Año 3 No. 3 y 4 Febrero - Junio de 2009

Un acercamiento a la Lingüística desde Leibniz y Locke


DIANA CAROLINA ARBELÁEZ (1) KAROHMILLOS65@YAHOO.COM.MX

ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

En este trabajo intento, en primer lugar, examinar las doctrinas en torno al lenguaje presentadas por John Locke; además, trataré de evaluar que tan contundente es la crítica de Leibniz a dicha teoría. Intentaré explorar las posibilidades de integración y de distanciamiento entre las teorías de ambos filósofos dado  que  dichas  relaciones  se  hacen evidentes en una lectura consciente de sus obras, en particular en las teorías del significado y en la idea de la Mathesis Universalis de Leibniz.

Abstract

In this work I attempt, first of all, to examine the doctrines about language presented by John Locke; beside, I will try to evaluate the accuracy of Leibniz’s critique to said theory. I will try to explore the possibilities of integration and differentiation between the theories of both philosophers. After a conscious reading, it is evident that the mentioned theories are closely related, regarding particularly to their posture of meaning and Leibniz’s idea of Mathesis Universalis.

Palabras Clave

Language, integration, differentiation, meaning.

"Y en una edad que produce luminarias como el gran Huygenius, el incomparable señor Newton, con otras de esa magnitud, ya es también bastante honroso trabajar como simple obrero en la tarea de desbrozar un poco el terreno y de limpiar el escombro que estorba la marcha del saber, el cual, ciertamente se encontraría en más alto estado en el mundo, si los desvelos de los hombres inventivos e industriosos no hubiesen encontrado tanto tropiezo en el culto pero frívolo, empleo de términos extraños, afectados o ininteligibles que han sido introducidos en las ciencias y convertidos en un arte”

John Locke. Ensayo sobre el entendimiento humano.

En  este  trabajo  basado  en  las  reflexiones de  John  Locke  acerca  del  lenguaje, presentadas en el libro tercero del Ensayo Sobre el Entendimiento Humano y en las reflexiones que Leibniz presenta como una crítica a Locke. Lo que intento, además de examinar sus doctrinas, es explorar someramente las posibilidades de integración y de distanciamiento entre estas teorías del lenguaje y las preguntas y teorías de la lingüística, dado que dichas relaciones se hacen evidentes en una lectura consciente de estos filósofos en particular en las teorías del significado de ambos y en la idea de la idea de un único lenguaje originario de Leibniz.

1. La teoría de Locke.

En su ensayo sobre el entendimiento humano John Locke plantea una filosofía del lenguaje, motivado por la consideración de que un estudio exhaustivo del lenguaje era necesario para descubrir los errores que impedían el progreso del conocimiento. En esta teoría destacan puntos esenciales como la diferencia entre la esencia nominal y la esencia real, la abstracción en la formación de términos generales, y ante todo el hecho de que la función del lenguaje es la de representar nuestras ideas, los cuales han sido severamente criticados por otros filósofos de la misma época como Leibniz de cuya crítica me ocuparé en la segunda parte de este trabajo. Ahora examinaré más en detalle la teoría de Locke a la vez que comentaré en cuáles puntos esenciales encuentro un acercamiento de estas preocupaciones con las de la lingüística.

En primer lugar, Locke habla del hombre como una criatura que posee una disposición fisiológica para  el  lenguaje,  entendiendo  por  lenguaje  solamente  aquel  que  es articulado. Aunque esta disposición es necesaria, no es suficiente, ya que para que existiera lenguaje “además de los sonidos articulados fue necesario aún, por lo tanto, que el hombre pudiera ser capaz de usar esos sonidos como signos de concepciones internas, y de poderlos establecer como señales de las ideas alojadas en su mente”.2 Así el lenguaje surge de la necesidad de comunicar las ideas presentes en nuestra mente, como lo ejemplifica claramente en el caso de Adán, quien para expresar lo que es el oro, un material nuevo que ha descubierto, tiene que inventar una palabra a la que después se habituarán su esposa, sus hijos y así el resto de las generaciones. De allí podemos concluir que el origen del lenguaje en Locke es convencional.

