Año 3 No. 3 y 4 Febrero - Junio de 2009

Antirrealismo en T. S. Kuhn


YESID HENAO PÉREZ (1) GUNSANDNORCANS@HOTMAIL.COM

ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

En  el  presente  trabajo  trataré  de  exponer  por qué  desde  la  obra  kuhniana  parece  acertado ver  las  teorías  científicas  como  herramientas, que por su naturaleza formal no son refutables. Expondré cómo ello nos conduce a una teoría instrumentalista,   y   por   tanto   a   una   visón relativista de la misma, lo cual me atrevo a decir es una mala interpretación. Además introduciré de manera breve otros elementos deducibles de la obra, a saber: internalismo, externalismo e inconmensurabilidad semántica. Para ello tomaré tres elementos de las obras de Kuhn y expondré por  qué  se  justifica rotular  a  Kuhn  como  un internalista, mostrando que tal posición no debe ser llevada al extremo, ya que él es antirrealista metafísico y epistémico, pero no ontológico. Y pese a que muchas decisiones dependen de la comunidad científica ello no nos puede conducir a tachar a nuestro autor de relativista. Para sustentar tal idea tomaré elementos de la posdata (1969) presente en La Estructura de las Revoluciones Científicas.

Abstract

In this paper I will try to explain why from the kuhnian work seems right to see scientific theories as tools, which, by their formal nature, are not refutable. I will expose how this leads us to an instrumentalist theory, hence to a relativistic vision of this theory, which I dare to say is a misinterpretation. Besides, I will introduce briefly other elements derived from the work, namely: internal, external and semantic incommensurability. In order to present them, I will take three elements of Kuhn’s works and I will explain why it is justified to name him as an internalist, because, even though he is metaphysical and epistemic antirealist, he is not an ontological one. And despite the fact that many decisions depend on the scientific community that does not lead us to name him as a relativistic author. In support of this idea I will take elements of the PS (1969) from The Structure of Scientific Revolutions.

Palabras Clave

internalism, externalism, anti.-realism, relativism, progress.

En Kuhn, un paradigma es reemplazado por otro a través de lo que él denominó “Revolución Científica”2  ello podría conducirnos a pensar de manera errada que ha acontecido una refutación (a lo Popper) del viejo paradigma, concluyendo que éste ya no sirve, pero ello constituiría un magno error, ya que el viejo paradigma sólo se ha quedado corto para dar solución a un grupo específico de anomalías que el nuevo afronta de una mejor manera, pero no por ello el primer paradigma debe ser tomado como obsoleto, ya que él mismo sigue siendo eficaz para dar solución a otros problemas; la utilidad del mismo no se pierde con la adopción del nuevo paradigma. “La dinámica relativista no puede haber demostrado que la de Newton fuera errónea, debido a que esta última es usada todavía, con muy buenos resultados, por la mayoría de ingenieros y, en ciertas aplicaciones seleccionadas por muchos físicos” (Kuhn; 1983: 159). Construyendo un argumento por analogía, uno podría decir que la teoría newtoniana es como una pala, con la cual se remueve tierra blanda a la hora de hacer excavaciones, ésta es eficiente hasta que choca con una superficie más dura, rocas por ejemplo (anomalías) en ese momento se hace necesario utilizar otra herramienta más sofisticada para solucionar el problema, una retroexcavadora (teoría de la relatividad) solucionaría tal dificultad.

Ahora bien, no por ello cada vez que se dé inicio a una nueva excavación se utilizará directamente la retroexcavadora, pues la pala sigue siendo eficiente para desempeñar tal trabajo. Así, uno podría decir que la diferencia entre paradigmas de un mismo campo está dada en términos de profundización, pero no por ello hay refutación, es decir, cuando se adopta un nuevo paradigma con ello se adquiere otra forma de acceder al mundo, que normalmente es más eficiente a la hora de explicar aquellos fenómenos que no lo son a la luz del primero, a su vez, ello determina qué nuevos fenómenos y experimentos son dignos de investigarse en la nueva visión más especializada, que podríamos decir: entra en ruptura o desligue con las antiguas concepciones, pero éstas no son dejadas al margen, pues siguen teniendo una aplicación real. Además, dicho alejamiento es necesario para alanzar un mayor grado de profundidad, lo cual permite una mayor estabilidad y articulación de la nueva teoría, que a su vez refleja el avance científico, en tanto hay un mayor grado de sofisticación; pese a que en el mismo la incomunicabilidad y alejamiento son ineludibles, es un precio que hay que pagar.

