo que es para sí misma y por sí misma: debe ser libre, independiente, su objeto absoluto debe ser el “yo”; pero para hacer ese movimiento hacia sí misma y saberse como libre e independiente, debe lograr ser reconocida con todas las anteriores determinaciones por otra conciencia que a su vez también buscará para ella ese mismo reconocimiento. Todo lo que es diferente de la conciencia o está fuera de ella debe mantenerse como no esencial y ser marcado como diferente. Cuando la conciencia marca a algo como diferente, lo hace para auto determinarse a partir de esa diferencia. Por lo anterior es que la relación con la naturaleza no presenta mayor inconveniente, pero en la relación con otra conciencia las cosas son más complejas. 

 

2. De la certeza de sí a la confrontación de conciencias. Surgimiento de la interacción social

 

Cuando dos conciencias independientes se encuentran la una frente a la otra, cada una identifica a la otra como algo que es diferente a todos los demás objetos del mundo, pero que es, sin embargo, igual a ella. Estas dos conciencias independientes – al menos hasta este punto- se ven al principio como objetos comunes. Ambas en su hacer buscan romper la uniformidad de su relación con la otra y superarla para buscar reconocimiento. Una conciencia supera la otra y es reconocida por un juego de fuerzas o una lucha de conciencias. Como se dijo líneas atrás, en un comienzo la conciencia es simple ser para sí idéntica a sí misma y el objeto absoluto para ella es el “yo”, su ser para sí es inmediato y singular. Todo lo que no es esencial para la conciencia es lo otro,  lo diferente que es marcado con el carácter negativo. Pero a diferencia de la relación con la naturaleza, ese otro es en este caso también conciencia. Las dos conciencias se ven la una a la otra como objetos comunes, en la medida en que ambas son puro ser para sí, y no hay nada en cada una que no sea para ellas mismas, el hacer y la intencionalidad es independiente en ambas, la vida los determina también como objetos comunes. Las dos conciencias aún no son autoconciencias, pues no han hecho el movimiento de abstraer todo lo inmediato para marcarlo con el carácter de lo negativo y lograr la abstracción total hacia sí mismo 

Lo problemático de lo anterior se da en que, cuando una conciencia va a conocer el mundo lo marca como diferente, como lo negativo y el mundo o el objeto que está conociendo no va intentar negarla. Cosa distinta pasa cuando va a conocer otra conciencia, pues esa otra conciencia va intentar negarla así como lo hace ella, se da un sentimiento recíproco de negación, pues ella también necesita determinarse y es independiente en su hacer. Con la aparición de la otra conciencia se da un paso muy importante para realizar el movimiento hacia sí mismo, a saber que con la otra conciencia la primera ha de empezar a tener certeza de sí y viceversa. Con la aparición de dos conciencias que intentan conocerse recíprocamente a través de la negación del otro para lograr así auto determinarse subyace en el pensamiento del filósofo alemán la idea de interacción social, pero a continuación se verá que esa interacción social no es una interacción pacífica.  Por el contrario ésta interacción social es de lo más hostil y violenta, pues para que esa relación avance y madure a relaciones complejas como las de nuestros días, en un comienzo, según el pensamiento que se sigue del sistema de Hegel, hay que tender a la muerte del otro, pues como la muerte es total negación de la vida y por tanto del ser, en esta instancia es la mejor manera de negar la otra conciencia y lograr la abstracción hacia sí misma. La interacción social entonces, nace de la confrontación.

Este proceso es una lucha a muerte, la cual implica el rompimiento de la uniformidad  de lo común entre las dos conciencias. Las dos conciencias deben despreciar la vida, tanto la propia que deben poner en juego en la lucha, como la vida del otro que buscan acabar. Se pierde la equidad de las conciencias o una se pone sobre la otra cuando en una el deseo de ser reconocido es más fuerte que el temor a morir y en la otra el temor a morir es más fuerte que el deseo de reconocimiento. Aquí la conciencia que teme perder la vida se convierte en la conciencia del esclavo, la que reconoce a otro; pero la conciencia que se sobrepone, se convierte en la conciencia del amo que es el reconocido. En este reconocimiento surge una primera figura de la autoconciencia en la figura del amo. Esta autoconciencia es una figura falsa de autoconciencia, y más adelante se mostrará por qué.

Al perder la lucha por el reconocimiento la conciencia del esclavo se vuelve negación, esta negación se da al no ser reconocido como una conciencia, pues el amo le ha quitado su esencia como entidad autónoma, lo cosifica y se vuelve dependiente de la voluntad del amo. Por tanto, la conciencia del amo se reconoce a sí misma como autoconciencia, en la medida que es reconocido así por otro. Ese otro que es la conciencia del esclavo no se reconoce así mismo, sino que se ve a sí mismo como una conciencia dependiente por miedo a morir. La existencia del esclavo y por tanto su esencia, está en la servidumbre o en el trabajar para el amo:

 

En estos dos momentos deviene para el señor su ser reconocido por medio de otra conciencia; pues ésta se pone en ellos como algo no esencial, de una parte, en la transformación de la cosa y, de otra parte, en la dependencia con respecto a determinada existencia. (Hegel, 1978, p.118).