En segundo lugar, Locke habla de la naturaleza de los términos que representan las ideas que hay en nuestra mente. Estos se clasifican en términos generales y términos particulares, de los cuales aunque ambos son esenciales para la constitución del lenguaje, los segundos suelen ser considerados los más importantes, ya que para Locke es necesario que existan los términos generales pues es imposible que pueda existir un lenguaje donde cada particular tenga su nombre, ya que esto además de impedir cualquier intento de comunicación, sería inútil y físicamente imposible. Estos términos son los que conforman en su mayoría el lenguaje y se refieren o representan las ideas generales abstractas, formadas en el entendimiento mediante la eliminación de las diferencias entre los particulares. Por ello sirven para jerarquizar y clasificar las cosas “lo que las palabras generales significan es una clase de cosas; y cada una de ellas significa eso por ser una idea abstracta que tenemos en la mente y dicha idea en tanto en cuanto las ideas existentes se conforman a ella caen bajo ese nombre, o, lo que es igual, son de esa clase”,3 de esta manera los términos generales nos permiten formarnos ideas complejas de lo que hay en el mundo y transmitírselas a los demás.

Ahora bien, en cuanto a la esencia, es decir la constitución intrínseca que hace que se formen dichos términos, o al modelo que siguen para ser formados, su esencia real es su misma esencia nominal. Por lo tanto, la existencia del nombre no implica ninguna existencia real. Pero esto tiene una dificultad que hay que precisar pues no todos los términos generales se forman por un capricho de la mente sin seguir ningún modelo de la naturaleza. En los nombres de modos mixtos y nombres de relaciones, por ejemplo, se puede con justa razón señalar que la esencia nominal es igual a la esencia real. No sucede así en los nombres generales que siguen un modelo natural, como son los nombres de las sustancias; en ellos, dice Locke, la esencia nominal es diferente de la esencia real, porque nosotros no podemos aprehender la constitución real de los objetos, simplemente tomamos sus características más evidentes y las asociamos mediante un nombre. Por esto se dice que también implican la existencia real de un particular o de un conjunto de particulares. Como elemento de transición entre estos dos tipos de términos generales tenemos nombres de las ideas simples, que son indefinibles y en los que al igual que en los nombres de los modos mixtos y de las relaciones la esencia nominal es igual a la esencia real,4  pero implican una existencia real.5

De otro lado, tenemos los términos particulares que son los nombres propios de los objetos que hay en el mundo. Dentro del lenguaje son muy pocos y representan mayormente nombres de lugares y los nombres de personas.

Además de los términos generales y de los términos particulares, hay otros elementos que constituyen el lenguaje, los cuales, aunque carentes de significado, son absolutamente necesarios para la coherencia del discurso. Ellos son las partículas que se dividen en preposiciones y conjunciones; las cuales permiten la relación de las ideas para formar mensajes y establecer pautas de coherencia. Estas partículas son de gran relevancia semántica porque, según Locke, “para pensar bien, no basta que un hombre tenga ideas claras y distintas en sus pensamientos ni que advierta la conformidad o inconformidad de alguna de ellas; es preciso que piense con ilación y que advierta la dependencia mutua entre sus pensamientos y razonamientos. Y para bien expresar esos pensamientos metódicos y racionales, le hacen falta palabras que muestren la conexión, la restricción, la distinción, etc.”6 Las partículas aquí como en la lingüística contemporánea son lo que le da sentido al texto.

En síntesis lo que hasta ahora tenemos de la teoría de Locke es que el origen del lenguaje es convencional, que es posible gracias a ciertas condiciones, que tiene nombres generales y nombres particulares y que además de ellos tiene unas partículas que no representan ninguna idea pero que enlazan o ligan las palabras para poder transmitir mensajes.

