Memorias Tercer Congreso Colombiano de Estudiantes de Filosofía

La deshumanización y su apariencia de virtud, Nietzsche en diálogo con Raskólnikov


Cristian Andrés Jiménez Arango Estudiante de filosofía y letras (octavo semestre) Universidad de La Salle christian_00512@hotmail.com

ISSN papel: 1909-6704
ISSN virtual: 2500-610X


Resumen

El siguiente texto tiene como fin principal una interpretación del personaje de Crimen y castigo, Rodia Raskólnikov, a partir de las ideas que se encuentran en el texto La genealogía de la moral, de Friedrich Nietzsche. Con el texto se pretende mostrar cuán lejos está la esfera de los hombres extraordinarios, que constituye una parte de la teoría de Raskólnikov en Crimen y castigo, de tener una relación con la casta aristócrata planteada por Nietzsche en La genealogía de la moral y, en cambio, cuán cerca está de la casta sacerdotal planteada también por el pensador alemán. Para poder comprobar lo anterior, se muestra cómo la ética utilitarista de la esfera mencionada coincide con la lógica de la casta sacerdotal en lo siguiente: desvalorización o deshumanización del otro de manera universal para justificar su eliminación en aras de un fin noble o de un ideal superior. Luego de haber establecido la relación mencionada, se concluye que es mínima la relación que existe entre el superhombre nietzscheano y Raskólnikov: el primero afirma la vida; el segundo la niega.

Abstract

The document following is essentially an interpretation of the character in Crime and Punishment, Rodia Raskólnikov,  using the ideas which are found in the text On the Genealogy of Morals (1887 ) by  Friedrich Nietzsche. This document aims to show just how far away the sphere of extraordinadary men is, (which makes up part of the theory of Raskólnikov in Crime and Punishment, ) from having a relation with the aristocratic class as  Nietzsche proposes it in On the Genealogy of Morals.  and on the contrary , how close it is to  the priest class as the German writer and thinker defines it. In order to prove the theory just mentioned, it is proved how the utilitarian ethic of the sphere just mentioned coincides with the logic of the priest class in the following way: revalorization or  dehumanizing of  the other person in a universal way in order to justify their elimination for a noble cause or a superior ideal. After establishing the relation mentioned, it is concluded that the relation between the Nietzschian superman and Raskólnikov is minimal :  because the first affirms life and the second denies it.

Palabras Clave

Aristocratic or knightly caste; Priest caste; Utilitarian caste; Deshumanization, Superman, evil.

Introducción

En síntesis, el objetivo de este escrito es la interpretación de la ética utilitarista de Raskólnikov a partir de las ideas del texto La genealogíe

a de la moral de Friedrich Nietzsche. Se partirá de las relaciones que se encuentra en este texto entre la casta sacerdotal-plebeya y la casta caballeresca-aristócrata: La primera, un contraste que establece la segunda con la primera para decirse sí a sí misma con alegría; la segunda, una oposición que establece la primera para negar a la segunda, y alzarse como ideal. Siguiendo esto, se pasará a aclarar en qué esfera se ubica el propio Raskólnikov por medio de su Teoría de los Hombres Extraordinarios y Ordinarios. Dicha ubicación que establece Raskólnikov, que es en la casta caballeresca, se problematizará mostrando la relación estrecha que tiene su teoría ética con la casta sacerdotal.

Con relación a la problematización mencionada, se mostrará también cómo la culpa en la casta aristocrática es algo que no se interioriza, mientras que en la casta sacerdotal y en Raskólnikov sí sucede. No obstante, se explicará que esta no interiorización de la culpa en la casta caballeresca no es algo que quiera decir que todo está permitido; que se pueda realizar cualquier daño si eso entraña un bien para la humanidad tal y como lo piensa Raskólnikov, sino que todo mal está justificado como fenómeno estético y, en ese sentido, lo que se pretende es afirmar la existencia con sus males desde el arte. Para demostrar lo anterior, se mostrará como ejemplo la concepción de Nietzsche sobre los griegos. Se verá luego que, a diferencia de la justificación y afirmación de la vida desde el arte de la casta caballeresca, el personaje de Crimen y Castigo y la casta sacerdotal son desvalorizadores de la vida. Finalmente se concluye que Raskólnikov no tiene ninguna relación con la casta caballeresca ni con la idea de Nietzsche del superhombre.

