Año 3 No. 3 y 4 Febrero - Junio de 2009

Un abismo aparentemente insalvable en la controversia Popper Vs Kuhn: Inconmensurabilidad


JHON ALEXANDER ISAZA E. (1) JHON_ISAZA4321@HOTMAIL.COM

ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

En  el siguiente texto intentaré demostrar que Popper y Kuhn, lejos de las opiniones de sus críticos, comparten algunos de los principios centrales sobre el concepto de Inconmensurabilidad. Mostraré que la posición inicial de Kuhn en su tratamiento del término Inconmensurabilidad, la cual es atacada por Popper en el Libro El mito del marco común, es modificada por aquel en escritos posteriores a la Estructura de las revoluciones científicas. Por lo tanto, presentaré primero, la tesis de la Inconmensurabilidad de Thomas S. Kuhn; las críticas que a ésta realizó Karl Raimund Popper, y las razones por las cuales existe entre ellos ‘un aparente abismo insalvable’. Al final, me restará mostrar las características principales de sus compromisos ontológicos y ofrecer las implicaciones que, a mi juicio, éstos tienen al respecto de la tesis de la Inconmensurabilidad.

Abstract

In the following paper, I will try to demonstrate that Popper and Kuhn, far from the opinions of their critics, share some central principles about the concept of incommensurability. I will show that the Kuhn’s initial posture on his treatment of incommensurability concept, which is attacked by Popper in his book The Myth of the Framework, was modified by Kuhn in posterior writings to The Structure of Scientific Revolution. Therefore, firstly I will present Kuhn’s thesis of incommesurability, the Popper’s critiques on it, and the reasons for which there is an “apparent unbridgeable chasm”. Finally, I will present the main features of its ontological commitments and the implications that, under my point of view, they have regarding the thesis of incommensurability.

Palabras Clave

Incommensurability, communication, common framework, ontology

Los etíopes creen que sus dioses son negros y de nariz aplastada; para los tracios, los suyos son rubios y con ojos azules. Si los bueyes, los caballos y los leones tuviesen manos y pudiesen pintar y producir obras de arte como los hombres, los caballos reproducirían la forma de sus dioses como su propia figura, los bueyes según la suya y cada uno haría los cuerpos de acuerdo con su especie.

Jenófanes. Fragmentos B14-B16

En el capitulo X de La Estructura de las Revoluciones Científicas, (en adelante la referiré como ERC) titulado Las revoluciones como Cambios de la Visión del Mundo, Thomas S. Kuhn ofrece dos razones (históricas y semánticas) para justificar la idea según la cual, después del cambio de un paradigma los científicos trabajan en un mundo diferente, y así en tiempos revolucionarios, el científico comienza a aprender a ver el mundo de forma distinta, conforme al nuevo ‘paradigma’, y una vez logrado, éste mundo que se le presenta será Inconmensurable con aquél que estaba acostumbrado a observar durante el anterior paradigma. En la exposición kuhniana esto tiene que ser así porque cada comunidad hace uso de conceptos particulares, los conceptos que constituyen cada teoría determinan el mundo al cual dicha teoría debe encajar, tales conceptos determinan la forma en que el mundo se presenta ante cada comunidad científica y, consecuentemente, constituyen la manera en que el científico comprende el mundo.

La Inconmensurabilidad aparece íntimamente ligada —como era de esperarse en los postulados kuhnianos— más que a la forma de la teoría, a la estructura mental del sujeto que la construye. Ya que el científico, durante los periodos de ‘ciencia normal’, ha aprendido a ver los objetos conforme a la Carga Teórica del Paradigma dominante, y la gran dificultad que existe para lograr que este paradigma sea conmensurable con un paradigma anterior radica en que los anteojos que el científico utiliza no le permiten comprender claramente lo que otros observaban con anteojos diferentes.