Claro está que muchos científicos se quedan inmersos en la antigua concepción tratando desesperadamente de ampliar o mejorar el viejo paradigma, para ello se valen de hipótesis ad hoc (un ejemplo de ello es la adición que se hizo de epiciclos y deferentes en la teoría tolemaica). Ahora bien, la idea de progreso científico por acumulación, parece no encajar con la visión que nos muestra Kuhn del mismo, por cuanto este pensador ve la evolución científica como un proceso cíclico, en el cual, las rupturas o desligues entre paradigmas son condición necesaria para que se dé el avance científico, y ello no es coherente con un modelo acumulativo de la ciencia. Además, en Kuhn la falsación no tiene cabida, las teorías no son refutadas, así haya más capacidad de explicación en unas que en otras, ello no hace que las de menos poder explicativo sean dejadas al margen, como sí ocurre en el modelo propuesto por Popper; por el contrario, Kuhn nos muestra que muchas teorías supuestamente refutadas siguen siendo vigentes y útiles a la hora de resolver ciertos problemas.

Hay razones que nos permiten pensar en las teorías (paradigmas) como herramientas no rebatibles, pues las mismas no necesariamente deben tratar idénticos problemas “como  es  el  caso  de  la  teoría  cuántica  que  trata  (de  manera  significativa, no exclusiva) de fenómenos subatómicos desconocidos antes del siglo XX” (Ibíd.:154); además, pueden surgir teorías de nivel más elevado, que expliquen por ejemplo las características de micronivel (caso de la neurología que se diferencia del conductismo en su explicación respecto a los estados mentales ) sin que por ello sean rechazadas las antiguas teorías, digamos que explican las mismas cosas sólo que en distintos grados, “[…]o también la nueva teoría podría ser simplemente de un nivel más elevado que las conocidas hasta ahora, agrupando todo un grupo de teorías de nivel más bajo sin modificar sustancialmente a ninguna de ellas”(Ibíd.: 154). Para redondear la idea de las teorías como instrumentos, es necesario introducir una modificación hecha por Kuhn al término paradigma, ello es: Las Matrices Disciplinarias, las cuales no son falsables por sus elementos formales, que son: 1. Generalizaciones simbólicas, 2. Modelos y 3 ejemplares.

  1. Generalizaciones Simbólicas: cada comunidad científica tiene un lenguaje, el cual presenta unas características distintivas, como sus componentes formales o  formalizables  “las  figuras de  la  geometría  euclidiana,  las  ecuaciones cartesianas,  el  lenguaje  infinitesimal, el  análisis  matemático  el  cálculo tensorial”(Echeverria; 1989:113) son un ejemplo de ello. Un paradigma bien establecido posee su propio conjunto de útiles e instrumentos conceptuales y operatorios.
  2. Modelos: estos “poseen una variante ontológica y otra heurística” (Ibíd.:154) es decir; al interpretar un fenómeno “X” (la naturaleza de los estados mentales por ejemplo) desde un paradigma “Y” (conductismo metodológico), la ontología del fenómeno se determinaría desde lo estipulado por el paradigma, así un estado mental desde el conductismo metodológico no sería más que conducta observable, ya que dicho paradigma sostiene que: “los únicos fenómenos psicológicos observables son el comportamiento humano, de modo que el método apropiado para la psicología debe ser el estudio de ese comportamiento y no de misteriosas entidades mentales internas y espirituales” (Searle; 2006: 72). Este ejemplo muestra cómo el modelo tiene que ver con las implicaciones ontológicas de la teoría, para nuestro caso: la ontología de los estados mentales no sería más que conducta observable, y los procesos internos serían dejados al margen, además de esto el modelo también determina qué reglas de investigación se deben seguir (Heurística), en este caso la observación y los análisis relacionados con la conducta observable.


Valga la pena explicitar que con el cambio de paradigma la ontología de los fenómenos y las reglas para investigarlos también cambian (por ejemplo desde la I.A fuerte, la ontología de los estados mentales sería distinta, ya que para los partidarios de esta corriente, los estados mentales son estados computacionales del cerebro, y éste a su vez es sólo un hardware reemplazable en el cual se ejecutan tales programas).

  1. Ejemplares: los ejemplares tienen que ver con aquellas soluciones a problemas  determinados,  que  por  su  efectividad  se  usan  con  el  fin de persuadir a los recién adheridos a una teoría, los libros de texto abundan en tales ejemplos.

