Año 1 No. 1 Julio - Diciembre de 2006

Metafísica descriptiva como alternativa a los problemas de sentido en la metafísica tradicional


Carlos Dayro Botero

ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

Throughout history, metaphysics have suffered many changes which have been motivated not only by the attacks it have been received but also by the constant reevaluation of his study object and method. On this revolutionary process they are presented a lot of variations of that it can be considered as a metaphysical philosophy,   moreover,   it   is   in   the   XXth century where the most interesting proposals have   appeared   on   the   way   that   must   be followed by the metaphysics. The thesis I am trying to defend is that the description of the fundamental features of our world thinking structure is the function of metaphysics. Besides, I present a stronger specification of the descriptive metaphysics in contrast to the conceptual  analysis  and  to  the  reductionism and revisionist proposals that also are rather marked streams in the contemporary analytic philosophy.

Palabras Clave

Metaphysic,Descriptive metaphysic,Reductionism

Introducción

     Desde su aparición, y durante mucho tiempo, los planteamientos metafísicos fueron problemáticos puesto que, por una parte, intentaron sostener la idea de que la realidad no es tal y como la percibimos, y además intentaron ubicar su conocimiento en un ámbito similar pero superior al que brinda el conocimiento científico; afirmando que lo metafísico es un conocimiento más elevado o que posibilita el descubrimiento del nivel más profundo de los hechos. Otras propuestas filosóficas cuestionan todo lo anterior, mientras las más radicales lo rechazan e invalidan por completo como conocimiento. El resultado de esta discusión es una gran variedad de sentidos en los que se puede hablar de metafísica.

     En cada época los autores han dado un uso particular a este concepto, que inicialmente apareció como el estudio de algo abstracto, alejado o desvinculado por completo de el mundo físico y, por tanto, del ser humano y el conocimiento científico; por lo cual la posibilidad de responder, o al menos de comprender, los problemas metafísicos era una posibilidad reservada para quienes se pudieran abstraer hasta poder contemplar aquel mundo supuesto que trasciende nuestra realidad física. Posteriormente, el concepto de metafísica empieza a presentar tantas variaciones en su tratamiento que finalmente aceptó la posibilidad de convertirse en una reflexión más directa sobre la realidad. Esta posibilidad implica correr el riesgo de traicionar o sesgar el sentido inicial del concepto, pero más adelante se verá que tal riesgo se puede salvar realizando las aclaraciones necesarias con respecto a las pretensiones metafísicas.

 

Metafísica tradicional y metafísica descriptiva

1. Concepción tradicional

     Para elaborar el contraste entre la metafísica tradicional y la que se propone a partir del S. XX, me sirvo de una división general, la separación entre metafísica "especial" y metafísica "general". La primera consiste en un estudio de apartes alejadas de la realidad física, al estilo de la ontología de Parménides, la teoría platónica de las ideas, o cualquier otra donde se pueda identificar la postulación de la existencia de algo suprasensible o la escisión entre el mundo material y el espiritual. Por su parte, la metafísica general puede igualmente ocuparse del ser, pero en un sentido diferente, ya que al hablar aquí de ontología se quiere construir no una teoría en torno al "ser en cuanto ser", o al ser "en sí mismo", sino determinar "qué tipos de cosas existen en el mundo", o bien, "cómo se puede justificar la existencia de ellas", o igualmente, "cómo es que podemos conocerlas y la justificación de ese conocimiento".

     A lo largo de su historia la metafísica se ocupó, en su mayor parte, de temas que se pueden ubicar en el aparte de la metafísica especial, y cuando se acercó a la general, tratando problemas como el conocimiento humano, no pudo evitar caer en planteamientos que son claramente más afines con la metafísica especial. Intentando una ubicación histórica, es posible observar en las filosofías antigua y moderna, más que en la contemporánea, una clara inclinación por la metafísica especial. Una nueva manera de advertir este contraste es observar el tipo de conceptos que se utilizaban con mayor frecuencia en las primeras, o la metafísica especial, como idealismo, racionalismo, realismo…, frente a conceptos contemporáneos como naturalismo, teoría del conocimiento, naturalismo biológico, positivismo…

2. Metafísica en la filosofía analítica

     El positivismo lógico representa el intento más fuerte, y de alguna manera exitoso, de rompimiento con el pensamiento filosófico clásico. Instaurando la empresa de la superación de la metafísica, la despojó de toda pretensión de aportar conocimiento. El positivismo se caracterizó por su respeto y aceptación del método de las ciencias naturales,  por  la  afirmación de  la  posibilidad  de  verificar empíricamente  todo conocimiento, y por la fe en la lógica como medio para resolver los problemas filosóficos; los cuales se podrían solucionar efectivamente, según esta corriente, sólo si eran problemas auténticos, ya que en caso contrario la meta no sería la solución sino la disolución.

