Año 2 No. 2 Julio - Diciembre 2008

Reseña a "Ángela María Henao Mejía: Nietzsche y la crítica a la razón occidental"


Yobany Serna Castro


ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X




            Nietzsche y la crítica a la razón occidental es, hasta el momento, uno de los últimos trabajos dedicados al estudio de la filosofía del pensador alemán Friedrich Nietzsche en el Programa de Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas. En él, la autora analiza algunos de los problemas fundamentales de la reflexión filosófica nietzscheana, como son, entre otros, la metafísica, el cristianismo y el arte.

            El trabajo se divide en cuatro partes fundamentales: La filosofía de Nietzsche, crítica a la cultura occidental, influencia de Schopenhauer en Nietzsche y pensamiento trágico en Nietzsche.

            Si bien el primer capítulo está dedicado a la filosofía de Nietzsche, debe decirse que el tratamiento que hace la autora del tema no es completamente riguroso por cuanto la exposición que se hace corresponde básicamente a la presentación casi cronológica de la obra filosófica del autor antes que a la exposición de lo que efectivamente corresponde a la propuesta filosófica de Nietzsche. Y aunque en la introducción se dice que “en el primer capítulo se hace un recorrido por la obra de Nietzsche”, lo cierto es que hizo falta profundizar en las explicaciones. Por ejemplo, podría decirse que lo que se dice de Más allá del bien y del mal es insuficiente por cuanto la obra ofrece elementos importantes para entender el pensamiento filosófico de Nietzsche. La autora dice simplemente que “En él –Más allá de bien y del mal– se reanuda el tema desarrollado primeramente en Humano, demasiado humano en el que la figura que se empleaba es la del espíritu libre, el cual consiste en liberarse de la esclavitud que impone la existencia humana”. Uno esperaría que por lo menos fuera enunciado el tema directriz de Humano, demasiado humano para entender así la relación que existe entre esta obra y Más allá del bien y del mal. Porque, aunque se haya dicho que en Humano, demasiado humano “se lleva a cabo una crítica de la filosofía, la religión y la moral”, ciertamente esto poco nos dice sobre la continuidad (o relación) entre una obra y la otra.

            En el segundo capítulo Ángela María se detiene a analizar los aspectos fundamentales que sustentan la crítica de Nietzsche a la tradición occidental. De esta manera, se exponen las ideas que permiten entender por qué Nietzsche consideró al platonismo como algo desafortunado para la tradición occidental. Del mismo modo, se analiza la posición del pensador alemán en relación con la moral, el cristianismo y la metafísica en general. Así, por ejemplo, se nos enseña que entre el platonismo y el cristianismo existe una relación fundamental en la medida en que el dualismo platónico sirve de sustento a la tesis cristiana según la cual el mundo que habitamos es inferior en contraste con aquel al que debemos aspirar.

            Asimismo, la autora hace alusión al problema de la moral. Según se expone, Occidente ha entendido la moral a partir de una concepción equivocada de los valores, lo cual le ha permitido a Nietzsche establecer una diferencia entre la moral de esclavos y la moral de señores. “La diferencia entre la moral de señores y la moral de esclavos radica en la valoración exaltadora de la vida y una valoración debilitadora de la vida. La moral de señores, o del noble, nace del pathos de la distancia; es una moral de jerarquía de estados del alma soberbios y elevados; una moral que se encuentra más allá del bien y del mal, es vitalista y fuerte. Además, posee la voluntad de dominio; mientras que la moral de esclavos busca una igualdad y lo hace por medio de una rebelión contra la jerarquía”.

            De otro lado, y en el tratamiento que hace la autora del tema sobre el nihilismo notamos que si bien inicialmente se afirma que Nietzsche pretende a partir de la transvaloración de los valores superar el nihilismo, esta afirmación entra en contradicción con otra donde se da a entender que Nietzsche no quería lograr tal cosa, es decir, superar el nihilismo. Podría advertirse que una de las causas de la confusión existe en el olvido de distinguir entre ‘nihilismo pasivo’ y ‘nihilismo activo’; distinción importante para entender por qué hay una moral de esclavos y por qué se necesita la transvaloración de los valores.

            El tercer capítulo trata el tema de la influencia de Schopenhauer en Nietzsche. Sin embargo, dejar este tema para tratarlo en un cuarto capítulo es confuso por cuanto lo desarrollado en él, la concepción schopenhaueriana y nietzscheana de la voluntad, es algo que desde el comienzo del trabajo el lector debería conocer para entender el desarrollo posterior de la temática tratada a lo largo de la monografía.

            El capítulo cuarto es el mejor de la tesis no tanto porque hable sobre el pensamiento trágico en Nietzsche sino por el desarrollo mismo del tema. En esta cuarta parte, la autora expone de manera clara la concepción de lo trágico que tenía el pensador alemán. Asimismo, se explica en qué medida tal concepción estuvo determinada, en parte, por el pensamiento artístico de Richard Wagner.

            Sabemos que a este notable teórico y compositor alemán el joven Nietzsche dedica su célebre obra El nacimiento de la tragedia. Esto se justifica en la medida en que, de acuerdo con Nietzsche, Wagner era “la persona que podía restablecer el arte no solo en Alemania, después de que Sócrates con su racionalismo le diera muerte a la tragedia”. En esta obra Nietzsche nos habla del conflicto apolíneo-dionisiaco en el drama griego y sostiene que si bien tanto Apolo como Dionisio simbolizan aspectos diferentes de una realidad sólo en su fusión se origina la tragedia griega.

            La tragedia griega exalta aspectos vitales de la condición humana. Así, por ejemplo, lo dionisiaco es representado por lo salvaje, lo instintivo, la seducción, mientras que lo apolíneo por el sueño, la tranquilidad. Esto sugiere que a través de su correlación lo que se busca es justificar la existencia como un fenómeno complejo, donde intervienen fuerzas mutuamente dependientes.

            Nietzsche cree que la concepción trágica de la vida entra en crisis con el advenimiento de la era de la razón. Así, tras la muerte de Eurípides se presencia “el triunfo del individuo teórico sobre el individuo trágico”. En esto Sócrates cumple un papel protagónico, dado que su interés por la razón lo lleva a alejarse de la tragedia. Frente a esto, Nietzsche nos dirá que sólo concibiendo la existencia como un fenómeno estético podrá el hombre asumir el mundo como un escenario trágico, el único donde sus fuerzas creadoras permanecerán en tensión.