De lo anterior se puede inferir que: el científico partidario de una teoría “X” adopta con ella una serie de compromisos ontológicos, epistemológicos y metodológicos, determinando su visión y su forma de acceder al mundo a partir de los mismos. Ello nos puede conducir a dos interpretaciones distintas, a saber: una especie de internalismo donde la ontología del mundo se determina a partir de la carga teórica del individuo; o una especie de relativismo donde la verdad de las teorías se determina por el punto de vista de los científicos que la adoptaron y donde probablemente ¡todo vale! 

Trataré de mostrar, de modo muy superficial, que ambas posiciones son problemáticas en tanto que Kuhn no se puede encasillar totalmente en dichas corrientes.

Si le damos crédito a una teoría internalista en Kuhn, podemos notar que asesta un golpe contra el viejo dogma verificasionista, el cual pretendió establecer un único método de verdad (verdad por correspondencia) desde el cual no era posible hablar de lo que estuviera más allá de nuestra experiencia. Desde esta perspectiva, de alguna manera el mundo se le impone al sujeto (externalismo) pues la experiencia con el mundo representa el criterio de vedad, esto dista mucho de la concepción Kuhniana y más si la acercamos al internalismo, pues parece que la ontología del mundo en Kuhn se determina por el aparato conceptual del sujeto (tómese el caso del oxígeno, donde Lavoisier veía este elemento, pero Priestley percibía aire desflogistizado, o el caso de las Cartas Anómalas y de las figuras Gestalt) un argumento a favor del internalismo es el siguiente: si los objetos causaran las mismas percepciones sobre los aparatos perceptúales de los hombres, todos tendríamos las mismas concepciones de las cosas, pero vemos que ello no es así, dado que hay desacuerdos entre los hombres, por tanto, los individuos deben tener concepciones internas de las cosas que no están determinadas meramente por lo externo y lo sensorial.

Obviamente Kuhn no niega la existencia del mundo externo (pues no es un internalista recalcitrante), solamente argumenta a favor de una estructura formal del pensamiento (teorías) que le permite al individuo ir al mundo y conocerlo bajo ciertas condiciones mentales, así el mundo no se le impone al mismo, (esto es muy parecido a la propuesta Kantiana, sólo que aquí las categorías —estructura formal— cambian con cada paradigma) en tanto significado, sino que la mente con sus significados condicionan el conocimiento del mundo. “como las categorías kantianas, el léxico (teoría) proporciona las condiciones previas para que la experiencia sea posible. Pero las categorías léxicas, al revés que sus antecesoras kantianas, pueden cambiar (y de hecho lo hacen), tanto a lo largo del tiempo como con el paso de una comunidad a otra.” (Kuhn; 1970-1993: 173)

Así, lo que podría presentarse como una interpretación relativista en Kuhn, no es más que un intento fallido, pues para que exista el relativismo es necesario que se asuma alguna noción de verdad, pese a que ello lleva a una pérdida de la misma, es decir, como todos pretenden tener la verdad y no hay un criterio que permita seleccionar una posición, todo vale, entonces, no hay verdad. La teoría relativista acepta puntos a todas luces contradictorios. Ahora bien, es un grave error adjudicarle a Kuhn una posición como la anterior, pues él no parece ser partidario de una teoría de la verdad “algunas formas están mejor adaptadas a ciertos propósitos, otras a otros. Pero ninguna da acceso a un mundo real (como contrario a un mundo inventado). Las maneras de estar en el mundo que un léxico proporciona no son candidatas a /juicios de/ verdadero /falso.”(Ibíd.: 174). Su propuesta no apunta hacia un telos, a lo Popper, pues ella realmente es una propuesta descriptiva que trata de reproducir fielmente cómo ha sido el proceso evolutivo de la ciencia, por ello él apela a los argumentos históricos, evitando refutaciones meramente lógicas.

Además, creo que la inconmensurabilidad entre paradigmas, de alguna manera hace inmunes a los mismos, ya que cada paradigma, así se ocupe en parte de los mismos fenómenos, los aborda desde perspectivas distintas, lentes conceptúales, Matrices Disciplinarias, etc. —tómese de ejemplo la diferencia conceptual entre la propuesta de Newton y la de Einstein y cómo los conceptos de ambos no se pueden traducir a una sola teoría, pues determinan rasgos distintos del mundo. Así: tiempo, espacio, masa, etc. Son distintos en ambas teorías— y ello los hace ver como herramientas útiles según sea el caso. Se dice que en la obra de Kuhn no hay un criterio claro que permita la elección entre dos teorías, pues parece que la última palabra depende de lo que cada comunidad científica o momento histórico concluya y, no precisamente sobre una base objetiva, es decir, no sobre un criterio matemático o lógico que sea corriente en todas las comunidades, sino partiendo de los valores internos de cada una, es precisamente como se lleva a cabo la elección.