Para expresar claramente las dificultades mencionadas mostraré un ejemplo harto discutido: es probable que si a un científico X, perteneciente a una comunidad protegida bajo un paradigma, le pidiesen hacer una traducción de los textos newtonianos, difícilmente rehusaría. Ahora bien, si le pidiesen explicar, una vez traducido el texto, algunas de las principales teorías newtonianas, quizá podría lograr hacer un esfuerzo por comprender el mundo al cual se refería Newton cuando utilizaba términos bastante familiares, intentar cambiar de lentes por un momento; hasta aquí no existe Inconmensurabilidad alguna. Ésta se presenta cuando aparecen términos que no se ‘solapan’, términos que no preservan su significado a través delcambio de teoría, es aquí cuando el trabajo del científico se ve impedido, y por más esfuerzos que realice en hacer una fiel traducción, nunca podrá, a ojos de Kuhn, realizar exitosamente el cambio de lentes. Así, “Lo que antes de una revolución eran patos en el mundo del científico, son conejos después de ella.” (Kuhn; 2004:194) Sin embargo vale la pena aclarar algunos puntos para evitar confusiones:

  1. Aunque en apariencia así se entienda, Kuhn no es un relativista ontológico: el que existan tantos mundos como teorías, tantos mundos como marcos conceptuales, sólo quiere decir que existen tantas formas, tantos lentes para observar el mundo, como teorías, como marcos conceptuales. El mundo sigue estando ahí, el agua siempre ha sido agua,2 antes y después de que se la reconociera como H2O, o incluso antes de que se la reconociera con el concepto “agua”. Sin embargo, “Aunque el mundo no cambie con un cambio de paradigma, tras él el científico trabaja en un mundo distinto.” (Kuhn;2004: 209).                                                                                                                                                                                                                                                    
  2. El hecho de que existan términos que no preserven su significado a través de un cambio de teoría, no implica que la comparación entre teorías sea imposible:                                     

    […] Pero la falta de medida común no significa que la comparación sea imposible. Por el contrario, las magnitudes inconmensurables pueden ser comparadas con cualquier grado de aproximación requerido.

    […] Afirmar que  dos  teorías  son  inconmensurables  significa afirmar que  no  hay ningún lenguaje, neutral o de cualquier otro tipo, al que ambas teorías, concebidas como conjuntos de enunciados, puedan traducirse sin resto o pérdida. Ni en su forma metafórica ni en su forma literal inconmensurabilidad implica incomparabilidad, y precisamente por la misma razón. (Kuhn; 1982: 502. Itálicas añadidas).

Si pretendiera hacer un compendio sobre la Inconmensurabilidad, lo que hasta ahora he escrito sólo serviría de introducción, pero para el propósito que me tracé, no considero necesario ahondar en temas como la ‘inescrutabilidad’ de la referencia frente a la ‘traducción’, ‘traducción’ frente a ‘interpretación’, o el papel de los ‘enunciados taxonómicos’. Dejar hasta este punto la exposición kuhniana sobre inconmensurabilidad me permite dar paso a la segunda parte de la exposición: las críticas popperianas a la tesis de la Inconmensurabilidad, pero no sin antes advertir la forma peculiar, mañosa, como Thomas Kuhn inicia la conferencia Consideraciones en torno a mis críticos:

Hace ahora cuatro años desde que el profesor Watkins y yo intercambiamos puntos de vista mutuamente impenetrables en el Coloquio Internacional de Filosofía de la Ciencia que tuvo lugar en el Bedford College, en Londres. Releyendo nuestras contribuciones junto con las que se les añadieron desde entonces, estoy tentado a postular la existencia de dos Thomas Kuhn. Kuhn1 es el autor de este ensayo y de una contribución anterior incluida en este volumen. También publicó, en 1962, un libro denominado La estructura de las revoluciones científicas, sobre el que él y la señorita Masterman discuten más arriba. Kuhn2 es el autor de otro libro con el mismo título. Es el citado aquí repetidamente por sir Karl Popper, así como por los profesores Feyerabend, Lakatos, Toulmin y Watkins. El que ambos libros lleven el mismo título no puede ser casual, pues los puntos de vista que presentan a menudo se solapan y, en todo caso, están expresados con las mismas palabras. […] parece ser que ocasionalmente Kuhn2 hace observaciones que subvierten aspectos esenciales de la posición perfilada por su homónimo. (Kuhn; 1969:151-152).