 

Al haberse establecido una conciencia dominante y reconocida; y otra dominada y que reconoce, empiezan a tomar forma las relaciones sociales, tal vez no en la cosmología de estados modernos, pero sí en una anterior a ellos, como por ejemplo los estados imperiales, monárquicos o feudales. En esta relación el amo se vuelve una conciencia pasiva que se entrega de lleno a la satisfacción de sus deseos por medio de la conciencia del esclavo que transforma la naturaleza en cosas para él. Es muy importante tener claro cómo se da la anterior relación, porque en ella las dos conciencias, tanto la del amo como la del esclavo son falsas conciencias. Por una parte, la conciencia del amo no es reconocida como la de un sujeto por la conciencia del esclavo, la conciencia del esclavo lo reconoce como señor, no como hombre. Por otra parte la conciencia del amo se cree libre e independiente, pero al encontrarse en la quietud depende de otra conciencia para satisfacer sus necesidades, y si es dependiente no puede ser libre ni autónomo, y por tanto, no puede ser autoconciencia; de otro lado, la conciencia del esclavo en ese momento también es una falsa conciencia, pues depende de otra conciencia y está cosificada. Esta intuición del filósofo alemán nos dice que los hombres son necesariamente seres sociales, sin importar que la interacción que los une se dé de manera desigual, pues como se pudo ver hay una relación recíproca de dependencia

 

3. El trabajo y la formación cultural

 

Gracias a lo anterior el desarrollo de la actitud crítica y de la formación de la cultura se da en la conciencia del esclavo, mediante la relación que este tiene con la naturaleza por medio del trabajo, cosa que es imposible que llegue a suceder en la conciencia postrada del amo. El trabajo genera en la conciencia del esclavo reflexión, que es la noción de que se posee la capacidad de transformar la naturaleza en cosas y que la otra conciencia no posee esa capacidad. En el estado de la reflexión la conciencia se da cuenta que de su capacidad de transformar los medios hace que la conciencia del amo dependa de su capacidad, lo cual lo llevará a buscar la emancipación. La conciencia del esclavo ve su esencia en la naturaleza que transforma, pues en ese proceso se sabe independiente.

 

La relación negativa con el objeto se convierte en forma de éste y en algo permanente, precisamente porque ante el trabajador el objeto tiene independencia. Este término medio negativo o la acción formativa es, al mismo tiempo, la singularidad o el puro ser para sí de la conciencia que ahora se manifiesta en el trabajo fuera de sí y para el elemento de permanencia; la conciencia que trabaja llega, pues, de este modo a la intuición de ser independiente como de sí misma. (Hegel, 1978, p.120)

 

El trabajo se define en esta medida como la relación del esclavo con el objeto, donde el esclavo toma este objeto del mundo y lo transforma en un objeto totalmente diferente, en el objeto de satisfacción del deseo o de necesidad del amo. El trabajo es en una primera instancia la razón por la cual la conciencia del esclavo se vuelve cosa, en la medida en que se vuelve ser para otro y no ser para sí; sin embargo, permite que esta se desarrolle al convertir la acción del trabajo en acción formadora. Al convertirse en “ser” para ser para otro, la conciencia del esclavo es lanzada a satisfacer las necesidades del amo mediante su trabajo. La mediación entre la necesidad del amo y el objeto que es transformado, es donde la conciencia del esclavo se ve como “ser” para sí. Esta mediación que es el trabajo es lo único que le es propio a la conciencia del esclavo y es por eso que en ello busca su independencia. 

Al ser el trabajo el proceso donde la conciencia del esclavo se sabe independiente, este se vuelve más relevante que el objeto producto de la necesidad del amo, en otras palabras, el medio se vuelve más importante que el fin. La relevancia del trabajo hace que este proceso se desarrolle, por ejemplo, que la necesidad de comida se convierta en un proceso formativo, de educación y refinamiento del proceso que conlleve al desarrollo de la agricultura. En esta medida se dice que el esclavo convierte el mundo natural en mundo histórico. Al ocuparse de la totalidad de necesidades y deseos y a su vez formarse en el proceso, se puede implicar que el desarrollo o el progreso solo se pueden dar en la conciencia del esclavo, que se vuelve conciencia reflexiva. El desarrollo de la conciencia reflexiva implica también el desarrollo de la actitud crítica, que lo lleva a darse cuenta que, la conciencia del amo es más dependiente que él mismo a pesar de ser esclavo, esta reflexión lo llevará a buscar su libertad y emancipación.