Vemos pues que cada grupo de científicos aborda problemas distintos, que son analizados con otro tipo de herramientas (leyes, ejercicios, bibliografías, instrumentos, conceptos, métodos, etc.), ello hace que los compromisos epistemológicos, metafísicos y hasta ontológicos cambien, como consecuencia crece una barrera entre las comunidades, aparece la denominada inconmensurabilidad conceptual, haciéndose inevitable el aislamiento entre dichos grupos (claro que la incomunicabilidad no es total) así pues, cada grupo tiene sus propios criterios de elección basados en una distinta clase de valores que cambian de un grupo a otro: la sencillez, la coherencia, incluso, afinidades políticas, pueden pesar a la hora de decidir (recuérdese las altas presiones a las que fue sometido Galileo por parte de la “santa iglesia católica” y la sociedad de aquel entonces). Ello ha hecho que nuestro autor gane varios títulos, entre ellos el de relativista, creo que dicha rotulación por parte de sus acusadores no es acertada, en tanto, según Kuhn, cualquier tipo de valor no es aceptado por tales grupos, por ejemplo: la belleza y la sutileza pueden tener gran relevancia en el campo de la estética o del arte, pero no la tienen en el caso científico, otra cosa pasa con la sencillez, la coherencia y el respaldo en demostraciones, pues son valores inherentes a cualquier ciencia estricta.

Según nuestro autor, diferentes problemas científicos exigen diversos lenguajes, diversos lenguajes exigen distintos conceptos, y como lo epistémico se determina por lo conceptual, ello nos conduce a pensar que diferentes comunidades científicas (comunidades lingüísticas) se refieren a mundos distintos. Así pues, la educación que tenemos (carga teórica) determina nuestra forma de acceder y de interactuar con el mundo, ya que no lo conocemos directamente, como sostienen los realistas extremos,  pues  siempre  cada  estímulo  proveniente  de  él,  lo  comparamos  con nuestro cocimiento previo, es decir, no se puede recibir un estímulo sin agregar una interpretación al mismo, además, ni los científicos ven las cosas directamente, pues si así fuese, no habrían desacuerdos entre ellos, pero evidentemente hay desacuerdos, por tanto, el mundo no impone los significados, y la percepción está permeada por el conocimiento.

Podemos decir que en Kuhn hay una suerte de relativismo epistémico, relacionado con una teoría internalista del significado, en tanto, el bagaje conceptual o el compromiso teórico de cada grupo científico determina su forma de ver el mundo, ello no debe llevarnos a pensar que Kuhn sea un antirrealista ontológico, que cae en un clase de relativismo extremo o incluso de idealismo, él nunca ha negado la realidad de las cosas (su objetividad ontológica) lo que no comparte es que podamos llegar a una verdad absoluta de las mismas, o como sostiene Popper (o cualquier platónico), exista una suerte de verosimilitud o acercamiento a la verdad; recuérdese que en la obra Kuhniana no se dice que la ciencia se dirija hacia un telos, la importancia de las teorías científicas radica en su utilidad, no en que continuamente se estén acercando a la “verdad”. Dicha forma de ver la ciencia o mejor de describirla, se aleja de aquellas perspectivas que tienen pretensión de absoluto en sentido metafísico y epistemológico.

Es importante resaltar que al existir diferencias entre grupos científicos, los nuevos experimentos e incluso las nuevas leyes no los afectan de igual forma, así, en algunas comunidades dichas innovaciones pueden ser aceptadas con normalidad, mientras que en otras pueden causar crisis “nuevos instrumentos como el microscopio electrónico, leyes nuevas como la de Maxwell pueden desarrollarse en una especialidad, y su asimilación puede crear crisis en otras.” (Kuhn; 1983: 278).

Retornando, Kuhn nos ofrece varios argumentos aclaradores, según él si dos personas están frente a un mismo lugar, podríamos suponer que ambas reciben los mismos estímulos, o al menos son muy parecidos, el problema, sostiene nuestro autor, es que el conocimiento que podemos obtener de éstos es fuertemente abstracto y teórico, y ello cambia la perspectiva del asunto, ya que es necesario dar una interpretación a los mismos, pues como se dijo anteriormente, el mundo no llega directamente a nuestra mente. Por ello, los hombres que pertenecen a diferentes comunidades científicas no están obligados a ver las mismas cosas que sus adversarios.