La forma en que inicia su conferencia representa claramente los compromisos que tiene al respecto del papel que cumple la Carga Teórica en la visión del mundo, y deja entrever qué poco le importan a Kuhn las críticas al falacioso uso de clausulas ad hoc. Afirma entonces que todo parece indicar que las críticas de Popper están dirigidas a un Kuhn desconocido para él. Veamos entonces la posición que asume Popper ante lo que llamó el Mito del marco común:

Analizaré un mito, y argumentaré en contra de él: una historia falsa que, especialmente, en Alemania, cuenta con amplia aceptación. De allí invadió los estados Unidos, donde impregnó prácticamente a todos los intelectuales y donde constituye el trasfondo de algunas de las escuelas de filosofía más florecientes. Por eso me temo que la mayoría de mis lectores, ya consciente, ya inconscientemente, también crean en este mito.

El mito del marco puede enunciarse brevemente en los siguientes términos:

Es imposible toda discusión racional o fructífera a menos que los participantes compartan un marco común de supuestos básicos o que, como mínimo, se hayan puesto de acuerdo sobre dicho marco en vistas a la discusión. (Popper; 1997: 46. Itálicas añadidas)

Popper inicia reconociendo que una discusión en la cual los participantes no compartan un marco común, es tanto o más complicada como aquella en la cual estos tengan tan sólo algunos puntos con los cuales encuentren completa relación. Sin embargo,sostiene que en cuanto más grande sea la distancia entre los marcos, es decir, en cuanto más inconmensurable sean dos teorías, en mayor medida se ensancharan los horizontes intelectuales de los participantes, y por lo tanto, el resultado será mucho más fructífero. Los primeros cuatro renglones, sección II, capitulo 2. El mito del marco, de su libro El mito del marco común, contienen la idea que regirá la crítica popperiana: “Aunque soy un admirador de la tradición y tengo conciencia de su importancia, al mismo tiempo me adhiero a la no ortodoxia de un modo casi ortodoxo: sostengo que la ortodoxia es la muerte del conocimiento, pues el aumento del conocimiento depende por entero de la existencia del desacuerdo.” (Popper;1997: 46) En adelante dedicaré algunas líneas para aclarar ésta, la que considero crítica fundamental que Popper realiza a la tesis de la Inconmensurabilidad propuesta por Kuhn.

La idea es simple, efectivamente para Popper no podemos desconocer el grado de complejidad que existe cuando pretendemos hacer conmensurables dos teorías que no comparten marcos comunes, pero Popper se equivoca al afirmar que en la tesis del “marco común” es imposible toda discusión racional o fructífera, él atacaba una tesis, digámoslo así, de la Inconmensurabilidad Radical, que nunca existió, creó un hombre con facultades de tamaño tal que le hicieran fácil blanco de sus ataques; en El Mito del marco común Popper ataca un hombre de paja que Kuhn, al parecer, nunca conoció. Kuhn bien advertía que para él la falta de medida común no tiene las implicaciones que aquél predica. La inconmensurabilidad no implica, en ninguna medida, imposibilidad en la comunicación. Para Popper es precisamente ésta diferencia entre marcos la única que sirve como garante en la pretensión de hacer que una discusión en ciencia arroje fructíferos resultados, pues sólo así los participantes pueden aprender; es la diferencia la que exige por su parte un mayor esfuerzo por comprender el marco con el cual choca, es la diferencia la que permite un mayor aprendizaje.