Teniendo claro el origen y la constitución del lenguaje la pregunta es cómo es que lo adquirimos, cómo nos apropiamos de él. Locke considera que la forma de adquirir el lenguaje es equivalente a la forma como adquirimos las ideas. Bien sabemos que en libros anteriores a su Ensayo Sobre el Entendimiento Humano, se ha dicho que al momento de nacer la mente es una Tabula rasa, con lo que critica las ideas innatas de Descartes pues como dice en el libro segundo del ensayo, en el capítulo acerca del origen de las ideas “quien considere con atención el estado de un niño recién llegado al mundo tendrá pocos motivos para pensar que está abarrotado de ideas que constituyen el material de sus futuros conocimientos. Gradualmente es como llega a proveerse de estas ideas”.7 Por consiguiente, así como gradualmente nos proveemos de ideas es gradualmente como nos proveemos del lenguaje, por ello Locke dice que primero nos apropiamos de ideas simples, de nombres de particulares y que sólo después, cuando desarrollamos nuestra capacidad de abstracción es cuando empezamos a conocer términos generales.

Al final de su teoría, Locke examina los usos de las imperfecciones y de los abusos del lenguaje. Realizó este análisis con el fin de que, luego del descubrimiento del uso correcto y de los errores, se pueda aprender a analizar mejor la utilización que le damos a las palabras y al lenguaje en general, y que tales errores y abusos no siguieran siendo un obstáculo para el desarrollo del conocimiento. Para cumplir este objetivo lo primero que ha de considerarse es el uso de las palabras, pues en virtud de éste es que podemos determinar su perfección o imperfección. Locke explica que las palabras tienen dos usos y las imperfecciones que tienen las palabras según cada uno, así:

Uso de las palabras como marcas de nuestros pensamientos. En ellos es difícil que se presenten imperfecciones, siempre y cuando, se use de manera constante la misma palabra para representar la misma idea o conjunto de ideas. Un segundo uso de las palabras es para la comunicación de nuestros pensamientos a otros. Este segundo uso comporta a su vez un doble objetivo, que tiene que ver con la manera como comunicamos nuestros pensamientos a los demás comunicación civil donde lo más importante es entenderse y comunicación filosófica en el que lo más importante es la precisión en el uso del lenguaje dada la predisposición de este uso a las imperfecciones y los abusos.

En este sentido, como el uso de la palabra tiene que ver con hacer que el otro comprenda nuestros pensamientos, las imperfecciones están presentes en la ambigüedad de los significados de las palabras y por ello son diferentes según sean diferentes las clases de ideas que significan.

La imperfección en los nombres de los modos mixtos se debe principalmente a que ellos representan ideas complejas, cuya complejidad hace que sean difíciles de comprender a plenitud; además, la manera de aglutinar las ideas simples para conformar la idea compleja es arbitraria pues, no sigue ningún modelo en la naturaleza. Por lo tanto, hay siempre una brecha entre el conjunto de ideas simples que conforma el nombre del modo mixto de una persona a otra. Esta brecha ocasiona un margen de error en la comprensión, claro está que la convención social salva un poco este margen, pero no logra ser superado totalmente. Además, dado que la idea compleja no se refiere a ningún objeto presente en la realidad, el niño aprende normalmente primero el sonido y después se comprende la idea a la que se refiere. En este proceso de comprender la idea, puede darse una comprensión incompleta, o una comprensión nula, lo cual hará que las personas usen palabras imprecisas o vacías de significado. En consecuencia, estos nombres son los más complejos, ambiguos, y cambiantes. Por ello, Locke parece sugerir la necesidad de lo que hoy en Lingüística aplicada es conocido como “análisis del discurso” para comprender lo que quisieron decir los autores antiguos, de acuerdo con el contexto socio-cultural en que vivieron.

En los nombres de las sustancias la imperfección se produce básicamente por la diferencia que existe entre la esencia nominal y la esencia real. No obstante, en los nombres de las ideas simples y de los modos simples la imperfección es casi nula, por lo que Locke plantea que a mayor simplicidad, menor imperfección y que a mayor complejidad en los nombres, mayor imperfección, sobre todo si se los considera en su uso filosófico.8

Pero además de las imperfecciones de las palabras hay unas faltas intencionales que cometen quienes las usan que hacen que su significado sea más oscuro de lo que naturalmente es, entorpeciendo de esta manera la comunicación y limitando más al hombre en el camino del conocimiento, como es el caso de los filósofos y más particularmente para Locke, los escolásticos de quienes dice son capaces de demostrar que la nieve es negra y por tanto que lo blanco es negro.