Relaciones establecidas entre la casta caballeresca y la sacerdotal

Para comenzar, es posible ubicar en el primer tratado de La genealogía de la moral el origen que Nietzsche encuentra de lo bueno. El pensador alemán (2010) afirma, a diferencia de los que decían que las acciones buenas fueron llamadas tales por quienes se veían beneficiados por ellas, que lo bueno nace en la esfera de los hombres distinguidos y poderosos (P. 67). Para aquellos hombres mencionados, el concepto de utilidad o de obtener beneficio por una acción es completamente ajeno. El hecho de que dictaminen “esto es tal o cual” (P.68) es debido a que establecen una relación de distancia entre su naturaleza destacada y la baja, y es por ello que se creen con el derecho de dictaminar valores.

No obstante, esa relación de distancia que siente la casta caballeresca aristócrata frente a la sacerdotal es un simple contraste, una simple diferencia gracias a la cual se dice “a sí misma Sí con gratitud aún, con más alegría aún” (P. 78). Aquella distancia no pretende eliminar la esfera de lo plebeyo, negarla o exiliarla. Al contrario: es gracias también a esa distancia que establece la casta caballeresca con lo plebeyo, que la primera puede sentir su gran poder y excelencia de espíritu a diferencia de la otra.

Si se observa ahora a la casta sacerdotal, se entrevé que la relación que establece ella con la caballeresca es completamente diferente a la primera. Nietzsche (2010) considera que aquella relación es antitética en vez de servir simplemente como contraste, o para diferenciar la una de la otra (P. 74). Esto último querría decir que aquella relación es una pugna, un desacuerdo, un “no querer ponerse de acuerdo sobre los precios” o sobre la valoraciones (P. 74) con la casta aristocrática. Mientras esta última defiende la intrepidez, la salud corporal, la belleza y la felicidad, entre otros valores, la casta sacerdotal defiende que lo feo, lo que sufre, los impotentes y los pobres son los únicos bienaventurados. En otras palabras: para la casta sacerdotal, los nobles (aristocracia caballeresca) son “los malvados, los crueles, los lascivos, los insaciables, los impíos, y seréis también, eternamente, los desdichados, malditos y condenados” (P. 75).

¿Cuál es la razón que utiliza la casta sacerdotal para poder desvalorizar a la casta caballeresca? Una de las causas que se pueden encontrar de la desvalorización mencionada es que la casta sacerdotal fue violentada por la caballeresca. Nietzsche, a favor de lo anterior, menciona el problema que enfrentó Hesíodo, cuando inventó la sucesión de las épocas, con el mundo homérico: era un mundo tan glorioso, pero tan escalofriante… ¿Dónde lo clasificaba? ¿Era una edad gloriosa o terrible? Para solucionar esta cuestión, Hesíodo divide este mundo en dos épocas: Una época de oro, tal y como la percibían los descendientes de los héroes victoriosos; una época de bronce, tal y como la percibían los violentados y pisoteados por esos héroes. Es a causa de la violencia que experimentó la casta sacerdotal, que ésta ve al hombre caballeresco como el hombre malvado.

Siguiendo lo anterior, cabe destacar que la manera en que ve la casta sacerdotal a su opuesto se realiza desde un lugar de enunciación. Es lógico que los hombres que han sido violentados por alguien, vean al que violenta como alguien malvado. Empero, no es lícito que la mirada que tiene el hombre agredido de su agresor sea la única que prime, la única con derecho a ser frente a otras miradas que se pueden tener sobre el agresor. Utilizando el ejemplo que cita Nietzsche de Hesíodo, éste nunca hizo primar ninguna interpretación de una casta sobre la otra: tanto la época homérica fue gloriosa para los victoriosos, como lo más atroz para los derrotados. La mirada de la casta sacerdotal, a pesar de solo ser una perspectiva sobre la casta caballeresca, terminó por ser la única con derecho a existir. Sobre esto se regresará más adelante.