[…] Y esto quiere decir que cuanto más interesantes y difíciles sean las cuestiones a las que se enfrenten, tanto más novedosas serán las respuestas que se verán inducidos a pensar. […] En este sentido, la utilidad dependerá siempre de la distancia entre las opiniones de los participantes de la discusión. (Popper; 1997: 47).

Para dar fuerza a su argumentación Popper utiliza —al mejor modo kuhniano— dos ejemplos históricos: el primero lo retoma del historiador Heródoto, quien cuenta que el rey persa Darío I, queriendo dar una lección a los Griegos que vivían en su imperio, quienes tenían la costumbre de quemar a sus muertos, les convocó en una reunión y les preguntó “¿por qué precio aceptarían comerse a sus muertos en lugar de quemarlos?”; el mismo ejercicio lo realizó con los indios Calatias, quienes tenían como costumbre comer el cadáver de sus propios padres y les preguntó “¿por qué precio aceptarían enterrar a sus muertos en lugar de comerlos?”. Estando presentes tanto Griegos como Calatias, la reacción de cada grupo tras la propuesta de su rey fue más que de consternación. Lo que pretende Popper es mostrar que tanto Griegos como Calatias hacían parte de marcos conceptuales completamente diferentes, y que en un caso tan extremo, difícilmente tal confrontación daría resultados fructíferos; sin embargo esto no implica, según Popper, que la confrontación haya sido inútil, pues de ser cierta la historia narrada por Heródoto, la experiencia de semejante confrontación tuvo que haber dejado por lo menos tanto en Griegos como Calatias, una profunda sacudida y un nuevo aprendizaje. Finalmente el choque entre culturas, el choque entre marcos diferentes debe conducir a los participantes a producir argumentos nuevos y más interesantes.

Por tanto, lo que sostengo no es que siempre se pueda, por razones lógicas, salvar la distancia entre los diferentes marcos, o entre diferentes culturas. Lo que sostengo es simplemente que en general es posible salvarla. Puede que no haya supuestos comunes. Puede que sólo haya problemas comunes. Pues por regla general, los diferentes tipos de seres humanos tienen mucho en común, como los problemas de sobre vivencia. Pero puede que ni siquiera sean necesarios los problemas comunes. Lo que sostengo es que la lógica no apuntala ni niega el mito del marco, sino que podemos tratar de aprender unos de otros. Que lo consigamos dependerá en gran medida de nuestra voluntad, y también en parte de nuestra situación histórica y de nuestra posición ante los problemas. (Popper; 1997: 49).

Debemos entender con Popper que la diferencia entre marcos no es un obstáculo para el aumento del conocimiento, y que por el contrario, debemos aprender de ella.

Parecen evidentes las razones por las cuales existe entre ellos —al respecto de la Inconmensurabilidad— un ‘aparente abismo insalvable’. Pues para Kuhn —por lo menos el Kuhn1, el Kuhn hacia el cual Popper parece dirigir sus ataques— la Inconmensurabilidad se presenta como un obstáculo que es claramente identificable si reconocemos que al cambio de paradigma le sigue un cambio de mundo, o mejor aún, que un cambio en la forma en que se ve el mundo, implica un cambio de paradigma; mientras que para Popper es precisamente este hecho, el desacuerdo, el que posibilita el aumento de conocimiento.

He llegado a la parte final de mi exposición. Estoy completamente de acuerdo con Kuhn cuando hace referencia a un Kuhn1 y un mal interpretado Kuhn2, pero me refiero no a que existan tantos Kuhn como herradas interpretaciones y mañosas defensas, sino a que tras leer sus textos, es fácil percibir que existe un ligero cambio, una especie de flexibilidad en sus posiciones, flexibilidad que me obligaría a reescribir el texto y dirigirme de una manera más precisa a un Kuhn de la ERC, un Kuhn de La tensión esencial, un Kuhn de El camino desde la estructura, y así con cada uno de sus escritos, con cada término utilizado en ellos, pues me siento inclinado a afirmar que tal y como sucedió con el término “paradigma”, el término “inconmensurabilidad” cambia —no de forma radical— tras cada nueva escritura que Kuhn realiza.