Con estas aclaraciones Locke muestra que el uso correcto y positivo del lenguaje es muy difícil, no obstante como conclusión a su teoría, propone unos remedios que ayudan a alivianar la carga de la duda y de la ambigüedad presente en las palabras. Rápidamente podríamos decir que se resumen en los siguientes consejos:

  • No usar una palabra sin una idea anexa a ella. Todo hombre deberá evitar emplear palabras cuyo significado no comprenda o no conozca.
  • Tener ideas distintas de lo que representan las palabras, en especial, de los modos mixtos. No es suficiente usar las palabras como la representación de nuestras ideas, pues también debemos entender las ideas que las palabras representan de una forma clara y determinada, con el fin de hacer un uso correcto de la palabra adecuada para representar nuestra idea y no caer en divagaciones y circunloquios.
  • Aplicar las palabras al uso convencional. Lo que permitirá entender de alguna manera lo que están significando los otros y hacer que estos nos entiendan.

 

  • Comunicar a los otros el significado que estamos dando a las palabras. Esto ayuda a que los demás entiendan nuestro discurso y a que cumplamos con los objetivos del mismo. Se puede realizar de tres formas:

A. Sinónimos o mostración: se usa con las ideas simples, que son indefinibles.

B. Definición: se usa con los nombres de los modos mixtos.

C. Significado: en los nombres de las sustancias, se puede aclarar el significado de  una  palabra  mediante  una  definición que  incluya  sus  características esenciales, o mostrando el objeto mismo.

  • Usar las mismas palabras con los mismos significados. Hacer esto evita tomarnos la molestia de aclarar los significados cada vez que hablamos y proporcionaría mayor certidumbre a las personas que nos están escuchando.

Los anteriores consejos aunque llevado al pie de la letra pueden ayudar a mejorar el uso del lenguaje, en ningún modo representan la solución definitiva a los problemas que tiene el lenguaje.

Para concluir la exposición de la teoría de Locke y antes de empezar con la crítica de Leibniz puede decirse que pese a los errores argumentativos que pueda tener además de acercarse tangencialmente a las preocupaciones de la lingüística se acerca bastante a ciertas teorías del significado en la filosofía del lenguaje contemporánea, donde se sigue considerando que el significado de los términos son ideas en la mente.

2. La crítica de Leibniz.

La crítica de Leibniz a Locke está presente en un libro titulado “nuevos ensayos sobre el entendimiento humano”, allí este autor, presenta su teoría en un diálogo constante con la teoría de Locke.

A continuación expondré la crítica tal y como la presenta Leibniz, y mostraré como él plantea su teoría al tiempo que destroza la de Locke; a la vez presentaré las ideas de Leibniz que pueden encontrarse en la lingüística.

Lo primero que Leibniz va a criticar son las condiciones para el lenguaje y en esta crítica ya es bastante severo, pues en primer lugar para él ser articulado no es una propiedad esencial al lenguaje porque “sería posible hacerse entender mediante los sonidos de la boca sin formar sonidos articulados, si se utilizasen los tonos de la música para ello”.9  Con ello Leibniz también se acerca a la teoría saussureana de la lengua pues para Saussure la lengua es un sistema de valores en los que el material de que esté hecha la lengua es algo completamente irrelevante y secundario. Pero aún no contento con esto, también lanza un ataque doble a la teoría de los términos generales generados por la abstracción y a la vez a la forma como los niños adquieren el lenguaje, ya que a diferencia de lo que piensa Locke los niños aprenden en primer lugar los términos generales, pero no en el sentido de términos generales abstractos sino en el sentido de términos generales apelativos. Examinemos este ataque. Para Locke “inicialmente los sentidos dan entrada a ideas particulares y llenan el receptáculo hasta entonces vacío, y la mente, familiarizándose poco a poco con algunas de esas ideas, las aloja en la memoria y les da nombres. Después, procediendo más adelante, la mente las abstrae y poco a poco aprende el uso de los nombres generales”.10 Como ya se ha dicho, para Locke el niño aprehende primero nombres de particulares y sólo después aprehende los nombres generales. En contraposición con esto Leibniz va a decir “podéis observar que los niños y los que apenas conocen la lengua que quieren hablar o la materia de la que hablan utilizan términos generales como cosa, planta, animal, en lugar de emplear los términos propios (particulares, recuérdese que son nombres propios) que desconocen”.11 Así, es claro que ambas teorías acerca de la adquisición del lenguaje se oponen totalmente.