     Pero si el positivismo lógico manifestó su rechazo directo a toda propuesta metafísica, la filosofía analítica asume sólo en parte este rechazo. Y lo asume sólo en parte porque el escepticismo y el desagrado por la metafísica no se presentan en todos los analíticos, y en algunos de los que se presenta no se evidencia un rechazo tan radical. Es por esto que aun se habla de ontología y de metafísica, aunque sin preocuparse por temas como el "ser en cuanto ser", o "entes suprasensibles". Al ocuparse de problemas metafísicos, la filosofía analítica no realiza necesariamente una defensa de las propuestas clásicas, sino que asume algunos problemas ya planteados para aclararlos, replantearlos o someterlos a un tratamiento actualizado que se caracteriza por acentuar el análisis en el significado de los conceptos, y en el conocimiento, más que en las cosas a que se aplican los conceptos o que se pueden conocer, lo cual se conoce como ascenso "semántico", o giro "lingüístico".

     En este contexto aparece P.F. Strawson con un planteamiento que se enfrenta a las figuras que le preceden, siempre con una posición tolerante pero crítica, ya que rechaza abiertamente las ideas que encuentra cuestionables, pero a la vez no duda en explicitar su aceptación de otros problemas y/o soluciones.

     En él aparece una filosofía que comporta un rasgo que se hace más manifiesto en los autores contemporáneos que en los clásicos. Este rasgo consiste en lo que se ha denominado "giro lingüístico", el cual es el paso del estudio de la realidad como tal, al estudio de los conceptos que nombran o describen esa realidad. Se pueden presentar varios ejemplos de esto: uno es el problema del cambio o la permanencia en el interior de nuestro aparato conceptual de los conceptos a lo largo de la historia, con lo cual, en contra de Collingwood, Strawson plantea que el cambio no es tan fuerte como para afirmar que los conceptos son radicalmente diferentes en cada época, sino que dentro del aparato conceptual con el que pensamos el mundo, la parte básica de los conceptos que pueden variar se conserva históricamente.

     Un segundo ejemplo del ascenso semántico se encuentra en la filosofía de W.V.O. Quine. En el punto final de "Palabra y Objeto", el autor afirma que los problemas ontológicos de que se ocupa aparecen como problemas referentes a los objetos mencionados, es decir, se trata de definir qué objetos se pueden admitir de acuerdo al planteamiento del compromiso ontológico pero, a pesar de esto, los problemas no son realmente referidos a objetos, sino a "palabras". De manera que para efectos de claridad y eficacia de la discusión es mejor no referirse, por ejemplo, a los objetos geométricos, sino al "conceptode objeto geométrico, con lo cual se podrán plantear preguntas sobre los contextos en los cuales tal concepto es útil y para qué fines.

     Este análisis filosófico o conceptual aparece como algo muy cercano o incluso similar a la metafísica descriptiva. Sin embargo, se deben separar por cuanto el análisis conceptual es más limitado que la investigación que realiza la metafísica descriptiva. Este enfrentamiento con el análisis conceptual al lado del planteamiento de que la metafísica descriptiva puede ser concebida como un “instrumento de cambio en el interior de los conceptos”, permite una descripción general de la relación entre estas dos actividades filosóficas:

La idea de metafísica descriptiva es susceptible de ser recibida con escepticismo. ¿En qué diferiría de lo que se denomina análisis filosófico, o lógico, o conceptual? No difiere en el tipo de intención, sino en alcance y generalidad. Al pretender develar los rasgos más generales de nuestra estructura conceptual, puede dar mucho menos por sentado que una investigación conceptual más limitada y parcial. De ahí, también una diferencia en el método. Hasta un cierto punto, el confiar en un atento examen del uso efectivo de las palabras es el mejor camino, y en realidad el único seguro en filosofía. Pero las discriminaciones que podemos hacer, y las conexiones que podemos establecer, de esta manera no son bastante generales ni de bastante calado para satisfacer la plena demanda metafísica de comprensión. (Strawson, 1963: 13)

     Por otra parte, la metafísica descriptiva se puede delinear con más profundidad revisando su disparidad con el reduccionismo. Cuando apareció la noción de análisis en el siglo pasado, proliferaron las propuestas de traducción del lenguaje ordinario al lenguaje lógico como la mejor forma de solucionar los problemas filosóficos y de esclarecer el sentido y el uso común de los conceptos; incluso, se llegó a considerar la paráfrasis como el fin único o el ideal del análisis. La propuesta de Carnap de construir una sintaxis lógica que impida la utilización desafortunada de algunas partículas del lenguaje, uso que no puede controlar la simple sintaxis gramatical, es un ejemplo de la meta buscada por los defensores de la paráfrasis. Igualmente se pueden mencionar la nueva lógica de los "Principia Matemática", y la notación canónica de Quine.