Podrán comprender que me refiera entonces a un Kuhn3, el de El camino desde la estructura, y en este caso me refiero al discurso presidencial de Kuhn, ofrecido en octubre de 1990; 38 años después de publicar la ERC, en él vemos a un Kuhn claramente más flexible, al Kuhn que comparte el principio ya mencionado por Popper, principio que afirma que el aumento del conocimiento depende por entero del desacuerdo. Kuhn3 relaciona los términos que se solapan, aquellos léxicos que difieren entre marco y marco, como colapsos en la comunicación, y así como Popper, los reconoce como inevitables, hace sin embargo una afirmación que quizá se pueda rastrear desde el Kuhn1, el de La Estructura, a saber:

Desde luego, estos colapsos en la comunicación se producen: son una característica significativa de los episodios a los que La estructura se refería como . Yo los considero como los síntomas cruciales del proceso, similar a la especiación, a través del cual emergen nuevas disciplinas. […] He venido sugiriendo que es mediante estas divisiones como el conocimiento aumenta.

La diversidad léxica y el límite de principio que impone la comunicación puede ser el mecanismo de aislamiento que se requiere para el desarrollo del conocimiento. (Kuhn,1990: 125. Itálicas añadidas)

Afirmación que me permite mostrar que, en efecto, tanto Popper como Kuhn están de acuerdo en aceptar que cada marco conceptual muestra al científico un mundo diferente,3 que las diferentes teorías existentes representan el mundo de una manera distinta, tanto por la carga semántica de los conceptos, como por los diferentes mundos a los que hace referencia, y coinciden también en que estas diferencias inconmensurables, son condición para el aumento del conocimiento, más aun si, como afirma Kuhn, son esos colapsos los que identifican las crisis que se dan en periodos en que la ‘ciencia normal’ da el paso a ‘ciencia revolucionaria’.

Sin embargo, es menester revisar los obstáculos que presentan el Realismo Metafísico al cual se adhiere Popper y el Objetivismo Ontológico que podemos identificar en Kuhn,4 para cubrir los campos sobre los cuales se hace relevante la discusión.

Popper, Kuhn y sus Compromisos Ontológicos

La mente de los más razonables de entre nosotros puede ser comparada con un mar tormentoso de convicciones apasionadas, basadas en el deseo; sobre ese mar flotan arriesgadamente unos cuantos botes pequeñitos que transportan un cargamento de creencias demostradas científicamente.

Bertrand Russell. La perspectiva científica

La aparente familiaridad compartida por Popper y Kuhn se enfrenta con problemas cuando comprendemos lo que hay tras las afirmaciones antes citadas, a saber, que el hecho de que la diferencia entre marcos sea para ambos una condición para el aumento del conocimiento, no es suficiente para afirmar que comparten por completo la tesis de la Inconmensurabilidad, y esto se debe a que cada uno observa el mundo de forma tan diferente con respecto al otro que: un kuhniano se vería inclinado a decir que sus compromisos ontológicos hacen que el concepto “mundo” no se solape cuando pasamos de la teoría popperiana a la kuhniana, lo cual implicaría que en una tesis en la cual se vea comprometido el concepto mundo, las posiciones de ambos no puedan ser completamente conmensurables. Esto daría fin a la pretensión de familiarizar la tesis de la Inconmensurabilidad. Veamos con mayor claridad cuál es la diferencia.