Ahora veamos por qué la crítica en cuanto a la formación de los términos generales acaba de confirmar esta oposición. Igual que Locke, Leibniz considera que los términos generales son necesarios y además elementos constitutivos de las lenguas pero estos nombre no se forman por abstracción como puede inferirse de la crítica que hace frente a como los adquirimos, pues para Leibniz “es seguro que todos los nombres propios o individuales fueron originariamente apelativos o generales”12 pero esté es sólo el principio de la crítica a los términos generales como producto de la abstracción, más adelante dedicará un capítulo entero a criticar los términos generales basándose en la idea de que es imposible determinar la individualidad, y como es imposible determinar la individualidad es imposible abstraer a partir de individualidades ideas generales. Para Leibniz los términos generales existen desde un principio y se atreve a decir incluso que “originariamente casi todas las palabras son términos generales, ya que será muy extraño que se llegue a inventar un nombre a propósito para señalar un determinado individuo sin alguna razón”13  con lo que replica la teoría de Locke e incluso critica que los nombres propios se refieran a particulares, ya que para él cada nombre propio señala una propiedad de clasificación como los nombres generales, por ejemplo el nombre Cesar significa niño extraído del vientre de su madre mediante cesárea, por lo tanto, la individualidad como él la concibe es muy difícil de encontrar.14

Leibniz plantea que la búsqueda de la individualidad implica la búsqueda del infinito, por lo que basando la abstracción en la exclusión de lo que hace particular a cada individuo y siendo imposible la determinación de los individuos, es imposible la abstracción en el sentido que la piensa Locke, pero los términos generales, son reales, necesarios y constitutivos del lenguaje sin necesidad de que se llegue a ellos por abstracción, es decir, para Leibniz los términos generales no representan una idea general abstraída por la mente, sino que son desde su origen el signo de una clase.

Como vemos son fuertes las críticas que hace Leibniz, pero la tercera crítica es quizás la más interesante para los efectos de este trabajo, a saber, la crítica de Leibniz al origen del lenguaje según Locke. Para Leibniz el lenguaje, aunque surge por la necesidad de comunicación, no surge de la necesidad de una palabra para expresar una idea; palabra aceptada luego por convención social. Para Leibniz, en cambio, el lenguaje se descubre “pero ha habido que arreglárselas, con aquello que nos han proporcionado las ocasiones y los accidentes a los que nuestra especie está sujeta; y este último orden no nos da el origen de las nociones , sino, por así decirlo, la historia de nuestros descubrimientos”.15 Esta hipótesis lo ha llevado a plantear la existencia de una lengua originaria natural, de la cual se derivaron todas las lenguas existentes, lo que supone que el lenguaje no es convencional, es decir que en la cosa hay algo que se relaciona intrínsecamente con el nombre “[…]en el origen de las palabras existe algo natural, algo que establece una relación entre las cosas y los sonidos y movimientos de los órganos de la voz […]”16 con lo que vemos que Leibniz es naturalista, completamente opuesto al convencionalismo de Locke, pero lo más interesante de esta hipótesis de Leibniz y que despierta la inquietud filosófica es que es llevada a la realidad por la escuela comparatista en el siglo XIX, un siglo después de que fuera planteada por Leibniz y esto no es de extrañar pues “la cuna de la gramática comparada hay que encontrarla en Alemania, porque fueron los estudiosos germanos los que dieron impulso y arraigo definitivo a la comparación de las lenguas”17 lo más impactante es que Leibniz esté hablando de una lengua universal en el siglo XVIII y que incluso en sus nuevos ensayos sobre el entendimiento humano se atreva a plantear comparaciones entre lenguas como la del conocido ejemplo del ojo, que incluso advierta que es necesario un estudio de este talante y que después, aunque en las historias de la lingüística no se encuentre una referencia de ello sean sus mismos compatriotas alemanes los que se pongan en la tarea de responder a la petición de Leibniz quien dice “me gustaría que otros sabios llevasen a cabo algo parecido en relación con las lenguas Valona, vasca, eslavónica, finesa, turca, persa, armenia, georgiana, etc. Para poner mejor de manifiesto la armonía que existe entre ellas, lo cual sería útil en particular, para aclarar el origen de las naciones”18 y la respuesta de los comparatistas es la reconstrucción de un idioma común, “uno de los aportes más notable a la filología comparada fue el de la reconstrucción del idioma común a todas las lenguas indoeuropeas, conocido posteriormente como proto-indoeuropeo. Para llegar a él los lingüistas decimonónicos (del siglo XIX) recurrieron, como es apenas obvio decirlo, al método comparativo. Por medio del cotejo de lenguas genéticamente relacionadas […]”19 este es, creo yo, uno de los adelantos más importantes presente en la teoría del lenguaje de Leibniz.