     Pero a pesar de todos los esfuerzos, la paráfrasis o traducción resultó ser un tipo de análisis inaplicable y sin resultados, dada la dificultad para ceñir las frases del lenguaje ordinario a los moldes prediseñados como ideales por los defensores de la paráfrasis. El abandono de este intento llevó a la propuesta planteada por Strawson, que consiste en oponer al programa de traducción el programa de análisis conceptual (sobre los rasgos generales de nuestra estructura cognoscitiva), analizando, por ejemplo, las categorías generales de nuestro pensamiento y los conceptos que usamos. Lo que el análisis trata de estos conceptos son sus interconexiones y la estructura que forman unos con otros.

     Sin embargo, el programa de análisis conceptual debe ser delimitado más claramente, lo cual es posible mediante el contraste entre dos métodos diferentes: la reconstrucción lingüística (RL) o Constructivismo, y la descripción lingüística (DL) o Descriptivismo. El método de RL pretende construir modelos lúcidos desde una estructura rígida, tomando como paradigma nuestro aparato conceptual, con conceptos claves cercanos a los del lenguaje ordinario y con relaciones precisas. La principal insuficiencia de este método consiste en que el esclarecimiento buscado en este análisis requiere más que una interpretación determinada de las expresiones lingüísticas. Y además, los resultados deberán ser relacionados con los problemas y dificultades filosóficas que suscitan los conceptos por esclarecer.

     Por su parte, la DL no desea reconstruir, sino describir las funciones lógicas que comportan los conceptos del lenguaje ordinario. Se cambia la alternativa de crear términos y sistemas modelo, por la de describir el funcionamiento de las palabras normales que se utilizan; se cambia el establecimiento o creación de reglas por la observación de los usos.

     Ahora bien, la concordancia entre ambos métodos se da porque el constructivismo involucra al descriptivismo, es decir, la RL puede aclarar los conceptos, pero no alcanza a sustituir la DL. Además, la utilidad general de los sistemas de conceptos construidos como objeto de comparación con los conceptos naturales es una utilidad restringida, porque los modos de conducta lógica que se encuentran en los conceptos del lenguaje ordinario son demasiado heterogéneos, por lo cual, los esfuerzos por descubrirlos serán demasiado complejos si la pretensión es acomodarlos bajo los modos de funcionamiento lógico que ofrecen los conceptos de un sistema formal.

     En conclusión, si uno de los objetivos principales de la metafísica a lo largo de su historia consiste en el estudio del ser o, mejor, de lo que hay, la metafísica descriptiva es uno de los mejores caminos para llegar a establecer qué es lo que hay, definirlo y elucidar cómo es que podemos conocerlo, dado que la valoración de la metafísica depende de la medida en que se atenga al uso real de los conceptos o, en otras palabras, a la estructura del esquema con el cual pensamos el mundo. Además, el estudio de la estructura conceptual que posee el ser humano para pensar el mundo es una buena manera de llegar a establecer qué se puede conocer, cómo se conoce y cuáles son, si los hay, los elementos básicos o primarios del conocimiento. En palabras de Strawson, la función de la metafísica descriptiva está determinada por el estudio de la razón humana y su proyección hacia la realidad, puesto que:

[…] hay una sólida médula central del pensar humano que no tiene historia -o no tiene ninguna registrada en las historias del pensamiento; hay categorías y conceptos que, en su carácter más fundamental, no cambian en absoluto-. Obviamente éstas no son las especialidades del pensar más refinado. Son los lugares comunes del pensar menos refinado; y son, con todo, el núcleo indispensable del equipamiento conceptual de los seres humanos más sofisticados. Es de ellos, de sus interconexiones y de la estructura que forman, de los que se ocupará una metafísica descriptiva. (Strawson, 1963: 14).

     Y según esto, vemos cómo se puede hablar aún de metafísica, seguir muchos de los rasgos de esta disciplina y considerarla como la principal tarea de la filosofía, realizando investigaciones con cierto carácter empírico y lógico, y teniendo siempre en cuenta la claridad en los planteamientos.


Referencias

AYER, Alfred. J. (1965) El positivismo lógico. Compilación. Traducción de L. Aldama, U. Frish, C. N. Molina, F. M. Torner, R Ruiz Harrel. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

QUINE, W. V. O. (1968) Palabra y objeto. Traducción de Manuel Sacristán. Barcelona: Ed. Labor.

STRAWSON, Peter. (1997) Análisis y Metafísica. Traducción de Nieves Guasch. Barcelona: Paidós.

________.(1963) Individuos. Ensayo de metafísica descriptiva. Traducción de Luis M. Valdés. Madrid: Ed. Madrid.

________.(1981) Análisis y Metafísica Descriptiva. En: MUGUERZA javier (comp) La Concepción Analítica de la filosofía. Traducción de Manuel Sacristán. Madrid: Alianza Editorial.

VELARDE, Mayol Víctor. (1998) El concepto de metafísica en la filosofía analítica. En: Concepciones de la metafísica. Enciclopedia iberoamericana de filosofía. Madrid: Trotta.