Año 4 No. 6 Febrero - Junio de 2010

Presentación del grupo de trabajo académico en pensamiento ambiental


Ana Patricia Noguera Sergio Ramírez Agudelo


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




Presentación del grupo de trabajo académico en pensamiento ambiental

Ana Patricia Noguera
Sergio Ramírez Agudelo

     Caminando  por  los  estrechos   lugares  de algunas de las construcciones epistemológicas, éticas, estéticas y arquitectónicas de la cultura occidental, con la pretensión de escudriñar arqueológicamente sus estructuras, para hallar un esbozo, o quizás una forma que nos dé respuesta por lo desgarrado de esta época, llena de sollozos, el Pensamiento Ambiental agrieta una pregunta creada por necesidad histórica: ¿Es la crisis ambiental, una crisis civilizatoria? pregunta por la que se recorren sucesos de destrucción descomunal del lugar habitado entre el cielo y la tierra. Cómo es posible pensar la crisis civilizatoria  en  términos  de  una relación entre ecosistema y cultura, en donde un discurso como el de sujeto y objeto, ve desplazado al hombre como proyecto sin ecosistema y al ecosistema como lugar sin hombre, hombre  sujeto  dotado  de  razón y piso de todo conocimiento posible, y naturaleza objeto inanimado, respondiendo como libro abierto a las preguntas hechas por el hombre. La epistemología es una confrontación contemplativa con la naturaleza, naturaleza que se cree precisa, y por precisa verdadera, por verdadera armónica, por armónica bella, y lo que debe hacer el hombre es comportarse de acuerdo con esta precisión y armonía del mundo;   antropocentrismo   que   dilata el rose descoordinado del cuerpo con el lugar que habita, el hombre no es ya animal que poetiza su espacio dándose su lugar, sea en el rincón irreconocible de la calle, que es irreconocible, porque de ellas no tenemos relatos, o en ese paraje intrincado que es  el cuerpo, donde las narraciones se hacen un lugar.

     La  entrada  de  manera  triunfante   en   los 80s del discurso neoliberal, con sus vocabularios que harán del concepto capital un fantasma asolador de los territorios latinoamericanos, terminologías del “recurso”, palabra económica que se pasea galante en la punta de sus pies, bailando la danza del “desarrollo sostenible”. “Recursos humanos,” recursos ambientales” y “recursos ancestrales” etc. El neoliberalismo se nos muestra como  única  posibilidad  de las sociedades latinoamericanas para solucionar sus propios problemas de hambre, pobreza, violencia, desempleo y corrupción. La naturaleza objetivada se convierte en materia prima de la industria, para alimentar el consumo de mercancías, que se pasean por nuestras urbes estancadas de gentes sombra, de gentes mano de obra, donde el arraigo, el paraje y  el  paisaje son sólo suspiros lanzados por un pasado no tan lejano, de la vida sin cronometro,  de la aceleración funcional de nuestras tareas sociales, producir y consumir. Crisis Ambiental pasa también a ser crisis del habitar,  la  relación  ecosistema  y cultura se descarrila con euforia por una apuesta estética (entiéndase estética como bloque de sensaciones) que intenta atrapar el recuerdo de la sensación en un color, olor, sabor o cosquilleo del suelo con la plata de los pies, poetizar el lugar tocado por los pies para que estos sientan el desnivel de la sonoridad de lo declamado; el ethos, la morada se crea afección cuando nos damos a ella en afecto, volver al hombre, a su casa, es el Ulises que crea contactos afectivos son los parajes de su Ítaca. La relación ecosistema y cultura se abre al espacio creado por el poetizar, dándonos un hilo de afecto que se hará afección, huella, recuerdo inscrito en el cuerpo. La naturaleza, no como recurso de explotación para la producción de objetos de consumo, que quizá sea circulo de  Sísifo incontrolable en el cronometro que lo acelera en lo infinito de su repetición, le piden a Sísifo que suba la piedra siempre en menos tiempo, en menos tiempo, en menos tiempo, y Sísifo se desespera con tanto ruido, tanta corneta  entre  salga,  y de nuevo suba la piedra, más rápido, más eficiente, y de nuevo la corneta, el reloj que gira y parece burlase de su rostro al decirle “Sísifo no tienes casa, no tienes ni afectos ni afecciones…”

Seminario: pensamiento ambiental y prácticas decoloniales

     El Seminario de Pensamiento Ambiental nace en una conferencia dictada en la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales por el filósofo jesuita Augusto Ángel Maya, ofrecido a diez personas que se encontraban allí, sólo por casualidad, quienes se vieron  a  la  tarea,  junto  con  el profesor, de poner el Pensamiento Ambiental como problema filosófico con urgencia de nuestro tiempo. Desde aquel entonces, el Seminario se realiza en la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales, con una  regularidad  semanal, y   está   encabezado   por   los  profesores Patricia Noguera y Jaime A. Pineda, cuenta con la asistencia de jóvenes estudiantes de carreras como: Filosofía y letras, Sociología, Antropología, Arquitectura, Gestión Cultural, entre otras.

     El viernes 7 y el sábado 8 de mayo de 2010, se llevó a cabo en el edificio de posgrados de la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales, el Seminario: Pensamiento Ambiental y Prácticas Decoloniales…, organizado por el Grupo de Trabajo académico en  Pensamiento  Ambiental, y contó, entre otros, con la asistencia y participación de  estudiantes  de  Filosofía y Letras, Sociología y Antropología de la Universidad de Caldas.