La ética utilitarista de los hombres extraordinarios y su relación con la casta sacerdotal

Teniendo claras las diferentes relaciones que establecen una casta sobre la otra, se pasará a mostrar en cuál de ellas se ubica Raskólnikov a sí mismo. Para ello, conviene comenzar explicando su Teoría sobre los Hombre Extraordinarios y los Hombres Ordinarios. Según esta teoría (2012), los seres humanos se dividen por ley natural en las dos categorías mencionadas: los que pertenecen a la primera, se caracterizan por poseer el derecho a transgredir la ley o a asesinar, si con ello se lleva a la humanidad a un estado mejor; los que pertenecen a la segunda, en cambio, se caracterizan por el hecho de guardar obediencia a la ley (P. 364-365).

Complementando lo anterior, cabe mencionar que la esfera de los hombres extraordinarios se caracteriza por defender una ética de carácter utilitarista. Al ser el mal justificado por el hecho de que entraña un bien mayor, toda acción atroz y terrible pasa a ser permitida si con ella se ayuda a la humanidad o se obtiene un bien enorme para la misma. Raskólnikov en su conversación con Porfiri acerca de su artículo publicado, aclara esta teoría utilizando un ejemplo con Isaac Newton y Kepler:

A mi entender, si los descubrimiento de Kepler o de Newton, por los motivos que fueran, no hubieran podido ser conocidos, sino a costa del sacrificio de una persona… o de diez, o de ciento, de cuantas usted quiera poner… que fueran un estorbo para esos descubrimientos o que se alzaran como obstáculo en su camino, Newton habría tenido el derecho, incluso la obligación, de asesinar a esas diez o cien personas para hacer llegar sus descubrimientos a la humanidad entera (Dostoievski, 2012: 364).

Retomando las consideraciones nietzscheanas acerca de la casta caballeresca y la sacerdotal, se vislumbra que la esfera de los hombres extraordinarios y ordinarios se relaciona con cada una de las castas mencionadas respectivamente, al menos en apariencia. La casta caballeresca y la esfera de los hombres extraordinarios coinciden en que están conformadas por hombres poderosos, singulares y destructores; la casta sacerdotal y la esfera de los hombres ordinarios tienen como punto en común que quienes las conforman obedecen a la ley y permanecen en actitud sumisa a la misma[1]. Raskólnikov (2012) cree pertenecer a la casta caballeresca o esfera de los extraordinarios, y está seguro que no es un ser desechable. Sin embargo, esto es tan solo algo que pretende pasar como verdad.

¿Acaso se puede observar, en este punto, que tan lejos esta Raskólnikov de pertenecer a la casta caballeresca? ¿Se entrevé que su teoría de los hombres extraordinarios está muy lejos de poseer relación alguna con las valoraciones aristocráticas? Para dar claridad a esta poca relación que hay entre la casta caballeresca y Raskólnikov, conviene recordar como primera distinción entre ella y él lo siguiente: a la casta aristócrata le es ajeno la utilidad de sus acciones, mientras que en la teoría del hombre extraordinario de Raskólnikov la utilidad es uno de los rasgos fundamentales. A los hombres de la casta caballeresca

¡Qué les importaba la utilidad! Precisamente para semejante manantial de aguas ardientes de juicios de valor supremos y que instauran el rango, que destacan el rango, el punto de vista de la utilidad es tan extraño e inadecuado como quepa imaginar: aquí el sentimiento ha llegado a oponerse precisamente a esa baja temperatura del agua que presupone toda astucia calculadora, todo cálculo de utilidad; y no sólo por una vez, no en un momento excepcional, sino de forma duradera (Nietzsche, 2010: 67).

Otro rasgo distintivo que se puede encontrar entre Raskólnikov y la casta caballeresca, son las muy diferentes relaciones que establecen con sus opuestos respectivos. Mientras que la casta caballeresca solo ve su opuesto como un contraste, como una manera de establecer su diferencia superior con respecto de lo otro sin negarlo, Raskólnikov establece una relación de exclusión negativa o eliminación con los hombres que son un obstáculo para que avance la humanidad. No obstante, lo primero que se debe hacer antes de cometer un asesinato por un bien que trae bienestar a la humanidad, retomando la lógica de la ética utilitarista, es deshumanizar a aquel individuo que resulta ser un obstáculo para tener el derecho a asesinarlo. Cuando se logra que el obstáculo se convierta en un Hombre malvado, su eliminación está justificada en aras de lo bueno. Este proceso es realizado por Raskólnikov cuando compara a la usurera con un piojo. Incluso antes de realizar el asesinato, escucha una conversación entre dos hombres acerca de ella. Uno de ellos le justifica al otro la posibilidad de asesinarla:

Una vida a cambio de cien vidas, ¿qué me dices de esa aritmética? Además, ¿qué pesa en la balanza general la vida de esa vieja tísica, estúpida y malvada? Lo que la vida de un piojo, de una cucaracha; ni siquiera eso, porque la vieja es dañina. Devora una vida ajena: hace unos días, por pura crueldad, le mordió un dedo a Lizaveta y casi tienen que amputárselo. (Dostoievski, 2012: 139)

Como se puede observar, es evidente que Raskólnikov deshumaniza a la usurera para legitimar su eliminación en aras de un bien “noble”. Esta lógica, muy lejos de estar relacionada con la caballeresca, está íntimamente ligada a la de la casta opuesta. Coincidiendo con la ética deshumanizadora de Raskólnikov, la relación que la casta sacerdotal establece con su opuesto es una relación antitética y que justifica, por medio de la desvaloración de ese opuesto mencionado, su eliminación para afirmarse a sí misma como lo bueno, lo ideal. Además de esto, a Raskólnikov también lo aleja de la casta caballeresca su lógica utilitarista: la casta caballeresca está muy lejos de estar relacionada con el concepto de utilidad como se mostró más arriba.

Diferencias entre la interpretación de la culpa de la casta sacerdotal-Raskólnikov y la casta caballeresca: justificaciones de mal que niegan y afirman la vida respectivamente

Ahora que se ha podido ubicar la casta a la que pertenece Raskólnikov claramente, se desarrollará el último signo que hace que el personaje pertenezca a ella: la culpa. En el tratado número tres de La genealogía de la moral, Nietzsche (2010) afirmar que el sacerdote ascético, líder y dominador de los seres oprimidos y violentados[2], interpreta el sufrimiento de ellos como causa de cada uno: cada ser es culpable de sus sufrimientos y, por ende, debe cumplir el castigo por ello. Gracias a esta interpretación que ofrece el sacerdote del sufrimiento a los oprimidos, según Nietzsche, es que salva la voluntad de vivir de aquellos, pues el problema para el hombre no es el sufrimiento en sí, sino que el sufrimiento carezca de sentido.

A partir de lo dicho sobre la culpa, resulta posible una interpretación con base en ello del trastorno mental y el deterioro físico de Raskólnikov después de cometer el crimen. Una de las causas principales de los problemas mentales y físicos en el personaje es su oscilar entre un no querer entregarse y un querer entregarse a la autoridad. Es ese  oscilar el que lo lleva a la locura, a la intranquilidad extrema, a la desesperación y a la paranoia. Además de la disminución de fuerzas fisiológicas y psíquicas, se interpreta también que, por el hecho de considerar como alternativa el entregarse, Raskólnikov aún tiene una consciencia moral: siente que ha obrado mal y que debe expiar la culpa, pero lucha contra esa consciencia. Esa batalla se desencadena en el interior del personaje debido a su teoría de los hombres extraordinarios, ya que estos luego de haber cometido sus transgresiones superan la culpa moral y continúan sus vidas normalmente. A pesar de toda su resistencia al querer ser castigado para expiar su culpa, terminará confesando su crimen y condenado a algunos años en prisión. No es, por tanto, un hombre extraordinario desde su teoría.

Como se dijo más arriba, un rasgo distintivo de los hombres extraordinarios es que superan la culpa por las transgresiones cometidas. Aquel rasgo también pertenece a la casta caballeresca, pues como dice Nietzsche (2010), estos hombres alejaban los sentimientos de culpa adjudicándola a sus dioses: son ellos los que han trastornado la mente del hombre y lo han hecho cometer atrocidades (P. 136-137). No obstante, ¿Acaso de esta manera todo hombre que comete un mal no sería inocente, ya que sería esclavo de una fuerza externa? ¿Acaso todo hombre que comete un mal no quedaría impune? ¿Esta respuesta no está indicando, al igual que en la ética utilitarista de Raskólnikov, que todo mal está permitido?