Para Popper existe un mundo real independiente de nuestras experiencias; y su realismo se caracteriza como un Realismo Metafísico, éste afirma la existencia de las cosas fuera e independientemente de la conciencia del sujeto. Así, el conocimiento es mayor en la medida en que se acerca cada vez con mayor precisión a la realidad, tesis que se identifica como verdad como correspondencia entre enunciados y hechos. Sin embargo, la verdad para Popper siempre queda como un punto de referencia, sin que podamos llegar a alcanzarla, y por eso prefiere utilizar el concepto de verosimilitud en cuanto que le permite hablar de una mayor o menor proximidad de una teoría a la realidad, sin que lleguemos realmente a ella. Nunca podremos estar seguros de que nuestras teorías, conjeturas o hipótesis sean verdaderas, aun en el caso de que en efecto así lo sean, lo que resta es tratarlas como falibles, y evitar la pretensión de obtener conocimiento universal sobre el mundo.

No sabemos: sólo podemos adivinar. Y nuestras previsiones están guiadas por la fe en leyes, en regularidades que podemos des-cubrir, —descubrir—: fe acientífica, metafísica (aunque biológicamente explicable). Como Bacon, podemos describir la propia ciencia contemporánea nuestra —el método de razonar que hoy aplican ordinariamente los hombres de la Naturaleza— diciendo que consiste en anticipaciones, precipitadas y prematuras, y en prejuicios. (Popper; 1985: 259)

Popper afirma que a cada teoría científica le subyace una fuerte fe metafísica, y que es esta fe, no la que justifica o demuestra, sino la que impulsa la investigación científica, es aquí donde podemos encontrar el rastro de ese realismo metafísico mencionado con anterioridad, el mismo que brinda una fe a-científica fundada en anticipaciones y prejuicios. El método de investigación popperiano no consiste en defender dichas anticipaciones para demostrar la razón de sus teorías; sino que, por el contrario, hace un esfuerzo por derribarlas. Para él la ciencia no debe perseguir la ilusoria meta de que sus respuestas sean definitivas, ni siquiera probables; antes bien, su avance se encamina hacia una finalidad descomunal —y sin embargo, alcanzable—: la de descubrir incesantemente problemas nuevos, más profundos y más generales, y sujetar nuestras respuestas (siempre provisionales) a contrastaciones constantemente renovadas y cada vez más rigurosas.

Kuhn difiere completamente de la interpretación popperiana, ya que por una parte, para él el mundo en sí mismo es inaccesible, y además, el hecho de que para Kuhn los diferentes marcos no implican diferentes mundos, es menos simple de lo que parece, pues esos diferentes marcos representan, cada uno, un mundo fenoménico:

The plurality-of-phenomenal-worlds thesis, together with the aforementioned claim that the world-in-itself is inaccessible to us, forms the basis for two central doctrines of Kuhn’s theory, at which, for the time being, we can only gesture. First, Kuhn’s skepticism to war attempts to create a “neutral observation language” is explained by this assumption. For such a neutral observation language is supposed to refer to a  completely  non-theory-laden  immediate  given,  meaning  either  (on  the  “naive realist” interpretation) the world-in-itself, or (on the “phenomenological objectivist” interpretation) the one phenomenal world to which we have access. But neither is the world-in-itself accessible, nor is there only one phenomenal world. (Hoyningen-Huene;1993: 37).5

Así las cosas, los científicos que trabajan con base en marcos diferentes tendrían muchas más condiciones para pretender obtener conocimiento después de una discusión, pues no sólo deben preocuparse por los conceptos inter-teóricos que no se solapan, sino también por las implicaciones inherentes en lo que para el otro grupo representan los conceptos “verdad” y “conocimiento”, conceptos que son pilar para la comprensión de las implicaciones que en cada uno tiene el concepto “mundo”, y si en el peor de los caos ninguno de los tres conceptos se solapan estarían claras las implicaciones que esto guarda para Kuhn: ninguna.