La conciencia reflexiva no es tampoco una verdadera conciencia, pues busca su independencia a través de la relación con la naturaleza y la conciencia puede diferenciarse en la naturaleza pero no identificarse en ella, por tanto, no le es esencial. La conciencia reflexiva busca, por tanto, su libertad por medio de la confrontación en contra de la conciencia que la posee, la conciencia reflexiva del esclavo luchará por su libertad en contra de la conciencia del amo. Pero estando en un estado de inferioridad el esclavo se da cuenta que esa lucha por la libertad es imposible, pues bien, de esa lucha solo puede haber un ganador y ese será el que sea poseedor de la fuerza (bélica, estatal, comercial, etc.). Al no poseer la fuerza, la conciencia del esclavo toma uno de dos caminos: tomar una posición estoica o una posición escéptica.

 

4. La conciencia estoica y la conciencia escéptica

 

La conciencia reflexiva que toma una postura estoica, es una que toma una posición de resignación. Su condición le dice que si la lucha por la libertad con el amo es imposible, debe seguir estando sometido y seguir buscando su libertad en el trabajo para el amo, pero esta libertad es una libertad falsa u obstinada. Por otro lado la conciencia reflexiva que toma una posición escéptica, es una conciencia que duda de la posibilidad de la libertad y toma una postura diferente en la lucha.

La sociedad mantiene su relación de momento cuando las conciencias reflexivas se mantienen en una posición estoica. La conciencia estoica significa mantener la realidad existente, mantener las relaciones de dominación y enajenarse al trabajo. Esta es la conciencia desgraciada del espíritu en la filosofía de Hegel, la conciencia sin conciencia. El estado de sumisión de esta conciencia acepta y se postra a su destino de esclavitud. 

La conciencia que toma una posición escéptica sabe que la libertad es imposible determinarla, mantiene en ella la duda, y la duda implica movimiento. Este movimiento es el generador de cambios en la sociedad donde se trae progreso, la conciencia es la que deviene progreso porque en su actitud escéptica encuentra en su capacidad de transformación la conciencia de sí.

 

5. La idea de progreso

 

Como progreso podríamos entender como aquel cambio o transformación de un estado a otro mejor. Esa mejoría implica, en el caso de las relaciones sociales, el reconocimiento y ejercicio de derechos y libertades en personas que identifican que con los que goza son insuficientes para vivir de manera digna, o a personas que no gozan con ninguno. Esta idea de progreso tiene como consecuencia el planteamiento de que si la sociedad ha progresado, es preferible vivir en tiempos actuales que en tiempos anteriores, donde los derechos y libertades eran en extremo limitados o nulos.  

A pesar de que en la sociedad contemporánea se viven a diario atropellos a los derechos y libertades de diferentes grupos humanos por motivo de su ideología, raza, religión, sexo, etc. En algunas regiones del mundo, lo cierto es que, en contraste con sociedades anteriores a la nuestra podemos disfrutar de una gama amplia de derechos que protegen y cobijan de reconocimiento a grupos humanos explotados y cosificados a través del tiempo como por ejemplo: las mujeres, los negros, los trabajadores, etc. 

En el caso de las mujeres, es explícito que han ocupado el papel de servidumbre y son relegadas a labores domésticas, consideradas inferiores física e intelectualmente, se les prohibió trabajar, estudiar y depender de sí mismas. El progreso de la sociedad ha dado el reconocimiento a las mujeres como iguales a los hombres y, por tanto, de ser capaces de realizar las labores antes exclusivas de los hombres como: trabajar, estudiar y ganar independencia. Los negros, un grupo históricamente cosificado, que tiene en su piel la figura del esclavo, es un ejemplo claro del progreso social, por un lado estuvieron en una sociedad que los esclavizó y los sustrajo de su tierra, luego, una vez superada la esclavitud, fueron segregados y discriminados. Ahora gozan de diferentes derechos que los reconocen como sujetos de derechos. En el caso de los trabajadores, desde el comienzo de la revolución industrial y la propagación del capitalismo fueron sometidos a jornadas desmedidas a cambio de un salario que solo les permitía la supervivencia y recuperación de fuerzas para otra jornada. Ahora los trabajadores gozan de mejores condiciones que les permiten, entre otras cosas, denunciar la explotación laboral y garantizar el tiempo de ocio y esparcimiento.  

Es verdad que en los tres grupos mencionados (mujeres, negros y trabajadores) los derechos y libertades con los que cuentan en la sociedad actual se ven insuficientes, y es la razón por la cual esta sociedad está en crisis. También es verdad que los derechos y libertades son más amplios que en sociedades anteriores, y la razón de ello es que ha habido progreso. 