Es evidente que la educación cambia nuestra forma de ver las cosas, la diferencia cultural es una prueba de ello, las pugnas entre comunidades científicas lo respaldan, y sumado a esto, es innegable que los miembros de una misma comunidad reaccionan de manera similar ante el mundo, siendo la buena comunicación entre ellos otra forma de atestiguarlo. Al parecer estamos educados para ver, pues si los realistas tuvieran razón y el mundo se le impusiera a nuestras mentes, no se presentarían tantos desacuerdos entre miembros de distintas sociedades, sería facilísimo darnos a  entender  ante  cualquier  tipo  de  auditorio,  pero  sabemos  que  no  es  así,  que incluso muchas veces no es fácil darnos a entender ante miembros que comparten nuestra misma cultura y educación. ¿Qué decir de la comunicación con miembros pertenecientes a otras culturas? ¿Qué tipo de comunicación y qué tanto se deben entender los científicos que se ocupan de campos radicalmente diferentes?

Para Kuhn, aunque el mundo posee una realidad ontológica la forma en que interpretamos dicha realidad es de naturaleza cambiante, por ello es acertado pensar que nuestro autor es un antirrealista epistémico. Sumado a lo anterior es pertinente señalar que:

  1. Hay entidades teóricas cuya existencia depende directamente de la teoría fijada en un grupo.
  2.  
  3. Dichas entidades sólo son percibidas por quienes tuvieron acceso a la teoría, por lo tanto, sin conocimiento no es posible adquirir otras forma de ver el mundo.

Ello no quiere decir que cosas como: electrones, campos magnéticos, flujos eléctricos, el Gobierno, la paz, etc. sean cosas palpables en virtud de tener conocimiento sobre ellas !No! lo que se quiere decir es que quien posee el conocimiento, es apto para determinar y reconocer las condiciones necesarias y suficientes en las que tales entidades se manifiestan, sea a través de: aparatos, leyes, experimentos, etc. “no vemos los electrones, sino antes bien su recorrido, o bien burbujas de vapor en una cámara anublada. No vemos para nada las corrientes eléctricas, sino, antes bien, la aguja de un amperímetro o de un galvanómetro.” (Ibíd.:300). Tomando el ejemplo de Kuhn, en una cámara anublada un experto puede ver el rastro de electrones, al mismo tiempo que un novato o lego sólo ve gotitas de agua. Así pues, no parece prudente negar que nuestro mundo está determinado por el conocimiento, y que la interpretación comienza donde la percepción acaba, que ambos procesos son distintos, y que lo que la percepción deja para que la interpretación culmine, depende en gran medida de la anterior cantidad de experiencia y preparación que tenga el sujeto.

Ya no parece tan raro decir que la elección de una teoría depende de los criterios de una comunidad determinada, y no por ello se está cayendo en unas suerte de subjetivismo o irracionalismo, pues lo que Kuhn intenta mostrar es que: no hay una prueba lógica o matemática a la que los partícipes de la discusión puedan acudir para dar solución al conflicto. Así, se hace necesario acudir a los propios criterios, quedando una tarea de persuasión entre bandos, si no se consigue tal objetivo, lo máximo que se puede hacer es tratar de entender lo que están haciendo los otros en su propio lenguaje, para posteriormente tratar de traducir. “En resumen, lo que pueden hacer los que participan en una interrupción de la comunicación es reconocerse unos a otros como miembros de diferentes comunidades lingüísticas, y entonces se convierten en traductores.”(Ibíd.: 307)

Notas

1 Estudiante de la Licenciatura en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas.

2 Se considera revolución científica a todos aquellos episodios de desarrollo no acumulativo, en que un paradigma antiguo es reemplazado completamente o en parte, por otro nuevo; es decir, cuando un paradigma existente deja de funcionar de forma adecuada, en la exploración de un aspecto de la naturaleza. El término, para ser explicado satisfactoriamente, debe entenderse con relación al paso de ciencia normal, a ciencia extraordinaria. Presupondré del lector el conocimiento de tal relación, explicita en los textos kuhnianos.


Referencias

ECHEVERRIA, Manuel. (1989) Introducción a la metodología de la ciencia. España: Barcanova. Pág.113).

KUHN, Thomas S. (1983) La estructura de las revoluciones científicas. Barcelona: Fondo de cultura económica.

KUHN, Thomas S. 1970-1993)  El  camino  desde  la  estructura.  James  Conant  y  John  Haugeland (compiladores). Trad. de Antonio Bertrand y José Romo. Barcelona: Paidós.

SEARLE, John. (2006) La mente: una breve introducción. Traducción de Horacio Pons, Bogotá: Norma.