Leibniz también plantea que la función de las palabras es la de representar las ideas en la mente de otros; aporte que puede considerarse también como una crítica a Locke. Para Leibniz es posible que los otros nos entiendan en virtud de la sintaxis, es decir, aún cuando una persona ponga en su discurso palabras cuyo significado desconoce, si las ubica en el orden correcto. Es lo mismo que decir que con una sintaxis correcta, su discurso debe ser inteligible. Vuelve, entonces, a concordar con la idea Saussureana de que lo importante no es el componente material de la lengua, sino la lengua como sistema. Además el lenguaje no siempre se usa para representar ideas, a veces las palabras según Leibniz poseen un uso material, como el que hacen los gramáticos cuando dicen por ejemplo que la palabra Perro es un sustantivo, con esto Leibniz se acerca de nuevo a la lingüística en el concepto de metalenguaje.

Finalmente Leibniz propone una teoría del significado cuyo propósito también es el de criticar la diferencia que establece Locke entre los nombres de los modos y los nombres de las sustancias. Según Leibniz “Las sustancias y los modos están representados al igual por las ideas; y las cosas, lo mismo que las ideas, están indicadas en ambos casos por palabras.”20 Con esta teoría del significado se acerca a la teoría moderna de la semiótica donde, tomando en cuenta lo que dice en la introducción a la semántica la teoría del significado de Leibniz se relaciona con las teorías de Ullman acerca del significado pues en ellas al igual que aquí el conocimiento de la realidad está mediado por ideas, o si se quiere por objetos mentales, que son los conceptos a los cuales les damos un nombre. Y podría decirse que en la semiótica moderna, no puede separarse el signo de la realidad como podemos decir que no puede separase el lenguaje del mundo en Leibniz pues, “la lingüística no puede evitar el objeto mental o concepto, que a su vez es el producto del pensamiento y se relaciona con la realidad extralingüística”.21

Ahora bien, lo que puede deducirse de la crítica que Leibniz plantea frente a Locke, es que presenta una clara defensa de las ideas innatas, pues este lenguaje originario del cual derivaron los demás no puede ser más que dado por Dios a los hombres, lo que le daría una cierta debilidad a la crítica, no obstante en la cuestión de los términos generales, Leibniz acierta al decir que son lo primero que aprenden los niños, además también se acerca con esta teoría de la indeterminabilidad de los particulares a la posterior teoría de Bertrand Russell acerca de los nombres propios.

Para concluir, podría decirse que la pugna entre estos dos filósofos sigue vigente, de hecho, naturalismo versus convencionalismo es ya una vieja disputa, por lo que para decidir entre los dos, habrá que emplear el criterio personal, no obstante, lo cierto es que el aporte de ambos es significativo para todo el pensamiento posterior.