En efecto, no tenemos por qué pretender que el hecho de que los mundos en los cuales trabajan diferentes marcos (para el caso el popperiano y el kuhniano) sean diferenten, es decir, que el concepto “mundo” no se solape entre marcos, deba implicar un fuerte problema, por lo menos no para un kuhniano. Sostengo que los compromisos ontológicos incompatibles entre Kuhn y Popper no son un obstáculo para la afirmación según la cual Popper y Kuhn comparten los principios centrales de la Inconmensurabilidad y algunas de sus consecuencias.

 

 

 

 

Notas

1 Articulo presentado como ponencia en el III Congreso Iberoamericano de Filosofía, realizado en Medellín por la Universidad de Antioquia. Julio de 2008.

Estudiante de la Profesionalización en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas. Estudiante de Administración de Empresas de la Universidad Nacional.

2 Cuando afirmo esto me refiero pues al hecho de que, hablemos o no del “agua”, independientemente del concepto que se utilice para aludir a la referencia, y las características de las que le dotemos, la referencia es independiente de quien la observa; es decir, la referencia no depende del marco desde el cual se la mire.

3 La afirmación de que Popper comparte con Kuhn el hecho de que a cada cambio conceptual le sigue un cambio de mundo, parece más atrevida de lo que realmente es. Con ella lo que digo es que la influencia que en ambos tiene la carga teórica de la observación no es insignificante. En Realismo y el objetivo de la ciencia, Popper, mostrándonos el por qué debemos preferir entre una y otra teoría usando como criterio el parecido o correspondencia que esta tenga con la realidad, habla también de la influencia que en tal empresa tiene el informe sobre la observación, el papel de la evidencia observacional. Con lo cual, el hecho de que a un newtoniano le parezca que su teoría tiene mayor correspondencia con la realidad, obedece al informe que de la observación reciben.

Popper y Kuhn tienen compromisos ontológicos completamente diferentes, a pesar de que en ambos se puede rastrear la fuerte influencia de las propuestas kantianas al respecto del papel que en sus postulados juega lo que desde Hanson podemos referenciar como la carga teórica, como determinante de la experiencia.

5 “La tesis de la pluralidad de mundos fenoménicos, junto con la posición ya mencionada de que el mundo en sí mismo es inaccesible a nosotros, forma la base para dos doctrinas centrales de la teoría de Kuhn, que solo podemos esbozar por el momento. Primero, el escepticismo de Kuhn a la oposición ínter-teórica intenta crear “un lenguaje de observación neutro” que es explicado por esta suposición. Ya que un lenguaje de observación neutro, no se supone como completamente referido a “la carga teórica” inmediatamente dada, queriendo referir ambos (según la interpretación del “el realista ingenuo”) al mundo en sí mismo, o (según la interpretación del “objetivista fenomenológico”) a un mundo fenoménico al cual tenemos acceso. Pero tampoco el mundo en sí mismo es accesible, ni hay un sólo mundo fenoménico.” (La traducción es mía).


Referencias

HOYNINGEN-HUENE,  Paul  (1993)  Reconstructing  Scientific  Revolutions.  Thomas  S.  Kuhn’s Philosophy of Science. Chicago: The University of Chicago Press.

KUHN, Thomas Samuel. (2004) La estructura de las revoluciones científicas. Traducción de Carlos Solís Santos. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

KUHN, Thomas Samuel. (1970-1993) El camino desde la estructura. James Conant y John Haugeland (compiladores). Traducción de Antonio Bertrand y José Romo. Barcelona: Paidós.

POPPER, Karl R. (1982) Lógica de la investigación científica. Madrid: Tecnos.

POPPER, Karl R. (1985) Realismo y el objetivo de la ciencia. Madrid: Tecnos.

POPPER, Karl R. (1991) Conjeturas y refutaciones. Barcelona: Paidós.

POPPER, Karl R.(1992) Un mundo de propensiones. Madrid: Tecnos.

POPPER, Karl R.(1997) El mito del marco común. Traducción de Mario Eskenazi. Buenos Aires: Paidós.

RUSSELL, Bertrand. (1931) La perspectiva científica. Madrid: Sarpe.