 

6. La conciencia escéptica, el portaestandarte del progreso

 

Dado todo lo anterior se puede rastrear que la sociedad progresa en la medida en que, a partir de las relaciones sociales de dominación y dominado, se establece una realidad de momento, esa realidad de momento entra en un estado de crisis en el cual  la clase que es dominada busca emancipación de la clase dominante. De la confrontación en el estado de crisis se pueden tomar dos caminos, el estoico en el cual se concluye que la realidad de momento es inalterable y no hay otra salida que la sumisión y seguir postrado a la realidad existente; el otro camino es el escéptico, donde la realidad existente se pone en duda, donde hay movimiento, formación cultural y crítica que deviene luego en la transformación de la realidad de momento, habiendo progreso. Hablo de progreso en la medida en que, esos cambios a través de la historia han llevado a una ampliación de derechos y libertades.

Lo anterior lo vio Hegel gracias al cambio de la realidad de momento que se dio a partir de la crisis que precedió a la revolución francesa, en la cual una clase dominada toma a través de la reflexión posiciones escépticas que los hicieron dudar de las condiciones de su realidad de momento para motivarlos a cambiarla, lo que trajo consigo algo de trascendente importancia, como la declaración de los derechos humanos. En nuestros días, la sociedad se encuentra en un estado de crisis, ya que, hay una proliferación de grupos en busca de identidad, en busca de ser reconocidos, pues en su reflexión se han visto como grupos que han sido negados, dominados, excluidos, cosificados, etc.  

Cierto número de corrientes de la política contemporánea gira entorno a la necesidad, y a veces la exigencia de reconocimiento. Puede argüirse que dicha necesidad es una de las fuerzas que impele a los movimientos nacionalistas en política. Y la exigencia aparece en primer plano, de muchas maneras, en la política actual, formulada en nombre de algunos grupos minoritarios o “subalternos”, en algunas formas de feminismo y en lo que hoy se denomina la política de “multiculturalismo” (Taylor, 2009).

Los grupos que buscan reconocimiento en las sociedades actuales son las conciencias escépticas de las que Hegel nos habla en su filosofía, pues son los que ponen en crisis a la sociedad para obtener un progreso que se ve reflejado en la ampliación de derechos y libertades, tal es el caso, como lo muestra la anterior cita,  con los grupos feministas que, a través del tiempo han logrado mayores libertades para las mujeres, un grupo históricamente puesto en posición de inferioridad frente a los hombres. Por lo tanto, podemos decir que la sociedad avanza en la medida en que los grupos dominados logran cambiar la realidad de momento por medio de la reflexión, la cual los llevan a querer ser reconocidos y a buscar independencia. 
 

7. Conclusión

 

La interacción social surge de la confrontación y en condiciones de desigualdad. Bajo estas condiciones se crea una realidad de momento donde un grupo domina a otro y lo cosifica. El grupo que es dominado crea una relación con la naturaleza que no se da en el grupo que domina, el trabajo. Mediante el trabajo el grupo dominado, que es la conciencia del esclavo, desarrolla actitud crítica y formación cultural, que lo hará tomar conciencia de la dependencia que tiene el amo hacia él, lo cual implica que el esclavo busque emancipación e independencia (tome posición escéptica) o bien lo puede hacer tomando una posición resignada (posición estoica). 

Para que la sociedad pueda progresar, es necesario que la conciencia del esclavo tome posición escéptica, la cual busque apartar su condición de cosa impuesta por otra conciencia que se cree superior. En esa búsqueda la conciencia escéptica lucha por el reconocimiento.

La lucha por el reconocimiento, implica en el acto de reconocer, una superación del estadio primitivo de naturaleza, es el momento en el cual el “para sí” adquiere un status jurídico, el cual no puede llegar a desarrollarse sin el sometimiento del “para sí” del otro, sin una lucha a muerte por el reconocimiento del otro. (Bruch, 2016)

El progreso en la filosofía de Hegel se puede caracterizar como el resultado de lucha que emprende la conciencia escéptica por su reconocimiento, en donde transforma condiciones de la sociedad donde se ve inmersa para mejorar las condiciones que determinan su existencia y eso se refleja en una ampliación de derechos y libertades.


Referencias

Bruch, C. F. (2016). Ser para otro: esclavitud y trabajo en el pensamiento de Hegel. Marxismo y Revolución, 07.

Hegel, F. (1978). Fenomenología del espíritu. México D.F: Fondo de Cultura Económica.

Sopó, A. M. (2007). El concepto hegeliano de formación. Una aproximación. Logos, 39-47.

Taylor, C. (2009). El multiculturalismo y "la política de reconocimiento". México: Fondo de Cultura Económica.