A primera vista, como respuesta a las preguntas mencionadas, podría decirse que en apariencia coinciden en este punto la ética utilitarista y la casta aristócrata: todo mal está justificado. No obstante, cuando se penetra en ese aparente punto en común, aquel sigue siendo una apariencia, algo que quiere pasar por verdad. Como prueba de ello, basta la diferencia que hay en la justificación del mal de la casta aristocrática y la de los hombres extraordinarios: en la primera, según el filósofo alemán (2010), está justificado todo mal que edifique a los dioses, como por ejemplo en los griegos, porque la divinidad se regocija en la crueldad (P109-110); en los hombres extraordinarios, toda transgresión y daño están justificados en aras de un bien para la humanidad.

Véase también, mencionada también más arriba, la diferencia que hay entre las dos justificaciones: la primera no le interesa en absoluto la utilidad, y a la segunda sí. Pero, en ese caso, ¿Qué le interesa pues a la primera? La justificación de la realidad, la justificación de la vida con todos sus males, penurias, tormentos, dichas y glorias: este es su interés. Para poder entender esta profunda necesidad de justificar la vida junto con todos sus males, conviene recordar que para Nietzsche

El hombre no sabía justificarse, sufría por el problema de su sentido. Sufría de todas formas, en lo esencial era un animal enfermizo: pero su problema no era el sufrimiento mismo, sino el hecho de que faltase la respuesta para la pregunta que gritaba: ¿sufrir para qué? El hombre, el animal más valiente y acostumbrado a sufrir, no niega el sufrimiento en sí: lo quiere, lo busca incluso, suponiendo que se le muestre un sentido para el sufrimiento, un para qué. (Nietzsche, 2010: 207).

El pueblo griego,  retomando el mismo ejemplo, se enfrentó con el problema del “¿para qué sufrir?”. Ese pueblo capacitado para el sufrimiento, “que conoció y sintió los horrores y los espantos de la existencia” (Nietzsche, 2014: 64), tuvo que justificar todos esos tormentos postulando a sus dioses. De esta manera, la existencia ya tenía un sentido, el sufrimiento y el mal tenían una razón: así lo quieren los dioses, así lo decretan ellos. Sin embargo, para poder llevar esto acabo fue necesaria la transfiguración de todos esos elementos atroces de la vida por medio del arte, de tal  manera que aparecieran como dignos de ser vividos. Es gracias a ello que todo sufrimiento, todo tormento, todo dolor ya no se experimentaba con repugnancia, sino que estaban justificados: el hombre los quería, ya tenía una razón para quererlos, la vida estaba justificada. Es por esta razón que Nietzsche afirma que “sólo como fenómeno estético están justificadas la existencia y el mundo” (Nietzsche, 2014: 81).

Siguiendo la  línea anterior, se puede ver la diferencia claramente entre la justificación del mal de los griegos, tomados como ejemplo de la casta caballeresca, y Raskólnikov: los primeros justifican el mal desde la estética, y ello para justificar y afirmar la vida; la justificación de Raskólnikov, en cambio, es desde el utilitarismo ético, y pretende desvalorizar y negar la vida. Esta característica negadora de la ética representada por Raskólnikov, ¿no trae a la memoria a la casta sacerdotal? Esta casta, igual que el personaje de Crimen y Castigo, desvaloriza el mundo físico, o terrenal, para tener derecho a eliminarlo en aras de un mundo mejor: “náuseas que no hacían  más que ataviarse con la creencia en un mundo mejor” (Nietzsche, 2014: 41). En conclusión, la casta sacerdotal y Raskólnikov son negadores de la vida.

Deshumanización o negación de lo otro para justificar su eliminación en aras de un fin noble o ideal superior: la ética utilitarista como un monstruoso modo de justificación del mal

Esta lógica desvalorizadora y deshumanizante de la ética utilitarista y de la casta sacerdotal, actualmente sigue siendo ejecutada por muchos. Recuérdese esos discursos que afirman la eliminación de vidas no-humanas (pues primero hay que deshumanizar para eliminar), de los enemigos de la “paz”, en aras de un mundo ideal. Hace poco en Colombia hubo un bombardeo por parte de Las Fuerzas Armadas a Las FARC, el cual causó 26 bajas al bando guerrillero. El argumento para justificar las muertes en pocas palabras fue: esas vidas humanas no valen porque son los malvados, los violentos, los crueles y, por tanto, en aras de la paz, su eliminación es pertinente. Esta ética ha primado como un monstruoso modo de justificación del mal, a tal punto que cree ser el único legítimo y verdadero.