 

Notas

1 Estudiante de la Profesionalización en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas.

2 LOCKE, John. Ensayo sobre el entendimiento humano. Libro III “De las palabras”. “Capítulo I De las palabras o del lenguaje en general. Pág. 391. Editorial fondo de cultura económica de Colombia. 1994.

3 LOCKE, John. Ensayo sobre el entendimiento humano. Libro III “De las palabras”. “Capítulo III De los términos generales”. p. 404. Editorial fondo de cultura económica de Colombia. 1994.

4  Op. Cit. “Capítulo IV De los nombres de las ideas simples”. p. 411. “los nombres de las ideas simples y de los modos significan siempre la esencia real y también la nominal de sus especies”

5 Op. Cit. IV De los nombres de las ideas simples”. p. 410.

6 Op. cit. “Capitulo VII De las partículas”. p. 410.

7 Op. Cit. Libro II “De las ideas”. “Capítulo I Del origen de las ideas”. p. 85.

8 Op. Cit. Libro III “De las Palabras”. “Capítulo IX De la imperfección de las palabras”. Pág. 481. “los nombres de los modos mixtos compuestos de pocas y obvias ideas simples tienen por lo general nombres de significación no muy incierta; pero los nombres de los modos mixtos que contienen un gran número de ideas simples son comúnmente de un sentido muy dudoso e indeterminado, según ya se mostró. Los nombres de las sustancias, puesto que van anexados a ideas que no son ni la esencia real, ni representaciones exactas de los patrones a que quedan referidas, están aún expuestos a mayor imperfección e incertidumbre, especialmente cuando venimos a su empleo filosófico.”

 9 LEIBNIZ, Gottfried Wilhelm. Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano. Libro III. “De las palabras” Capítulos I. p. 322.

10 LOCKE, John. Op. Cit. Libro I “De las nociones innatas”. “Capítulo II no hay principios innatos en la mente”. p. 28-29.

11   LEIBNIZ, Gottfried Wilhelm. Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano. Libro III. “De las palabras” Capítulos I. p. 323-324.

12 Ibídem. p. 324.

13 Op. Cit. “Capítulo III De los términos generales.” p. 340.

14  Ibídem. “nos resulta imposible tener un conocimiento de los individuos y encontrar exactamente el modo de determinar la individualidad de una cosa, a no ser que la conservemos a ella misma; pues todas las circunstancias en que se pueda reproducir; las diferencias mínimas nos resultan insensibles…”

15   LEIBNIZ, Gottfried Wilhelm. Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano. Libro III. “De las palabras” Capítulos I. p. 324.

16 Op. Cit. “Capítulo II De la significación de las palabras.” p. 333.

17 BERNAL, León Gómez. Jaime. Tres momentos estelares de la lingüística. “2. la gramática comparada.” p. 73.

18 LEIBNIZ, Gottfried Wilhelm. Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano. Libro III. “De las palabras” Capítulos II. p. 336.

19 BERNAL, León Gómez. Jaime. Tres momentos estelares de la lingüística. “2. la gramática comparada.” p. 79.

20 LEIBNIZ, Gottfried Wilhelm. Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano. Libro III. “De las palabras” Capítulos II. p. 338.

21 FERNÁNDEZ, Gonzáles. Ángel Raymundo. Hervás, Salvador y Díaz, Valerio. Introducción a la semántica. “Capítulo II Signos y símbolos”. Pág. 33. Editorial Cátedra. 1989.


Referencias

BERNAL, León-Gómez. Jaime. Tres momentos estelares de la lingüística. Instituto Caro y cuervo.

FERNÁNDEZ, Gonzáles. Ángel Raymundo. Hervás, Salvador y Díaz, Valerio. (1989) Introducción a la semántica. Capítulo II. Signos y símbolos. Págs. 25-35. Cátedra.

LEIBNIZ, Gottfried Wilhelm. Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano. Libro III. De las palabras. Capítulos I-III. Págs. 321-354.

LOCKE, John. (1994) Ensayo sobre el entendimiento humano. México: Fondo de Cultura Económica.

DE SAUSSURE, Ferdinand. (1945) Curso de lingüística general. Buenos Aires: Losada.