Pero para problematizar la pretensión de verdad de esta monstruosa ética, recuérdese lo dicho más arriba acerca del lugar de enunciación sobre la casta sacerdotal. Es pertinente que si ésta fue atacada por la casta caballeresca, reaccione para defender y conservar su vida. Incluso se acepta que no esté de acuerdo con la casta caballeresca con respecto a sus valoraciones. No obstante, lo que sí no es posible admitir es la desvalorización en sí que hace sobre ella, para tener derecho a justificar su eliminación, y erigirse a sí misma como el único ideal, como la única meta. Pues el punto de vista que tiene la casta sacerdotal sobre su enemigo es sólo un punto de vista de este,  y no lo que este es en sí. Y así como es solo un punto de vista su mirada de la casta caballeresca, es solo un punto de vista sus ideales: tampoco todos pueden estar de acuerdo o coincidir con ellos. El ejército, por poner un ejemplo siguiendo la línea del argumento, tiene derecho a defenderse si es atacado y atentan contra su vida; pero no tiene derecho, ni él ni ningún ser humano, a deshumanizar y desvalorizar a un individuo para justificar su eliminación en nombre de un ideal como “la paz” o “la utopía”, y tampoco para erigir la mirada que tiene sobre su enemigo como la verdad en sí de este, cuando es su perspectiva del él: no todo tipo de manifestación de izquierda es mala en sí, sino cierto tipo de izquierda. Esta ética utilitarista, como se puede observar según lo anterior, es una lógica que pretende deshumanizar un tipo de individuo (deshumanización que pretender ser en sí y no una perspectiva sobre aquel individuo) para justificar su eliminación en aras de lo “bueno” (perspectiva de lo bueno que pretende ser universal). En pocas palabras: ¡es una ética que dice que asesinar y violentar al otro es posible por el bien!

El superhombre como afirmador y no como un negador de la vida

Como se ha podido observar hasta ahora, la esfera de los hombres extraordinarios no tiene en absoluto nada que ver con la casta caballeresca, y sí con la casta sacerdotal. Se ha desenmascarado al personaje de Crimen y Castigo, y se le ha mostrado que no todo lo que se viste con las galas de la excelencia, de la nobleza o de la virtud, lo es; que debajo de toda esa apariencia solo estaba una lógica de la deshumanización y del asesinato. Pero para Nietzsche, ¿Qué es eso realmente, o quién, lo que pertenece a aquellos valores de la aristocracia-caballeresca? El superhombre, aquel ser que devolverá el valor a la vida, que justificará la vida por medio de una transfiguración estética, que afirmará su posición frente a lo otro sin deshumanizarlo en aras de una universalización de su perspectiva sobre este, es aquel que pertenece realmente a esa casta. Qué lejos se puede ver que está Raskólnikov de ese Superhombre, pues el personaje de Crimen y Castigo tiene que negar para afirmar, tiene que deshumanizar para tener el derecho a justificar sus perspectivas como legítimas; El Superhombre no deshumaniza para eliminar, pues es contrario a su naturaleza: Antes que quitarle valor a la vida, a una vida, pretende devolver su valor: es un humanista.

 


 

Notas

[1] Al igual que Raskólnikov afirmaba que los hombres ordinarios guardaban obediencia a la ley, Nietzsche afirma (2010) que los seres dominados por el ideal ascético guardaban obediencia a las interpretaciones de este sobre la vida que, para el pensador alemán, se resumen en el concepto de culpa (P. 207)

[2]  Recuérdese que más arriba se mencionó que esos seres son los que conforman a la casta sacerdotal. 


Referencias

Dostoievski, F. (2012). Crimen Y Castigo. Ediciones Cátedra: Madrid.

Nietzsche, F. (2010). La genealogía de la moral. Editorial Tecnos: Madrid.

-------- (2014). El nacimiento de la tragedia. Alianza Editorial: Madrid.